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11 de diciembre de 2012

Obligación de donar la sangre del cordón umbilical



La donación de órganos y tejidos es imprescindible para que pueda darse después el trasplante. Siendo así que no es posible generar de forma artificial órganos humanos, la única opción para los que necesitan un trasplante es encontrar un donante compatible. Bien sea porque el donante ya no necesita sus órganos (si ha fallecido) o porque se trata de elementos que pueden ser donados sin riesgo para el donante (el caso de la sangre de cordón) o con riesgos asumibles (un riñón, o parte de la médula ósea propia, por ejemplo).
El éxito del trasplante, por tanto, presupone la generosidad del donante, pues es el órgano o tejido donado la “materia prima” imprescindible para que el trasplante pueda ser llevado a cabo. Vivimos en un país donde debemos felicitarnos por ocupar los primeros puestos mundiales en lo que a trasplantes se refiere. Sin embargo, el sistema se sustenta en oscuros intereses económicos, que nadie quiere cuestionar y que de ser conocidos sonrojarían a más de uno. Quien se atreve a insinuar la oscura trama de intereses que lubrica abundantemente el sistema es rápidamente criticado por poner en duda la honorabilidad de una organización de trasplantes gracias a la cual somos espejo en el que mirarse para otros países. Ninguna de las autoridades sanitarias se atreve a entrar en este terreno farragoso, por temor al importante coste político que pudiera suponer. Incluso los foros de internet donde se insinúan estas cuestiones son rápidamente neutralizados para que nadie llegue a conocer la auténtica realidad. Lo he sufrido en mis carnes. Supongo que también ahora seré criticado por estas palabras. Espero el ataque, que no me asusta.
Con ser este un tema interesante, me preocupa hoy otro más de fondo, pues supone el fundamento ético de la bondad de nuestro sistema y su basamento moral. En efecto, el hombre debe ocupar el centro de la discusión ética, por encima del beneficio de la propia sociedad. Ha habido épocas en la Historia en las que la medicina experimental ha avanzado mucho. Particularmente durante la II Guerra Mundial, donde un absoluto desprecio a la dignidad humana permitió que se usaran seres humanos como animales de laboratorio. El consenso actual es que tales atrocidades deben evitarse. Por eso en 1997, el Convenio de Oviedo relativo a los derechos humanos y la biomedicina señala que: El interés y el bienestar del ser humano deberán prevalecer sobre el interés exclusivo de la sociedad o de la ciencia.”[1] Todas nuestras leyes que hacen referencia a los trasplantes insisten en la defensa de los derechos del individuo, destacando dos aspectos críticos: La donación debe ser altruista y también voluntaria. Se trata de evitar la indignidad que supondría en caso contrario el tráfico de órganos o el abuso de algunos seres humanos en beneficio de otros.
No obstante, nuestro país mantiene un sistema de donación que me parece mejorable, desde un punto de vista ético: Se trata de lo que se denomina como sistema de “opting out”, o donación presunta. Es decir, que todos los ciudadanos somos donantes, a no ser que en vida hayamos manifestado explícitamente nuestra oposición a la donación. Otros países de nuestro entorno optan por el sistema más respetuoso con los derechos del individuo de “opting in”. Es decir, que solo son donantes aquellos que en vida hayan manifestado su intención de serlo. Evidentemente, esto restringe la posibilidad de encontrar donantes compatibles, y requiere un esfuerzo mayor de concienciación a la población. Pero también por eso mismo es, en mi opinión, más respetuoso con la libertad de las personas y con uno de los derechos personales, cual es el derecho a la integridad corporal.
En el caso de la sangre de cordón, en España se produce una enorme paradoja: La norma legal que regula el depósito privado de este tejido es el RD 1301/2006. Tras reiterar los principios sobre la donación existentes en nuestra legislación, en particular en el Decreto al que reemplaza, el RD 411/1996 por el que se regulaban las actividades relativas a la utilización de tejidos humanos, insiste en los principios antes citados de voluntariedad y altruismo. Y sin embargo, en los artículos 27.1 y 27.2 entra en profunda contradicción con los mismos, al obligar a donar las células troncales de sangre de cordón conservadas privadamente en nuestro país. Obligación de donación (ya se ve que son términos contradictorios, por mucho que desde la Organización de Trasplantes presuman de ello) que se camufla bajo el requisito de la firma previa de un documento de Consentimiento Informado en el que la madre afirma estar de acuerdo con esta expropiación de un tejido de su hijo. De este modo se pretende incrementar el número de unidades de sangre de cordón puestas a disposición universal, a costa de la libertad de las personas.
En Uruguay han llegado más lejos, influidos sin duda por el espíritu contrario a la libertad que en este campo respiran desde España. Así, de prosperar una propuesta del Movimiento de Participación Popular que gobierna el país, la donación de células madre de cordón umbilical se regirá por la misma lógica de la donación tácita o consentimiento presunto (opting out) que el país, imitando a España, aprobó en septiembre y que a partir de 2013 se aplicará en la donación de órganos y tejidos. Si el proyecto sale adelante, la sangre de cordón umbilical de cada bebé que nazca en Uruguay será donada al Banco Nacional y Público de Sangre de Cordón Umbilical, a menos que sus padres hayan expresado previamente su voluntad contraria. Un buen sistema de aumentar las reservas de tejidos, en este caso, de células progenitoras hematopoyéticas. Particularmente en un país que necesita importar sangre de cordón, pues no dispone de un banco público con reservas suficientes para atender las demandas de la población. Pero a costa de la libertad y autonomía del individuo, cuya voluntad de conservar un tejido propio para uso particular queda relegada frente al interés de la colectividad. De prosperar el proyecto, nadie en Uruguay podrá guardar estas células (propias, recuérdese) para una potencial utilización futura: El Estado se las requisará en aras del bien común. Seguro que a algunos les parecerá muy bien esta expropiación. A mí me resulta sintomática de un desprecio absoluto por el individuo.


[1] Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina, hecho en Oviedo el 4 de abril de 1997. Art. 2 Este convenio fue oportunamente ratificado por España, y entró en vigor el 1 de enero de 2000
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28 de junio de 2012

Banco de cordón: ¿Público o privado?


Con motivo del día nacional del donante de órganos se ha vuelto a hablar de la importancia de donar la sangre del cordón umbilical, entre otros órganos y tejidos. La sangre del cordón es rica en células madre que pueden resultar vitales en el caso de una enfermedad hematológica. España, si bien es líder mundial en trasplantes, no ocupa el mismo lugar en el campo de los progenitores hematopoyéticos, en particular, de médula ósea, ya que de este tejido en nuestro país solo hay 86.631 donantes inscritos en el REDMO. De ellos, 8.175 se incorporaron en el año 2010. Lo cual representa que tenemos una tasa de donantes efectivos de tan solo 1.7 por cada 1.000 habitantes. En países de nuestro entorno, como Portugal, Reino Unido, Alemania o Francia esta cifra se eleva hasta los 22. Además, comparado con las tasas de donantes de otros órganos (32 por cada 1.000 habitantes, con comunidades como Cantabria donde llega al 44.1), supone realmente una cifra muy baja.
El director del registro de donantes de médula ósea (REDMO) y responsable de la Fundación Carreras, el Dr. Enric Carreras, acusa al gobierno de no aportar los fondos necesarios para garantizar el suficiente número de donantes de progenitores hematopoyéticos (médula ósea y sangre de cordón). En su opinión las comunidades no invierten en campañas para la promoción de la donación de médula, y este hecho coloca a España en el último lugar del mundo en número de donantes. Porque cada donante de médula ósea supone un coste de entre 200 € y 300 € para realizar el tipaje HLA, el cual es preciso para poder catalogar su compatibilidad. Aunque nunca se llegue a necesitar efectivamente.  Además, según afirma el propio Dr. Carreras, una vez se alcance la cifra que el Plan Nacional de Cordón Umbilical busca de 60.000 unidades donadas, los bancos públicos dejarán de aceptar donaciones, excepto las que se requieran para reponer las que se vayan usando. Esta cifra de unidades de cordón es la que el Plan estima necesarias para cubrir el 90% de las necesidades de la población potencial de una forma eficiente. Y ya vamos por las 55.000. Dado que la sangre de cordón supone en general una alternativa más eficaz para el trasplante que la médula, es a esta nueva fuente de células madre a donde se dirigen todas las miradas.
Los primeros trasplantes de sangre de cordón, especialmente mientras no fue posible su conservación en bancos, fueron entre hermanos. Sin embargo, con la aparición de la posibilidad de depósito de estas células, gracias a la creación del banco de Nueva York en 1993, posibilitó que se empezaran a realizar muchos más trasplantes, al encontrarse las unidades inmediatamente disponibles, siempre que enfermo y donantes fueran compatibles.
Durante los cuatro años siguientes al primer trasplante de sangre de cordón, únicamente se efectuaron trasplantes entre familiares. Sólo una vez confirmada su utilidad se empezaron a realizar trasplantes entre personas no emparentadas. Ya en 1997, se demostró que la supervivencia en trasplantes con sangre de cordón es más del doble si se utiliza la unidad de un familiar que si es la de una persona no emparentada (63% frente a un 29%). Por tanto, hay que afirmar que una de las primeras utilidades del depósito privado de sangre de cordón es posibilitar el trasplante dentro de la familia.
En este sentido, cuando unos padres deciden conservar en un establecimiento privado la sangre del cordón umbilical de su hijo recién nacido lo hacen con la intención de ofrecerle la mejor alternativa terapéutica, brindándole todas las posibilidades médicas para la utilización de estas células madre el día de mañana, a él y a sus hermanos.
Sin embargo, el problema de fondo es la incontestable evidencia del escaso número de trasplantes realizados con unidades procedentes de bancos de cordón privados: Existen cerca de un millón de unidades de cordón en bancos privados, con los que se han realizado tan solo unos 500 trasplantes. Y de ellos, muy pocos son trasplantes con unidades del propio individuo. Por el contrario, con las cerca de 500.000 unidades de sangre de cordón donadas a los bancos públicos se han realizado más de 25.000 trasplantes. A pesar de lo abrumador de la diferencia de cifras, ésta no es indicativa de una supuesta inutilidad de conservar la sangre de cordón en bancos privados, como algunos interesados pretenden hacer creer a la opinión pública: En efecto, cada una de las 500.000 unidades que se almacenan en los bancos públicos puede ser potencialmente usada por cualquiera de los 6.500 millones de habitantes del planeta. Por el contrario, la utilidad de las unidades depositadas en bancos privados reside en su utilización potencial exclusivamente por la propia persona o por un hermano. El cual tiene, además, sólo un 25% de probabilidades de ser compatible. Este sería un requisito crítico en el caso de Talasemia, por ejemplo. Esto limita mucho su uso, pues tendría que darse el caso de que alguno de los niños a los que se conservó al nacer la sangre de su cordón en un banco privado sufriera una enfermedad susceptible de trasplante autólogo, para que pueda utilizarse su propio cordón. Obviamente, las posibilidades de utilización son mucho menores. Pero no por ello se debe concluir que la sangre de cordón no tenga utilidad terapéutica para el trasplante autólogo. De llegar a darse el caso y resultar efectiva, nadie dudaría del acierto del padre que tuvo la prevención de guardar las células madre del cordón de su hijo al nacer. En realidad, la comparación correcta sería el porcentaje de utilización de unidades de sangre de cordón en bancos públicos (25.000 trasplantes / 6.500.000.000 de habitantes del mundo = 0.00004%) respecto al mismo dato de los bancos privados (500 trasplantes / 1.000.000 de unidades = 0.05%). Es decir, por sorprendente que parezca, la probabilidad de uso entre los usuarios posibles de la sangre de cordón en un depósito privado es 1.250 veces mayor que la de un depósito público.
Aún con estos datos incontestables, a algunos les sigue quedando la duda de si conservar un tejido propio en lugar de donarlo es signo de egoísmo y falta de solidaridad. La respuesta para mí es clara: El altruismo es loable, pero jamás puede ser forzado. No se puede obligar a las familias a donar la sangre del cordón de sus hijos. Además de que, por supuesto, no hay nada criticable en querer conservar algo que es propio, para un uso particular. Los tiempos del Gulag, afortunadamente, hace tiempo que quedaron superados.
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16 de abril de 2012

Estafa con sangre de cordón



Estos días hemos conocido el caso de una estafa a gran escala en la zona del Levante español referente a las células madre de la sangre del cordón (SCU): Un desalmado, antiguo comercial de una empresa del sector, decide montar el negocio por su cuenta y realiza contratos falsos con padres que quieren conservar la SCU de sus hijos al nacer, a los que promete enviarla a un banco en Alemania para que sea allí procesada y conservada. Pero en lugar de enviar la SCU tras recogerla después del parto, parece ser que la tira o la manada a otro banco diferente en otro país. Este extremo no está claro todavía, porque a estas alturas la policía continúa sus pesquisas. Lo que sí está claro es que las muestras no llegaban a donde se prometía. El individuo en cuestión había trabajado de comercial en la zona de Valencia, Alicante y Murcia para una empresa palentina, Stem Cell, que actúa de intermediario entre los padres y un banco de SCU en Alemania (Medizinische Laboratorien Bonn), a donde enviaban las unidades que recogía de las incautas familias que confiaban en él. La empresa empezó a sospechar de su comercial cuando vio que no llegaban a ser procesadas todas las unidades que supuestamente estaba contratando. Y es que al parecer, el tipo en cuestión había montado una red paralela, con dos páginas web muy atractivas: Instituto Celular y Representaciones Biomédicas de Levante. A través de esas páginas atraía a las familias que terminaban contratando sus servicios, pensando de este modo en conservar un seguro biológico para su bebé. Hoy, ambas páginas están desactivadas.
Pero la principal fuente de captación de clientes eran los ginecólogos, a los que tenía engañados con sus supuestas empresas, y a los que pagaba una cantidad muy importante a cambio de que estos le recomendaran entre sus pacientes. Este es el punto crítico de un sistema sanitario que funciona mal y se presta a abusos por todas partes, aprovechándose de la buena fe de las personas. Los ginecólogos son los primeros implicados, pues ellos son los que comprometen su prestigio al recomendar un banco que les remunera muy jugosamente. Piénsese que en algunos casos los ginecólogos pueden llegar a cobrar hasta 600 € por recoger la SCU. Cantidad que a veces supera lo que cobran del seguro médico correspondiente, por un acto infinitamente más sencillo que atender un parto. Pero, ¿cuál es el origen de esta estafa?
El punto de partida es la sangre de cordón, una fuente muy rica de células madre, que al contrario de las embrionarias (las cuales requieren la destrucción del embrión para su utilización) no plantea ningún problema ético, puesto que de no utilizarse, sería un material biológico de desecho. La sangre de cordón contiene células progenitoras de la sangre, que pueden ayudar a personas con enfermedades de ámbito hematológico. Conservarlas privadamente puede suponer una alternativa terapéutica clave en el caso de que un hermano compatible sea susceptible de trasplante. Incluso en el trasplante autólogo, siempre que la enfermedad no sea genética, tendría mucha utilidad. También estas células son muy interesantes para la medicina regenerativa, que es la medicina del futuro. Disponer de estas células posibilitará al niño el día de mañana acceder a tratamientos que las utilizan como material de base.
Siendo esto es así, ¿por qué no todo el mundo guarda la SCU de sus hijos? En primer lugar, por desconocimiento: No todos son conscientes de la ventaja de conservar este tesoro biológico y las oportunidades que están dando con ello a sus hijos. Y en segundo lugar por precio: Se trata de un servicio relativamente caro (unos 2.000 € por conservar las células durante 20 años), aunque la salud no tiene precio, si se llegan a necesitar. Además, en España tenemos la mayor red mundial de bancos públicos de SCU, que almacenan unas 53.000 unidades hasta la fecha. Esto supone una gran garantía de éxito en trasplantes, puesto que la estrategia nacional pasa por disponer de 60.000 unidades, con las que tendríamos cubiertas las necesidades de trasplante del 90% de la población nacional. Podemos estar satisfechos de la gran labor que la ONT ha hecho en este campo.

No obstante, también hay puntos de oscuridad, que son precisamente los que han propiciado que surjan casos de estafa como el ya citado. Y es que la ley que regula, entre otras cosas el funcionamiento de los bancos privados de SCU es el RD 1301/2006. Un decreto que la ONT tenía listo para publicar prohibiendo en él la existencia de bancos privados de SCU, como ya ocurre en Francia. El oportuno nacimiento de la Infanta Leonor y el anuncio del Príncipe de que habían conservado las células madre de su cordón fue el detonante de la demanda de este servicio, hasta entonces prácticamente desconocido en España. La ONT tuvo que amañar el RD que ya estaba listo para su publicación, introduciendo con calzador la posibilidad de existencia de bancos privados de SCU, siempre que las unidades en ellos depositadas se pusieran a disposición universal. Aceptando su existencia como inevitable, se trataba de limitar el desarrollo de los bancos privados. Para ello se recurrió al oxímoron de denominar al depósito privado “donación autóloga”. Como si alguien se pudiera donar algo propio a sí mismo. Pero de este modo se hacía recaer sobre los depósitos privados los mismos requisitos que a las donaciones para un tercero. Y a cambio se creaba una figura absurda, cual es la de la obligación de donación. Ya se puede entender que obligar a donar no parece ser la mejor manera de respetar la dignidad humana. Entre otras cosas, está prohibido en el mismo RD 1301/2006 cuando señala que “la donación de células y tejidos será, en todo caso, voluntaria y altruista” (art. 3.1). Pero se caía en el contrasentido de obligar a la puesta a disposición de terceros de las muestras conservadas privadamente (art. 27). Además se permitía el traslado de la sangre para procesar en Europa, siempre que se hiciera en un banco autorizado en su país. Es esta última triquiñuela la que han aprovechado muchos para lanzar un servicio con el nombre de “banco” de células madre, cuando en realidad se trata de meros brókeres logísticos, intermediarios entre la familia y el banco extranjero con el que tienen el acuerdo de procesamiento. Solo existe en España una empresa en estos momentos que tenga laboratorio propio en nuestro país y ofrezca el procesamiento y conservación de la SCU en nuestro territorio. El resto son todos meros intermediarios logísticos. Esto es lo que ha facilitado el fraude, pues la actividad de tales empresas (autodenominadas “banco de SCU”) escapa del control de las autoridades sanitarias españolas. Las familias y los ginecólogos harían bien en decidir en qué banco conservar la sangre del cordón buscando aspectos de calidad y garantía que nunca puede ofrecer un intermediario logístico.
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26 de enero de 2012

Donación de médula en España. El problema con DKMS


Mechtild Harf, una mujer alemana, fue diagnosticada de leucemia en 1990. En ese momento en Alemania había solo 3.000 donantes de médula ósea. Su marido, Peter Harf, decidió crear una fundación sin ánimo de lucro para buscar donantes, con la esperanza de que alguno de ellos pudiera ser compatible con su mujer. Y si no lo lograba, que al menos los enfermos de leucemia tuvieran en el futuro mejores expectativas. Así surgió en 1991 DKMS (Deutsche Knochenmarkspenderdatei gemeinnützige Gesellschaft, o “fundación sin ánimo de lucro alemana para la donación de médula ósea”). En sus primeros años tuvieron financiación del Ministerio de Sanidad alemán. Pero muy pronto tuvieron que buscarse sus propias fuentes de ingresos, por lo que recurrieron a solicitar donativos a empresas y particulares. La multinacional de cosmética Coty, de la que Peter Harf fue consejero delegado entre 1993 y 2001, colaboró activamente con DKMS, y aún lo sigue haciendo, organizando galas benéficas para recaudar fondos. Hoy, veinte años después, la Fundación DKMS está integrada en la BMDW (el registro mundial de donantes de médula ósea) y tiene 2.6 millones de donantes en sus listados (de los 13.6 millones que hay en todo el mundo), siendo por tanto el mayor registro de donantes de médula ósea del mundo. Gracias a DKMS 26.000 personas han conseguido un trasplante de médula, y cada año se unen a su registro 250.000 donantes de médula nuevos. Por eso pueden proporcionar doce donantes cada día para trasplantar con las células madre de sus médulas a otros tantos enfermos que lo necesitan para sobrevivir. Un logro importante de DKMS ha sido conseguir reducir el coste de las analíticas HLA (algo parecido a la “matrícula” de la médula, imprescindible para conocer con quién puede ser compatible): De los 600 € que costaba al principio, a tan solo 50 €. Además, la analítica se realiza con saliva recogida en un bastoncito, en lugar de una muestra de sangre, como se hace en España.
Por supuesto, la búsqueda de donantes tiene un coste, como lo tiene el tipaje HLA (aunque sea reducido, y cueste 6 veces menos que en España), y sobre todo, la extracción y el transporte de la médula cuando se hace efectiva la donación. DKMS realiza llamamientos a la población para que se hagan donantes. Y a las personas que acuden a su llamada les piden que, además de apuntarse en el registro, colaboren, si así lo desean, con el coste de 50 € que supone el tipaje HLA de su muestra. No es obligatorio pagar para donar (¡sólo faltaría!), pero si alguien es tan solidario como para ofrecer su médula a un tercero al que tal vez nunca conozca, muchas veces no tiene inconveniente en colaborar también económicamente con la fundación. Cuando su médula resulta ser compatible con un enfermo en cualquier lugar del mundo, se llama al donante y, tras confirmar de nuevo que sigue aceptando donar su médula, se le interna en un hospital donde se realiza la extracción de la misma. Se trata de una operación relativamente sencilla, pero que requiere de anestesia y estancia hospitalaria durante un día. DKMS se hace cargo del coste de la extracción, de la preparación de las células madre de la médula y de su envío al lugar del mundo donde sean precisas para su trasplante. Y cobra, como es lógico, al sistema sanitario del país receptor, una cantidad por esta labor. Es importante aclarar que este procedimiento es exactamente igual, con independencia de la procedencia de la médula ósea en todos los registros de donantes del mundo: Todos ellos cobran al sistema sanitario del país receptor por los costes asociados a su labor.
En España, también por esas mismas fechas (1988), el tenor José Carreras sufría una leucemia y se encontraba con el mismo problema de ausencia de suficientes donantes en nuestro país. Por ello decidió crear también una fundación sin ánimo de lucro con los mismos objetivos que DKMS. Gracias a un convenio con el Ministerio de Sanidad Español, su fundación es la responsable del REDMO (registro español de donantes de médula ósea), que recoge las donaciones españolas de médula y sangre de cordón umbilical. La fundación fue creciendo, gracias a las donaciones altruistas de muchas personas anónimas y al impulso personal y económico de José Carreras, que dona a la misma las recaudaciones de algunos de sus conciertos. Así han logrado tener hasta la fecha 86.361 donantes de médula ósea, que se encuentran igualmente accesibles a nivel mundial a través del BMDW. La fundación también se ha extendido por otros países, entre ellos, Alemania (Deutsche José Carreras Leukämie Stiftung e.V.), sede de DKMS. Cuando algún donante apuntado en el REDMO resulta compatible con un enfermo en cualquier lugar del mundo, el proceso es exactamente el mismo: Se llama al individuo y, tras confirmar que sigue aceptando ser donante, se le interna en un hospital donde se realiza la extracción de la médula. La fundación Josep Carreras se hace cargo del coste de la extracción, de la preparación de las células madre de la médula y de su envío al lugar del mundo donde sean precisas para su trasplante. Y cobra también al sistema sanitario del país receptor una cantidad por esta labor. El precio es variable, en función de lo que ese país cobra cuando el proceso es a la inversa. De manera que si Alemania cobra 14.000 € por ceder una médula a España, nosotros cobramos lo mismo a Alemania cuando es al revés.
Tenemos, por tanto, dos fundaciones sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es aumentar el número de donantes de médula ósea. Pero existen dos principales diferencias entre ambas: Por un lado, el significativo número de donantes alemanes frente a lo reducido del número español. Y en segundo lugar, el hecho de que DKMS pida una colaboración económica a los donantes (voluntaria) mientras que la Fundación Josep Carreras no lo quiere hacer. La primera diferencia se explica porque los alemanes hacen campañas de sensibilización a la población apoyándose en casos de enfermos concretos, como ha ocurrido en el caso reciente del enfermo de Avilés: Presentan a un enfermo de leucemia, hacen un llamamiento a ser donante, por si fueran compatibles y si finalmente no resultan compatibles con él, les ofrecen la opción de ser donantes para cualquier otra persona. Esto roza la legalidad en España, donde el RD 2070/1999 dice en su artículo 7.1: 
La promoción de la donación u obtención de órganos o tejidos humanos se realizará siempre de forma general y señalando su carácter voluntario, altruista y desinteresado”.
 Y en su artículo 7.3: 
Se prohíbe la publicidad de la donación de órganos o tejidos en beneficio de personas concretas, o de centros sanitarios o instituciones determinadas.”
Pedir donantes para una persona en concreto podría ser considerado contrario a la ley. Pero según este artículo también lo es pedirlos para la Fundación Carreras o para DKMS. Además, la Fundación Josep Carreras considera que esas campañas no son efectivas, porque si uno va a donar para una persona en concreto es poco probable que sea compatible, y pasado el tiempo no querrá donar para un tercero al que no conoce. La evidencia empírica demuestra que no es así. Entre otras cosas, la mitad de los trasplantes de médula en España se realizan con donantes procedentes de DKMS. Respecto al segundo punto, es también claro que ambas fundaciones buscan sus modos de financiarse. DKMS solicita la involucración del donante, también en lo económico. En España no se hace así. Y es precisamente la ausencia de recursos la razón del reducido número de donantes que hay en España, tal y como denuncia el propio director del REDMO, el Dr. Enric Carreras. Por lo demás, en ambas fundaciones se respeta escrupulosamente la base sobre la que se deben fundamentar los trasplantes: El altruismo, la voluntariedad y la gratuidad: No cobra nada el donante de médula por ser donante, ni paga nada el enfermo por ser trasplantado (si bien, como es lógico hay que hacer frente a unos costes, que afronta el sistema sanitario). Y en ambos países el sistema es accesible a todos, con independencia de su nivel económico, en base a criterios objetivos de prioridad y eficiencia. ¿Por qué se quiere frenar a la fundación alemana DKMS para que no capte donantes en España, mientras la Fundación Josep Carreras sí lo puede hacer en Alemania? ¿Por qué este empeño en presentar ante la opinión pública española a DKMS como una empresa privada, que se lucran con la enfermedad ajena, y cuya presencia en nuestro país amenaza con hacer añicos los cimientos del exitoso sistema español de trasplantes? 
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12 de octubre de 2011

Opinión favorable a los bancos privados de sangre de cordón umbilical


Marcelo Palacios es uno de los responsables del convenio de Oviedo (Convenio Europeo sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina). En su etapa como diputado socialista fue ponente de leyes como la del aborto y la de reproducción asistida. Me parece que también ha participado en el proyecto de ley de muerte digna (es decir, de eutanasia). Pertenece al Comité de Bioética de España, y desde hace algunos años es el presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), con sede en el edificio Gota de Leche de Gijón. Le traigo a colación, no por sus méritos en haber facilitado la introducción del aborto en España, o en haber fomentado el desarrollo de la FIV. Tampoco por defender que la eutanasia sea el mejor medio de defender la dignidad de la persona, como hace en su libro “Soy mi dignidad. Consideraciones y propuestas sobre la muerte digna”. Evidentemente, en todos esos temas nos encontramos en las antípodas del pensamiento. Pero me parece oportuno reseñarlo para demostrar que en el tema que nos ocupa, el hecho de que coincidamos plenamente no es sospechoso de ninguna postura bioética supuestamente conservadora.
Me refiero al libro que acaba de publicar, y del que se ha hecho la presentación oficial esta semana pasada, sobre bancos de cordón umbilical. En este libro, el Dr. Palacios habla del “destierro celular” al que se somete a las células madre de sangre de cordón por una legislación absurda. En efecto, el RD 1301/2006 que rige el funcionamiento de los bancos de sangre de cordón en nuestro país exige que las unidades que se depositen en España, aunque sean privadas, sean puestas también a disposición universal a través del registro español de donantes (REDMO). Por esta razón, la inmensa mayoría de las familias que conservan privadamente el cordón se lo llevan a guardar al extranjero, contratando el servicio con empresas que actúan de intermediarios entre ellos y los bancos europeos que son quienes procesan y conservan la sangre del cordón. Tan solo hay un banco privado que ofrece a las familias la posibilidad de conservar la sangre de cordón en España. Y con semejantes trabas, son solo 100 las familias que han decidido dejar las células madre de sus hijos en sus instalaciones dentro del territorio nacional. Como muy bien dice Marcelo Palacios, la exigencia de la donación que se impone a aquellos que quieren conservarlo en nuestro país choca con los principios de autonomía y la libre decisión de las personas para hacerlo.
El problema, en mi opinión, es que la ley confunde donación y depósito privado, y se refiere siempre a los bancos privados como “de uso autólogo eventual”, como si ignorasen que la principal utilidad de la sangre de cordón en ellos almacenada es precisamente el trasplante entre hermanos compatibles. Pero como se equipara el depósito privado con la donación se cae en contradicciones absurdas, que chocan con principios superiores, como la libertad y la autonomía. La ley obliga de este modo a la solidaridad, lo cual es una flagrante contradicción. La solidaridad, para ser auténtica, debe ser libre y voluntaria. Jamás coaccionada. Sin embargo, la ley dice textualmente en su artículo 27.1: “Las células y tejidos almacenados en los establecimientos de tejidos estarán a disposición de los centros o unidades de aplicación de tejidos y células para usos alogénicos en procedimientos terapéuticos con indicaciones médicas establecidas en receptores adecuados
Y para que no queden dudas al respecto, en el punto siguiente se indica que “la aplicación autóloga quedará encuadrada en el caso de procedimientos terapéuticos de eficacia demostrada en indicaciones médicas establecidas” (recuérdese que cuando el RD 1301/2006 dice aplicación autóloga se refiere a los bancos privados, aunque vayan a usar después las células madre en un trasplante alogénico dentro de la familia).
Además, no se puede ser solidario si uno no se es libre y previamente respetado en los derechos fundamentales que emanan de su dignidad. La constante es el valor dignidad, del cual emanan la libertad y la autonomía. Como dice Marcelo Palacios, si te ponen condiciones para ser solidario es que no eres libre.
Existe, por otro lado, otro caso sangrante por su comparación: El de los 216 centros de reproducción asistida, con sus correspondientes bancos de embriones que existen en España. Aquí se trata de un material mucho más sensible que las células madre de la sangre de cordón. Y sin embargo no se obliga a las familias a almacenarlos fuera de España si quieren mantenerlos para uso privado.
El problema, se dice, es de índole científico: La sangre de cordón no resulta útil para enfermedades genéticas, porque contiene en sus células el mismo defecto genético que se pretende corregir. Pero se omite mencionar que sí puede ser muy útil, y de hecho es la opción preferida, en muchas enfermedades adquiridas.
El Comité de Bioética de Cataluña publicó en abril de este año un documento de consideraciones sobre los bancos de cordón umbilical privados. Tras denostar la utilidad científica del depósito privado de sangre de cordón, sorprendentemente el documento del Comité declara que la controversia principal que plantea la existencia de bancos de cordón privados (“para uso autólogo” lo denominan también ellos) no es de índole científica, sino ética. Como ellos mismos lo definen, “se trata más que nada de un conflicto entre la propiedad individual y la libertad de disponer de la misma para uso privado y la solidaridad equitativa ante la enfermedad.”
Entre sus conclusiones, el Comité de Bioética de Cataluña tiene una sorprendente: Desaconsejan el establecimiento de convenios entre las instituciones sanitarias y los bancos de sangre de cordón para uso autólogo, de manera especial entre aquellas maternidades que forman parte de la red de atención pública. No deja de sorprenderme que aquellos que más presumen de defensa de las libertades sean precisamente los que más esfuerzos hacen por limitarla en función de sus particulares prejuicios ideológicos.
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11 de marzo de 2011

Defiendo el depósito privado de sangre de cordón


Sigo sin salir de mi asombro por las discusiones acaloradas que suscita proponer que los padres tienen derecho a conservar privadamente, si así les parece conveniente, la sangre del cordón umbilical de sus hijos. Lo cual no implica denostar la donación. Cada vez estoy más convencido de que los que se oponen a los bancos privados lo hacen llevados por prejuicios ideológicos equivocados. El caso de Alba que comentaba ayer es un buen ejemplo de la utilidad del depósito privado de sangre de cordón, por encima de las discusiones ideológicas que lo enfrentan con la donación del mismo.

Me acusarán de opinar así por razón de mi trabajo. Jamás lo saco a mención. Los que así opinan no tienen ni idea de lo que hablan.
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9 de marzo de 2011

¿Sirven para algo los bancos de sangre de cordón privados?


A menudo se identifican los bancos de sangre de cordón umbilical privados con bancos para uso autólogo, tal vez de forma inconsciente, fruto del uso machacón que de tal término se hace en la legislación española,[1] donde no se considera que exista la posibilidad de depósito privado para uso alogénico intrafamiliar. Al considerar erróneamente que los bancos de sangre de cordón umbilical privados conservan las células madre para uso exclusivo del individuo, y dada la poca experiencia en este tipo de trasplantes, es fácil llegar a la conclusión equivocada de que se trata de una práctica inútil, y por tanto, la proliferación de bancos privados resultaría, según estas premisas, contraria a la ética.

El profesor John E. Wagner, uno de los mayores expertos mundiales en SCU, afirma, respecto a la utilidad de los bancos privados de SCU para uso autólogo lo siguiente:

“No se puede negar que existe un tremendo potencial para el uso de la sangre del cordón umbilical (para uso autólogo) si consideramos los variados usos no-hematopoyéticos que puede tener en el campo de la medicina regenerativa o como generador de células linfoides (por ejemplo, células T-reguladoras o natural killers). Hoy todavía la eficacia de la SCU en estos campos es aún una mera especulación, pero existe un considerable interés en explorar estas nuevas posibilidades… Aunque continúa existiendo cierto escepticismo acerca de los beneficios de la SCU, esta resistencia se debe en muchos casos a simples preferencias del investigador… El creciente interés por la sangre de cordón ha abierto el camino a muchos descubrimientos.”[2]

Hoy en día ya se ha superado el escepticismo inicial respecto a la utilidad de la SCU para los trasplantes alogénicos de progenitores. Nadie duda hoy que las tasas de supervivencia de los trasplantes con sangre de cordón son comparables a las de médula ósea con donante HLA idéntico, el modelo ideal para trasplante. Actualmente los científicos están trabajando en dos vías clave para permitir un mayor uso de la sangre de cordón: Acelerar las velocidades de la reconstrucción de la hematopoyesis y del sistema inmunitario. A estos trabajos es a lo que el profesor John Wagner denomina “la primera generación” en el uso de la SCU. Con los descubrimientos recientes se abre la puerta a lo que él denomina una “segunda generación” en el uso de la SCU, que se justifica con la posibilidad de usarla como fuente de linfocitos y de otras células madre no-hematopoyéticas. Como afirma el profesor John E. Wagner, si estos estudios tienen éxito, se desarrollará aún más el interés por la conservación privada de la sangre de cordón. Y dado el gran interés existente y las grandes sumas de  dinero invertidas en esta investigación, es razonable pensar que la Ciencia pueda avanzar en este sentido.

Recientemente hemos conocido que se ha dado el primer caso en España de una niña que ha sido tratada con células madre de su propio cordón umbilical como parte del tratamiento contra un tumor cerebral. Alba Ramírez nació en febrero del 2007. Y cuando tenía dos años comenzó a manifestar los síntomas de la enfermedad: Se encontraba menos activa y tenía problemas de coordinación. La niña tenía un meduloblastoma, un tumor en el cerebelo. La intervención quirúrgica que le realizaron en octubre del 2008 no logró extirpar totalmente el tumor, por lo que había que recurrir a quimioterapia. Para recuperar las defensas, el tratamiento incluía trasplante de sangre periférica. Y gracias a que en este caso se disponía de la sangre del cordón de la propia niña, se utilizó para reforzar el tratamiento. Alba recibió el autotrasplante el pasado mes de julio del año 2009 en el hospital Niño Jesús de Madrid. Su mejoría permite albergar esperanzas de su total curación. Aún es pronto para cantar victoria, porque en las enfermedades oncológicas, hasta que no han transcurrido cinco años no se considera que exista curación completa. Como supongo que algunos pueden tener ganas con el tema, aclaro que la sangre del cordón no ha sido lo que salvó a la niña, sino la quimio. Pero para reconstruir su sistema inmunitario fue muy útil disponer de la sangre de cordón de la propia niña. Si hubiera sido mejor utilizar progenitores de otra fuente, se habría hecho. Pero se utilizó su propia sangre de cordón. Por algo será, digo yo. Y no por hacer publicidad a los bancos privados...


[1] El RD 1301/2006 (http://www.boe.es/boe/dias/2006/11/11/pdfs/A39475-39502.pdf) insiste en clasificar a los bancos de tejidos en dos categorías: establecimientos de tejidos para uso alogénico y establecimiento de tejidos para uso autólogo eventual.
[2] Wagner, J, Gluckman, E. Umbilical Cord Blood Transplantation: The first 20 years, Seminars in Hematology, Vol 47, No 1, January 2010, pp 3–12
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13 de enero de 2011

Células madre de cordón umbilical




Este próximo sábado de nuevo nos van a conmover las imágenes del niño Andrés Mariscal, curado con la sangre del cordón umbilical de su hermano, Javier, quien fue seleccionado genéticamente para servir de medicamento a Andrés. No sé cuál será el tratamiento que le de TVE al tema. Por el trailer, me echo a temblar... Ya saben, "la Iglesia siempre se opone al desarrollo científico". Bueno, habrá que esperar a ver qué tal. Este sábado 15 de enero del 2011, a las 23:30 en TVE 2, en el programa LA NOCHE TEMÁTICA. Me da confianza el hecho de que en el programa participa la prestigiosa doctora Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra, especialista en Bioética y presidente de AEBI.

Por cierto, el tercer documental de este programa trata sobre la utilidad de la sangre de cordón umbilical. En el trailer que he podido ver, un médico francés repite el aburrido y trasnochado cliché de que el depósito privado de la sangre del cordón umbilical es inútil, porque el defecto genético que se pretende curar está también presente en las células de la sangre del cordón. Me gustaría que me dejaran preguntarle por qué razón entonces la mayoría de los trasplantes en enfermedades de índole hematológico se realizan con células madre del propio paciente, extraídas de su médula ósea. Supongo que tendrán también el mismo defecto genético, ¿no? Y sin embargo resultan útiles para tratar su enfermedad. Pues si se usa médula ósea del propio enfermo para trasplante, ¿por qué no se puede usar su sangre del cordón umbilical? En realidad, la razón es muy simple: Porque no existe, en la mayoría de los casos, ya que no se conservó en el momento del nacimiento. Y por eso hay que recurrir a médula ósea. La propia Organización Nacional de Trasplantes lo dice en su informe de trasplantes del 2009 (el último publicado hasta ahora): De los 2.275 trasplantes de progenitores hematopyéticos (de células madre precursoras de la sangre) realizados en España durante 2009, 1.458 (64%) fueron autólogos y 817 (36%) fueron trasplantes alogénicos. Lo pueden ver aquí, en la página 2 del informe (ya sé que después de estas palabras tendré que soportar a los defensores a ultranza de la donación pública -y enemigos acérrrimos del depósito privado de la sangre del cordón umbilical- discutiendo la evidencia, pero que le vamos a hacer).
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2 de diciembre de 2010

¿Sirve la sangre de cordón para trasplante autólogo?


En 2005 E.M., una niña de cuatro años que sufría una leucemia linfoblástica aguda y cuya esperanza de vida era de tres meses, recibió un trasplante de células madre de su propio cordón umbilical (lo que se conoce técnicamente como trasplante autólogo). Un tratamiento inédito en el mundo, debido a que se pensaba que las células del mismo paciente no eran efectivas en la lucha contra el cáncer al contener el mismo defecto genético que lo causaba.

Las leucemias representan un cuarto de todos los tipos de cáncer que afectan a personas menores de 15 años y, de ellas, el 60% son de este tipo agudo. La leucemia linfoblástica infantil en concreto es un tipo de cáncer de la médula ósea que se caracteriza porque esta última fabrica células anormales malignas con capacidad de proliferación infinita, lo cual se traduce en una falta de espacio medular para el crecimiento del resto de células normales (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas), con las consecuencias derivadas de ello, como una mayor propensión a tener infecciones, cansancio y sangrado.

Dos años después del tratamiento, el equipo de médicos que la trató publicó en la revista especializada Pediatrics los resultados del procedimiento: Transcurridos 20 meses desde el trasplante no había rastro de células cancerígenas en su cuerpo. Una mejoría que se mantiene hasta ahora, seis años más tarde. Se trata de una remisión completa prolongada de la enfermedad. Aunque los resultados son muy esperanzadores, y a pesar de las noticias tan entusiastas que los médicos de la niña han circulado profusamente, afirmando que la niña está definitivamente curada, por desgracia, todavía no se puede afirmar tal cosa, ya que, aunque no es lo más habitual, hay pacientes con recaídas a los 10 años del trasplante.

Sin embargo, lo que sí es muy relevante en este caso es el hecho de que E.M. es la primera paciente de leucemia del mundo tratada con un trasplante autólogo de células madre de sangre de cordón. Hay algunos tipos de leucemias que ya se han tratado y curado con trasplante autólogo. En particular las leucemias consideradas de “bajo riesgo”. Ahora sabemos que la sangre de cordón umbilical también puede ser utilizada para trasplante autólogo, lo cual abre la puerta a un nuevo tratamiento contra este mal.

La particularidad de este trasplante es que se hizo con células del propio paciente de SCU, mientras que la mayoría de los casos se realiza con células madre donadas por terceros. En un 20% de los procedimientos, las células pertenecen a la médula ósea de hermanos del enfermo, mientras que en el restante 80% se usan células madre de otras personas. En muchos casos se debe a que la indicación es el trasplante alogénico. Pero en otros, la razón es simplemente que el enfermo no dispone de una unidad de sangre de cordón propia, porque no se conservó en el momento de su nacimiento. Según vaya creciendo el número de depósitos en bancos privados seguramente veremos crecer el uso de estas aplicaciones.

El mayor beneficio de usar células propias es que no hay posibilidad de rechazo. Sin embargo, usarlas tiene también una desventaja. Cuando se hace un trasplante con sangre de otra persona, parte del proceso consiste en que el sistema inmune del donante ataca las células malignas del enfermo, lo que no ocurre con las propias células. En este caso la indicación era un trasplante alogénico, debido a las recaídas que había sufrido. Por fortuna, no siempre se cumplen las estadísticas, y el trasplante autólogo ha demostrado funcionar hasta ahora. De allí que el caso de E.M. sea tan especial y llame la atención de la comunidad médica.

La niña comenzó a presentar grandes hematomas y un agrandamiento anormal del bazo cuando tenía 3 años. Los análisis sanguíneos y medulares revelaron que sufría leucemia. Pese a que fue sometida a quimioterapia, sufrió dos recaídas y las células cancerosas estaban alcanzando su cerebro. Sus padres habían guardado su cordón umbilical cuando nació, sin pensar que gracias a eso le salvarían la vida. Afortunadamente, desatendieron a los que, movidos en muchos casos por extraños prejuicios, desaconsejan el depósito privado de la sangre de cordón afirmando que existen muchas limitaciones para su uso autólogo. Algunos deberían calibrar su responsabilidad en la desinformación que producen en el ciudadano, al lanzar mensajes confusos sobre la escasa o nula utilidad del depósito privado de la sangre de cordón.
 
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30 de septiembre de 2010

Prohibido conservar la sangre del cordón umbilical


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha dicho en la presentación de un libro sobre la sangre de cordón, según recoge Europa Press, que “el Gobierno prohíbe a los ciudadanos que depositen y conserven las células madre del cordón umbilical de sus hijos para sí, pagando ellos el depósito.”


Esto es una verdad a medias, pero amplificada por las empresas que en España operan en este ámbito, a las que les interesa que se haga publicidad de su modelo de negocio.

En efecto, en España se promulgó en noviembre del 2006 el RD 1301/2006 que regulaba, entre otras cosas, el uso de la sangre del cordón umbilical (SCU) y la existencia de bancos privados de sangre de cordón. En su anexo I.1 la ley establece los requisitos y condiciones mínimas para las autorizaciones de establecimientos de tejidos y centros o unidades de obtención y aplicación de células y tejidos. En base a dichos requisitos, el Gobierno de Esperanza Aguirre ha autorizado de momento a cuatro empresas para que establezcan en Madrid un banco de sangre de cordón. Así pues, no es cierto que no se pueda conservar la sangre de cordón de forma privada en España. Sin embargo, sí es verdad que se ponen muchas trabas:

De esas cuatro empresas autorizadas, una de ellas jamás ha procesado una unidad en nuestro país. Se trata de un laboratorio de análisis clínico, que consiguió para sus instalaciones una ampliación de servicios para incluir el procesamiento de la sangre de cordón umbilical. Luego se lo ofreció a la empresa comercializadora del servicio de conservación de SCU en cuyo accionariado participaba. Así, esta empresa empezó a publicitar que estaban autorizados en España, cuando la realidad es que nunca han procesado un solo cordón en España, ni mucho menos lo han almacenado aquí. De hecho, sus directivos se jactan en público de la estratagema legal que habían inventado para lograr una apariencia de autorización. Todas las unidades que recogen son enviadas en fresco a procesar a un laboratorio europeo, donde luego son conservadas. Se trata, en realidad, de un mero intermediario logístico.

De las tres empresas restantes, una es una evolución de un lucrativo negocio de fecundación in vitro. Dado que ya disponía de las instalaciones de criogenización, que utilizan para los gametos y embriones humanos que guardan allí congelados, solicitaron y obtuvieron permiso para ampliar sus servicios a los de procesamiento de SCU. Pero aunque podrían hacerlo en teoría, en la práctica no facilitan el depósito en España. De manera descarada desaniman a las familias que se interesan por guardar su unidad de SCU en España con argumentos del tipo "si la guardas en España te la pueden expropiar". La tercera empresa fue creada como consecuencia de la escisión de otro banco. Juntamente con la anterior consiguió la autorización en enero de este año para un laboratorio que concertó con un hospital que ya trabajaba en temas oncológicos. Ambas empresas desaniman a sus potenciales clientes a guardar la SCU en España, dado que ni siquiera están preparados para hacerlo. Las dos operan igual en este sentido: Todas las unidades son enviadas, una vez procesadas, a conservar en instalaciones fuera de España.

Sólo la cuarta de estas empresas, que, por cierto, fue la primera en lograr la autorización en abril del 2007, ofrece la posibilidad real de almacenamiento de las células madre en España, disponiendo hasta ahora de cerca de 700 unidades en esta situación. Es esta empresa la única que en verdad puede ser considerada banco de sangre de cordón, puesto que procesa y almacena en nuestro país algunas muestras.

La razón de tanta complicación con el lugar de depósito, y la frase de Esperanza Aguirre sobre la imposibilidad de guardar la SCU en España, viene por el artículo 7.2 del citado Real Decreto, que dice literalmente lo siguiente:

"En el supuesto de uso autólogo eventual, (así llaman al depósito privado de la SCU en la ley) el contenido de la información facilitada con anterioridad a la obtención deberá incluir, además de lo previsto en el apartado anterior, la indicación de que las células y tejidos así obtenidos estarán a disposición para su uso alogénico en otros pacientes en el caso de existir indicación terapéutica..."
Es decir, que las muestras depositadas en España deben ser comunicadas al REDMO (registro de donantes de médula ósea) por si resultaran compatibles para otra persona. Son propiedad del niño, pero para poder estar legalmente en España, los padres deben firmar su cesión previa, para el caso de que fueran requeridas.

En mi opinión, el depósito mixto público-privado es la opción más éticamente correcta (aunque no la escogida por la mayoría). Sin condenar a las familias que deciden guardar el cordón de sus hijos para uso privativo, lo cual es perfectamente ético y legítimo, la realidad es que las posibilidades de uso actuales de la SCU para el propio niño o sus familiares son pequeñas. Sin embargo, desde luego que si se llega a necesitar, es la mejor alternativa terapéutica, si se dan las condiciones médicas requeridas. La ley española obliga a hacer por ley algo que debería ser voluntario: Permitir que se puedan conservar las células madre del hijo para un uso eventual dentro de la familia, a la par que ofrecerlas como donación para un potencial enfermo que pudiera beneficiarse de ellas. La combinación del mejor de los dos mundos. Lástima que se haga de forma obligatoria, en vez de optativa. Lo cual, por cierto, va en contra del principio de la donación altruista y voluntaria que refleja, entre otras leyes, el mismo RD 1301/2006. Por eso todas las demás empresas se llevan la sangre a conservar fuera de España, donde no existen estas limitaciones de propiedad. Si se hubiera dado la opción a las familias de conservar en España la SCU de sus hijos, ofreciéndola de modo voluntario al REDMO, estoy seguro de que la mayoría de las familias habrían aceptado la donación, manteniendo la capacidad de decisión sobre el destino de la muestra en todo momento. Por algo somos el primer país del mundo en donaciones.

Publicado en Religión en Libertad el 28 de septiembre de 2010
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1 de julio de 2010

Mentiras oficiales sobre la sangre de cordón

El Servicio Andaluz de Salud acaba de hacer públicos los datos de donaciones de cordón umbilical del año pasado. Según afirman ellos mismos, 9.149 mujeres eligieron guardar la sangre del cordón umbilical de sus hijos. Esto representa casi un 12% de todos los partos, colocando a Andalucía en un muy buen nivel de recogida de SCU. Hay que señalar que Andalucía ha sido pionera en regular la actividad de las empresas que procesan y almacenan la sangre de cordón umbilical, con un convenio que clarifica las obligaciones tanto de las maternidades como de los bancos. Mientras otras comunidades aún siguen dándole vueltas a cómo facilitar la recogida privada a las madres que dan a luz en hospitales públicos, Andalucía lleva casi dos años facilitando este servicio a sus pacientes.

De entre las recogidas de SCU, casi un 16% fueron para depósitos privados (1.473), mientras que el resto fueron donaciones al banco público de Málaga. Dicho banco, dirigido por Isidro Prat, recibe muchos más cordones de los que puede almacenar (no por capacidad, sino por razones de coste). Y ello, aunque pareciera una mala noticia, no lo es, porque permite de esa manera poder seleccionar entre los cordones donados, los mejores. Aunque no han dado datos de cuántos de estos cordones donados se han conservado efectivamente, deben ser menos de un 20%. De lo contrario, el banco de Málaga habría duplicado su volumen en un año, lo cual no es razonable.

Lo que sí me ha llamado la atención es leer que la consejera de Sanidad, Mª Jesús Montero, con la que coincidí hace un tiempo en un debate televisivo sobre curación con embriones, ha aprovechado la oportunidad de la comunicación de estos datos para insistir en el machacón mensaje oficial de que "guardar la SCU para uso autólogo es inútil". Y no es que sea mentira, sino una media verdad, dicha con intención de confundir. Lo cual, en mi opinión, es incluso peor. Es verdad que si una persona sufre una enfermedad genética, evidentemente las células madre de su cordón umbilical tendrán la misma alteración en los genes, por lo que no servirán para usarse en un trasplante. Pero quienes optan por un banco familiar para conservar la SCU de sus hijos lo hacen pensando en la posibilidad de que esas células puedan servir para tratar a otro hermano que pudiera sufrir en el futuro una enfermedad del ámbito hematológico, o incluso, en la posibilidad para el futuro de usar esas células en tratamientos que la medicina regenerativa y la terapia celular pudieran llegar a ofrecer. Sorprende especialmente que denigre el depósito familiar de la sangre de cordón una persona que se jacta de haber liderado la consecución del primer bebé medicamento en España, creado precisamente para utilizar la sangre de su cordón umbilical con objeto de curar a su hermano de una beta talasemia major. Tal vez se le haya olvidado a la Consejera, pero, dejando a un lado el debate ético sobre la moralidad de crear seres humanos seleccionados genéticamente con las características precisas para servir de medicamento a otro ser humano, la realidad es que lo que ella fomentó con ese bebé medicamento es precisamente lo que los padres que conservan la sangre de cordón de sus hijos en bancos familiares quieren poder hacer si les llega a tocar a ellos la desgracia de algún hijo enfermo.
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9 de junio de 2010

Utilidad de guardar la sangre del cordón en un banco privado



El pasado mes de mayo, el doctor Pablo Menéndez, director del Banco Andaluz de Células Madre, se despachó en el suplemento Eureka de El Mundo con la siguiente afirmación: "conservar la sangre del propio hijo por si éste en un futuro enferma no tiene ni pies ni cabeza". Por desgracia, esta es una opinión muy extendida entre algunos profesionales sanitarios, que desaniman a los padres a conservar la sangre de cordón de sus hijos en un banco privado basándose en prejuicios absurdos y carentes de rigor científico contra los bancos privados de sangre de cordón. En muchos casos el problema es que sencillamente identifican bancos privados de sangre de cordón con bancos para uso autólogo eventual (es decir, para el propio niño). La realidad es que las células madre de la sangre de cordón conservadas en un banco privado pueden resultar vitales para un hermano compatible, en el caso de que este tuviera una enfermedad susceptible de trasplante. Este es el caso de VidaCord, cuyo objetivo es el uso potencial alogénico intrafamiliar de la sangre del cordón umbilical, según recoge el documento de nuestro Objeto Social. En esos casos, disponer de la sangre de cordón de un hermano compatible puede aumentar significativamente las posibilidades de supervivencia de un hijo con una enfermedad del ámbito hematológico.
Para ilustrar este aspecto les traigo un ejemplo publicado el 2 de mayo pasado en El Correo. El caso es el siguiente: A Joseba, un niño de 8 años, se le diagnosticó una leucemia. La madre estaba embarazada de otro hijo y decidió conservar la sangre del cordón de su nueva hija, María, con la esperanza de que pudiera ser compatible y salvar a Joseba. Así se hizo, y afortunadamente, Joseba se recuperó de su enfermedad gracias a ella. Si esta madre hubiera hecho caso al doctor Menéndez, despreciando la posibilidad de conservar la sangre de cordón de María, y la enfermedad de Joseba se hubiera descubierto después del nacimiento de su hermana, hoy Joseba estaría dependiendo de un donante compatible, y en cualquier caso, con menos probabilidades de supervivencia. Habría que pedir responsabilidades a los que de forma gratuita, lanzan afirmaciones que engañan a las familias. A mi modo de ver, las declaraciones del doctor Menéndez entran de lleno en lo que se prohibe hacer en el artículo 4 del RD 1301/2006, que regula la actividad de los bancos de sangre de cordón umbilical, el cual prohibe expresamente la publicidad engañosa:
"En particular, se entenderá que existe publicidad engañosa en el caso de los establecimientos, centros, unidades e instituciones cuya publicidad induzca a error sobre la utilidad real de la obtención, procesamiento y preservación de células y tejidos humanos para usos autólogos eventuales, de acuerdo con los conocimientos y experiencia disponibles."
Me parece claro que esto es exactamente lo que ha hecho el doctor Menéndez con sus desafortunadas declaraciones: Publicidad engañosa, que puede, además, tener consecuencias fatales.
Este es el artículo al que les hago referencia:
«María me ha salvado la vida»
Los padres del pequeño Joseba Castaño Quirós también tienen una fecha grabada a fuego: el 15 de septiembre de 2005. Fue el día que se enteraron de que su hijo de tres años y medio tenía leucemia. Así, de golpe. Como ocurre casi siempre en estos casos. Llevaron al niño al ambulatorio de Gallarta para hacerle unos análisis rutinarios «porque tenía muchos moratones en el cuerpo» y tres horas más tarde ya estaba ingresado en la Unidad de Oncología Infantil del hospital de Cruces. «Cuando me llamó la pediatra para darme los resultados de la analítica, no me lo podía creer. Lo último que me hubiese imaginado es que mi hijo tenía cáncer», recuerda la madre de Joseba.
Las primeras horas fueron de «auténtica desesperación». «Estás tan superado por la situación que no atiendes a razones. Sólo quieres que tu niño se ponga bien». Y lo han conseguido. Aunque todavía es pronto para decir que le han ganado la batalla al cáncer, los últimos resultados confirman que «todo va bien». A diferencia de los adultos, los menores no reciben el alta «hasta que llevan diez años libres de recaída o de problemas derivados del tratamiento recibido», puntualiza la doctora Navajas. Joseba es un ejemplo de que es posible sobrevivir a la leucemia. «Yo lo he hecho», explica orgulloso.

Cristina y su marido pasaron por momentos «muy duros», pero quieren transmitir un «mensaje de esperanza» a todos los padres que se encuentran en la misma situación que vivieron ellos hace cuatro años. «Es importante que piensen en positivo. La actitud es fundamental para superar un trago tan amargo», insisten. Su historia es la de miles de familias que cada día se tienen que enfrentar a una enfermedad que les cambia la vida por completo. La «suerte» de Joseba fue que su madre estaba embarazada de cuatro meses cuando le diagnosticaron la leucemia, lo que les abrió «una puerta a la esperanza». La sangre del cordón umbilical de su hermana podría salvarle la vida. Aunque sólo una cuarta parte de los casos son compatibles, los padres del pequeño se agarraron a esa posibilidad como a un clavo ardiendo. «No veía el momento de dar a luz», confiesa Cristina. Mientras tanto, Joseba seguía un riguroso tratamiento de quimioterapia en Cruces. De cada tres semanas, una la pasaba ingresado.

«Me acuerdo de que estuve muy malito, pero poco más». A Joseba no le gusta recordar su estancia en el hospital. Prefiere hablar de fútbol, su gran pasión. Tanto es así que el ex jugador del Athletic Asier del Horno le regaló un balón firmado por todos los jugadores del Chelsea, que el pequeño -«delantero del Gallarta», puntualiza- guarda en su habitación como un tesoro. Los padres de Joseba siempre se han esforzado por afrontar la enfermedad de su hijo con la mayor naturalidad posible. «Cuando se le cayó el pelo nos decía que lo peinásemos y lo hacíamos», recuerdan.

La situación cambió cuando nació María, el 25 de enero de 2006. Era la oportunidad que esperaban. Aunque los médicos del hospital Niño Jesús de Madrid no las tenían todas consigo -la sangre del cordón de su hermana no era totalmente compatible- la intervención fue un éxito. «Fueron tres meses muy duros porque tuve que dejar a mi bebé recién nacido en casa de mi hermano -recuerda Cristina- y no sabía si mi otro pequeño se iba a salvar».
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7 de junio de 2010

Uso público de la sangre del cordón umbilical

El Gobierno murciano firma un acuerdo para beneficiarse de los cordones umbilicales del banco de tejidos de Málaga. Así, exactamente, ha salido el titular de la noticia publicada. El periodista que la escribe dice lo siguiente:
"El Gobierno regional está culminando la firma de un convenio para beneficiarse de los cordones umbilicales que tiene almacenados el Banco Sectorial de Tejidos de Málaga, según informaron en rueda de prensa el director general de Salud Pública, Francisco García, y coordinador regional de trasplantes, Pablo Ramírez.
Actualmente, la Región tiene un convenio con el Banco de Tejidos de la Comunidad Valenciana, del que los hospitales murcianos pueden obtener cualquier tipo de órgano, y este segundo acuerdo, que está "muy avanzado", permitirá disponer de tejidos de cordón umbilical, en el que el Banco de Málaga está muy especializado."
Pueden ver la noticia entera pinchando aquí.

Espero una inmediata rectificación del director general de Salud Pública, Francisco García, y del coordinador regional de trasplantes, Pablo Ramírez. Si esto fuera como dice el periodista, significaría que lo que nos cuentan de un sistema idílico de donaciones en España es mentira. Porque se demostraría que depende de los convenios entre regiones para poder acceder a los órganos o tejidos donados en ellas. E implicaría que han podido darse casos de enfermos murcianos que murieran sin recibir un órgano o tejido disponible en Valencia, a unos pocos kilómetros, por la no existencia hasta ahora de un convenio entre Comunidades Autónomas. Demasiado serio como para ser verdad.

La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) es muy eficaz en dos vías: Lograr que la gente done sus órganos o tejidos (del donante hacia el enfermo) y buscar los órganos o tejidos que necesitan los pacientes (del paciente hacia el donante). Todo ello, regido por los principios esenciales de anonimato y altruismo que caracterizan el sistema español de trasplantes. Según esto, un paciente español puede acceder a un órgano o tejido que requiere para un trasplante procedente de cualquier parte del mundo, siempre que esté disponible.

Yo creo que lo que quiso decir el periodista es que, por fin, en Murcia, se va a poder DONAR el cordón umbilical, gracias al acuerdo con el banco público de cordón umbilical de Málaga. Porque para que los murcianos pudieran disponer de un cordón que estuviera en el banco dirigido por Isidro Prat no hacía falta ningún convenio especial. Tan solo una búsqueda del REDMO que diera con la existencia de dicha unidad compatible en el depósito malagueño. Ojalá sea así, y no como cuenta el periodista. De hecho, La Arrixaca es hasta ahora el único hospital de Mircia donde se puede donar la SCU en Murcia, con destino al banco público de Málaga. El Rosell está ultimando los trámites para poderlo hacer en breve. Es a esto, seguramente, a lo que se refiere el periodista... Pero bueno, a ver si también, ya puestos, además de dejar de tirar tantos cordones umbilicales, se permite a las madres que así lo deseen conservar la sangre de cordón de sus hijos para uso familiar. Porque esto, en Murcia, todavía no se puede hacer.


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4 de mayo de 2010

Dificultades para conservar la sangre de cordón umbilical

A pesar de su evidente utilidad para tratar las enfermedades del ámbito hematológico, y que se conoce que la mejor alternativa es el trasplante de células madre de la sangre del cordón umbilical de un hermano compatible, en España se ponen pegas a la conservación de la sangre de cordón. Si la madre la quiere donar, muchas veces no puede porque el hospital no está autorizado o porque ya se ha cubierto el cupo. Nacen cerca de 500.000 niños al año en España, y sólo se quiere recoger unos 8.000 cordones. Por una cuestión de eficacia de gasto (cada cordón cuesta unos 3.000 € a la sanidad pública). Se considera que teniendo 60.000 unidades en bancos públicos, si son de diferentes tipajes HLA se podrá atender razonablemente al 90% de las necesidades de la población española. Aunque no todo el mundo quiera donar la sangre del cordón de sus hijos, la verdad es que cada año muchas personas se quedan con la frustración de no haberlo podido hacer, a pesar de tener la disposición para ello. Aquí tienen un testimonio real de una madre que lo ha sufrido en sus propias carnes y se queja en el foro de la Fundación Carreras, responsable del registro de donaciones altruístas. La madre dice lo siguiente:
"Hola buenos días a todos. Me puse en contacto con mi hospital para hacerme donante de cordón umbilical, pero cual fue mi sorpresa cuando me dicen que allí no se puede porque no hay manera de transportarlo al banco de donaciones. Es que me parece tan fuerte que en cualquier hospital te pongan todo tipo de pegas para hacer una donación de ese tipo, en la cual puedes salvar vidas."
Verán como no hay ninguna respuesta favorable en el foro al depósito en bancos privados.

Por otro lado, si la familia quiere conservarlo para uso privado, primero debe afrontar el coste que representa (unos 2.000 - 2.500 € si se contratan 20 años de almacenamiento por adelantado). Pero luego también debe hacer frente a una carrera de obstáculos administrativos para lograr el objetivo. Si el parto es en un hospital privado, normalmente no le pondrán problemas para la recogida. A no ser que el ginecólogo no esté contento con la remuneración que recibe del banco, en cuyo caso a veces tratará de convencer con falsos argumentos a la familia para que cambie de empresa. Últimamente se está poniendo de moda que los hospitales concierten la posibilidad de recogida con algunas compañías a cambio de ciertas compensaciones. De manera que si alguien quiere recoger la sangre del cordón con alguna empresa que no quiera pagar el canon que pide el hospital, cada vez se va a hacer más difícil poderlo hacer.

Finalmente, si el parto es en un hospital público y la familia quiere conservar la sangre en un banco privado se le pondrán miles de pegas. Unas derivadas de prejuicios contra lo privado dentro de la sanidad púiblica. Y otras, sencillamente económicas: Hay algunos profesionales sanitarios que no consideran justo que las empresas privadas "se lucren" con la sangre del cordón sin que ellos cobren nada por la labor de la propia recogida de la sangre de cordón. Tan solo Andalucía (y ahora Castilla y León) han regulado la actividad para que se pueda realizar sin trabas en sus maternidades públicas, siempre que los bancos cumplan los requisitos legales. Pero les podría aburrir con casos de familias que no han podido recoger la sangre del cordón de sus hijos por la cerrazón del responsable de turno, que se niega a aplicar la ley. No nos olvidemos que hablamos de una actividad con evidentes utilidades terapéuticas y regulada legalmente en nuestro país. Pues bien, si el director del hospital público (o el ginecólogo o matrona de turno), o el Consejero de Sanidad de la Comunidad Autónoma correspondiente, o su coordinador autonómico de trasplantes, consideran que no se debe hacer, lo frena y no se hace. Así ocurre en el País Vasco, Extremadura, Cataluña, Galicia, Cantabria... En Madrid se lo están pensando.

Algún día alguien tendrá que dar explicaciones.
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3 de mayo de 2010

El negocio de la fecundación artificial (II)

Continúo con el tema del otro día para ampliarles algunos datos.

En la página web del IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad), indican lo siguiente:
"Cuando los problemas de la pareja no se solucionan por las vías anteriormente citadas del tratamiento médico o quirúrgico, se recurre a la Reproducción Asistida. Así se denomina genéricamente al conjunto de procedimientos en los que es fundamental la colaboración de un laboratorio de biología de la reproducción muy especializado, donde los óvulos y/o espermatozoides son tratados para mejorar su capacidad fecundante y los embriones obtenidos, cultivados para mejorar su capacidad de implantación".
También están empeñados en conseguir que las mujeres que en edad fértil no pueden tener hijos por cualquier razón (laboral, física, etc.) puedan crear su reserva de óvulos vitrificados, para poder ser madres en el momento que decidan, ya que a partir de los 38 años, la calidad de los mismos para la reproducción disminuye "de forma clara".

Como es lógico, también disponen de un banco de semen, donde la mujer (o la pareja) puede escoger las características fenotípicas del donante, manteniendo, eso sí, el anonimato del mismo que exige la Ley española de Reproducción Humana Asisitida. Todo muy legal.

Para cerrar el ciclo, han creado un baco de células madre de sangre de cordón umbilical (IVIDA), que acaba de cerrar un contrato con la compañía de seguros de salud Sanitas para ofrecer este servicio con su marca propia y con descuentos a sus asegurados en sus hospitales de La Moraleja y La Zarzuela en Madrid.

Pues nada, ya saben un poco más de dónde salen los dineros para todos estos negocios. Que cada quien actúe en consecuencia.
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28 de abril de 2010

El negocio de la fecundación artificial

Tal vez alguno de mis lectores pueda confirmarme si es verdad que la misma empresa que fabrica unos conocidos preservativos es la que también fabrica las tetinas de látex de los biberones. Si falla un negocio, siempre queda otro. Como el caso de Gillette, que harta de competir con el afeitado eléctrico de Braun, compró esta empresa para que sus jefes disfrutaran cada noche soñando cómo, durante las horas de sueño, las barbas de millones de hombres en el mundo estaban creciendo para que sus productos pudieran usarse al día siguiente.

Esto viene a cuento porque hoy quiero hablar de una de las empresas más importantes en reproducción humana asistida (mejor debería decirse "artificial", porque no hacen de maporreros, que yo sepa), que es el IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad). Fundado en Valencia, en 1990, hoy disponen de más de 20 centros en España, Europa y América. En su página web afirman que 1 de cada tres niños nacidos en España por reproducción asistida lo es en sus centros. Estamos hablando de unos 5.000 niños cada año, que no está nada mal.
Su tasa de éxito se sitúa en el 45%, y se están planteando llegar al nivel del 70% con la transferencia de un único embrión y con los mínimos efectos secundarios que actualmente conllevan los tratamientos de reproducción asistida. ¿Cómo lo quieren hacer? Lo han explicado los doctores José Remohí y Antonio Pellicer, fundadores del instituto (en la foto). Se trata de mejorar las técnicas de selección de los óvulos y de los embriones en el laboratorio, con el estudio del genoma del espermatozoide, óvulo, embrión y útero. Así, seleccionando a los óptimos, la tasa de éxito podría aumentar significativamente. El método de evaluación tradicional tiene una capacidad limitada para seleccionar embriones con desarrollo potencial, «por lo que hay una clara necesidad de mejora», como ha dicho el doctor Elkin Muñoz, que es el director del centro del IVI en Vigo. En este centro gallego han nacido ya más 800 bebés desde el año 2005 gracias las técnicas de reproducción asistida. Es decir, que cuando dicen que van a limitar el número de embriones para implantar uno sólo, no es porque no produzcan otros muchos, sino porque a ese que implantan lo seleccionan mejor. El resto siguen siendo embriones sobrantes.
Me parece que eso se llama simple y llanamente eugenesia.
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10 de julio de 2009

Lo básico sobre la sangre de cordón

Algunos lectores del blog me han escrito pidiendo que resuma lo más importante de la sangre de cordón, en lenguaje accesible. Allá vamos.

Históricamente la sangre del cordón umbilical (SCU) se ha considerado un residuo clínico, y como tal, un producto de desecho. Por eso no se había considerado nunca necesaria su conservación. Sin embargo, la evolución de las técnicas de investigación y diagnóstico ha propiciado que se empezara a considerar su utilidad terapéutica para el tratamiento de ciertas enfermedades del ámbito hematológico, que hasta entonces eran tratadas con trasplantes de médula ósea. En 1989 la doctora Eliane Gluckman utilizó células de SCU de su hermana, HLA (antígeno de histocompatibilidad humana) idéntica, para curar a un niño enfermo de Anemia de Fanconi. Fue el primer trasplante de sangre de cordón realizado en el mundo, del cual se acaban de cumplir 20 años. Un poco más tarde, en 1993 se realizó el primer trasplante con éxito de SCU procedente de un donante no emparentado. Y desde entonces hasta nuestros días más de 14.000 trasplantes se han realizado en todo el mundo para curar todo tipo de enfermedades hematológicas malignas y no malignas, inmunodeficiencias congénitas y tumores.

Durante los cuatro años siguientes al primer trasplante de SCU únicamente se efectuaron trasplantes entre familiares. Sólo una vez confirmada su utilidad se empezó a realizar trasplantes no emparentados. Ya en 1997, se demostró que la supervivencia en trasplantes con SCU es más del doble si se utiliza SCU de un familiar que si es de una persona no emparentada (63% frente a un 29%)[1]. Esto es lo que da razón de ser a los bancos privados de SCU para uso intrafamiliar.

Las líneas de investigación abiertas se han centrado sobre todo en el estudio de diversos aspectos relacionados con las enfermedades hematológicas. Pero recientemente se ha comenzado a estudiar también la posibilidad de usar la SCU para tratar otras enfermedades, como la diabetes, el Alzheimer, la esclerosis múltiple, la regeneración mioblástica en el infarto de miocardio, etc. Esto abre nuevas y prometedoras vías para todos los pacientes de estas enfermedades que ven en las células madre de la SCU una esperanza de curación.

[1] Gluckman E, Rocha V, Boyer-Chammard A, et al. Outcome of cord-blood transplantation from related and unrelated donors. Eurocord Transplant Group and the European Blood and Marrow Transplantation Group. N Engl J Med. 1997;337:373-381
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