Comparto con mis lectores un emocionante vídeo de una joven superviviente de un aborto. Su relato es estremecedor
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23 de febrero de 2014
16 de febrero de 2014
La Asamblea de la Organización Médica Colegial, a favor del aborto
La Asamblea
General de la Organización Médica Colegial (OMC) presidida por el Dr. Rodríguez Sendín (en la foto) acaba de aprobar una declaración
institucional sobre el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida
del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada, en la que aporta
una serie de propuestas al texto presentado por el Gobierno, encaminadas a
ampliar las posibilidades de aborto, hasta acercarlas en la práctica a las que
están vigentes todavía en nuestro país, de acuerdo con la ley 2/2010. El texto
es un compendio de incongruencias y contradicciones con los principios
deontológicos de la propia OMC así como con los tratados internacionales que
utiliza precisamente como fundamento de sus propuestas.
Según
se afirma en el propio documento, la declaración se ha aprobado tras el
análisis de los informes de la Comisión Central de Deontología (presidida por
el Dr. Marcos Gómez Sancho, pionero en los cuidados paliativos en Canarias) y
del Servicio Jurídico de la propia OMC. Pero ha sido el Dr. Joan Monés Xiol, profesor
emérito de Medicina y Bioética de la Universidad Autónoma Barcelona y vocal de
la Comisión Deontológica, quien ha actuado como ponente del informe. El Dr.
Monés, gastroenterólogo jubilado, ya había propugnado en el pasado como ideal
el mantenimiento del sistema actual de plazos. La línea argumental que defiende
es la de la garantía jurídica para el médico: Si están claras las condiciones
en las que se puede abortar no hay riesgos para el médico que practica el
aborto. Es preferible aceptar que la mujer tiene capacidad autónoma para
decidir si continuar o no con su embarazo (en este caso, aunque sea en contra
de la lex artis), sin plantearse las consecuencias de esa decisión para el
nasciturus. Además, hay que “conciliar las diferentes sensibilidades” sobre el
aborto, dentro del marco legal. El cual, además, es preferible que sea estable:
Para la OMC no es conveniente que cada gobierno vaya haciendo cambios en la
normativa que regula el aborto, porque ello provoca inseguridad al profesional
sanitario. Es decir, en el fondo preocupa tan solo el bienestar y la seguridad del
propio médico. El debate sobre los aspectos éticos de fondo (el acabar con la
vida de un ser humano), si bien no se niega, no resulta de especial relevancia
para un comité de deontología médica.
El
presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, aunque afirmaba no ser
partidario del aborto, también se había manifestado anteriormente contrario a limitar
las facilidades para abortar. La razón que aducía es que si se restringe el
aborto en España, con la directiva europea de sanidad transfronteriza vigente,
cualquier mujer podría someterse a un aborto en el sistema sanitario público de
otro país de la UE, aunque sea pagándolo ella misma. Esto implica que se
estarían generando diferencias por razones de tipo económico. No por casualidad,
este es uno de los argumentos que aparece en la declaración institucional de la
OMC.
Antes
de que se conociera siquiera el texto del anteproyecto, el Dr. Rodríguez Sendín
ya había declarado que deberían tenerse en cuenta “las distintas sensibilidades”
en este asunto para evitar que cada partido político legisle para implantar un
sistema diferente con respecto al aborto. Dicho principio también aparece ahora
recogido en la Declaración de la OMC.
Con
estos antecedentes, no es de extrañar que la Declaración sea contraria a
modificar la normativa actual, en particular en lo que hace a los casos en los
que se puede abortar y en la objeción de conciencia para los médicos. Las
propuestas, por tanto, pretenden limitar la objeción de conciencia del médico
al que realiza el aborto (no a los que no intervienen directamente en el mismo)
y devolver a la menor de 16 a 18 años la autonomía para decidir por sí misma si
se dan circunstancias de conflicto grave. Pero entre las propuestas de la
Asamblea la más grave, por el tono de obligación que imprimen a la misma, es la
siguiente:
“Es necesaria la despenalización de la I.V.E”. (acrónimo
que utilizan para evitar tener que pronunciar la perífrasis de “interrupción
voluntaria del embarazo”) “en el supuesto
de malformación grave o enfermedad incompatible con la vida del feto en
equilibrio con lo dispuesto en la Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad, ratificado por España en 2008.”[1]
Resulta
sorprendente que los responsables de la OMC se apoyen precisamente en esta
convención para justificar su propuesta de ampliar la posibilidad de aborto a
los discapacitados, cuando dicha convención comienza con el siguiente
enunciado:
“Recordando los principios de la Carta de las Naciones Unidas que proclaman
que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento
de la dignidad y el valor inherentes y de los derechos iguales e inalienables
de todos los miembros de la familia
humana…”[2]
Y
continúa con el siguiente alegato contra la discriminación:
“Reconociendo también que la discriminación contra cualquier persona por
razón de su discapacidad constituye una vulneración de la dignidad y el valor
inherentes del ser humano…”[3]
No se
comprende cómo se puede equilibrar la
exigible invulnerabilidad del valor de la vida del ser humano discapacitado que
propugna la Convención de Naciones Unidas con la “necesaria despenalización” de
la posibilidad de ser abortadas que pretende la OMC.
Al
final, el punto clave en el debate sobre el aborto vuelve a ser el de siempre:
¿Estamos hablando de un ser humano o no? Sin demagogias. Sin farisaicas
distinciones entre “ser humano”, “persona humana”, “individuo”, etc. El Código
Deontológico de la Organización Médica Colegial de España dice en su
artículo 5 lo siguiente:
“La profesión médica está al
servicio del ser humano y de la sociedad. Respetar la vida humana, la dignidad de la persona y el cuidado de
la salud del individuo y de la comunidad son los deberes primordiales del
médico.”[4]
Bastaría
con tener claro este aspecto para que el resto de la discusión quedara
clarificada.
[1]
Declaración Institucional al Anteproyecto de Ley de interrupción voluntaria del
embarazo, Asamblea General de la OMC, 15 febrero 2014
[2]
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ONU, 13
diciembre 2006, ratificado por España el 3 de mayo de 2008, Preámbulo a)
[3] Id. Preámbulo
h)
[4] Código de Deontología
Médica. Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, julio 2011, art. 5
10 de febrero de 2011
En España está permitido clonar seres humanos
La Ley 14/2007 de Investigación Biomédica permite la clonación humana con fines terapéuticos. Llevados de una demagogia tan burda como peligrosa, los legisladores prohíben que se utilicen los embriones con fines de investigación en un artículo de la ley, mientras que en el siguiente lo permiten. La única diferencia para prohibir o permitir una misma realidad en un caso o en otro estriba en la intención que se supone hubo al producir el embrión: No es posible fabricarlo con fines de investigación. Pero si se trata de un embrión “sobrante” de las técnicas de reproducción humana artificial (ese es el término que se utiliza), entonces sí puede utilizarse para investigación, incluso para clonación. Así, en su artículo 33.1 la ley dice: “Se prohíbe la constitución de preembriones y embriones humanos exclusivamente con fines de experimentación.” Y en el artículo siguiente se afirma, sin embargo: “Se permite la utilización de cualquier técnica de obtención de células troncales humanas con fines terapéuticos o de investigación, que no comporte la creación de un preembrión o de un embrión exclusivamente con este fin, en los términos definidos en esta Ley, incluida la activación de ovocitos mediante transferencia nuclear.”
Ya sabemos que la palabra “preembrión” es un invento de Mary Warnock, que presidió la "Comisión de Investigación sobre Fecundación y Embriología humana" (1982-84) en cuyo informe se basó la ley británica sobre reproducción asistida. El informe se hizo con el objetivo de “garantizar a la sociedad que no estábamos a las puertas de una época donde la manipulación del futuro de la raza humana fuese totalmente incontrolada, ya que en este campo no existían precedentes en los que apoyarse ni ningún conocimiento heredado" (p. 60). Tengamos en cuenta que en 1978 había nacido el primer bebé probeta (Louise Brown), y había serias dudas acerca de la licitud moral de tal manipulación de embriones humanos. Por un lado estaba el hecho incontestable de que dichas técnicas facilitaban el advenimiento de una nueva vida que no podría realizarse de otra manera. Si afirmamos el valor de la vida humana, lograr sobreponerse a la naturaleza para conseguir una nueva vida humana es, en principio, muy loable. Pero por otro lado, repugnaba la forma en que dicha vida era creada de forma artificial. En realidad, el informe Warnock buscaba dar cobertura filosófica a la técnica de la reproducción asistida, así como facilitar el desarrollo de las técnicas para obtención de células madre embrionarias con vistas a desarrollar futuras terapias prometedoras.
Como consecuencia de dicho informe se acuñó el término jurídico (no médico ni biológico) de preembrión para tratar de justificar que antes de los 14 días de vida el embrión no es nada, que es un mero conjunto de células, y por tanto, no existen limitaciones a su manipulación o potencial destrucción. Como los mismos autores del informe reconocieron después, el límite de los 14 días se estableció de forma arbitraria para acallar las conciencias al fijar un punto a partir del cual no fuera posible la manipulación de la vida humana. El límite se puso en los 14 días como se podía haber puesto en cualquier otro momento, y se justificó por ser el tiempo promedio que tarda un embrión en anidar en el útero. En España se vio que ese límite daba juego para facilitar las actuaciones en el ámbito de la fecundación in vitro y de la selección genética de embriones. Por tanto, han sido nuestros legisladores los que han acogido el término con alborozo y lo han utilizado en sus leyes injustas de forma profusa. En el ámbito científico no se utiliza tal palabra, porque lo que existe antes del embrión tiene ya sus nombres científicos. No es un pre-embrión, sino una célula germinal denominada óvulo o espermatozoide. La realidad que nuestra legislación denomina como preembrión tiene nomenclatura científica, como cigoto, mórula o blástula, según la etapa de desarrollo en la que se encuentre.
Pues bien, nuestra legislación, como hemos visto, permite la activación de ovocitos mediante transferencia nuclear. Es decir, la clonación humana con fines terapéuticos. De forma natural las células germinales tienen la mitad de cromosomas que el resto de células somáticas, para permitir que al juntarse el óvulo con el espermatozoide, la combinación de cromosomas permita que el nuevo individuo tenga los 46 cromosomas de la especie humana. La técnica de la trasferencia nuclear es la siguiente: Se coge un óvulo y se le quita el núcleo. Por otro lado, se coge una célula adulta del individuo que se quiera clonar y se le quita igualmente su núcleo. Este núcleo se introduce en el óvulo, engañándole, al hacerle pensar que ha sido fecundado y tienen un núcleo con sus 46 cromosomas. El óvulo así “fecundado” se implanta en el útero y comienza el desarrollo de un ser cuya identidad genética es exactamente igual a la del clonado. Así se creó el primer animal clon (del griego “retoño”) en 1996. En humanos hasta ahora no se ha conseguido (aunque no por falta de ganas). En realidad, nadie acepta la licitud moral de fabricar un ser clónico, que sirva de recambio de órganos y tejidos a otros, como en la película “La Isla”. Lo que se haría sería crear un embrión clónico para extraer las células madre que nos interesen y a partir de ellas llegar a diferenciarlas en un tejido concreto que necesitamos para el individuo clonado. Como ese embrión que hemos creado por transferencia nuclear no es un embrión sino un preembrión (¿me siguen?) no hay problemas éticos en utilizarlo tan descaradamente y luego destruirlo. Si desarrollamos eficazmente la técnica podremos llegar a tener recambios para nuestros órganos dañados y acercarnos así a la inmortalidad.
20 de julio de 2010
¿Cómo puede una célula (el cigoto) ser un hombre?
El Profesor Jerome Lejeune fue uno de los padres de la genética moderna. Trabajó como profesor de Genética fundamental de la Universidad de Paris y fue director de la Clínica genética del Hospital Pediátrico de París. Juan Pablo II le encomendó la tarea de presidir la Pontificia Academia para la Vida desde su creación en febrero de 1994. Por desgracia, moriría dos meses más tarde. El Dr. Lejeune también fue el descubridor de la causa del Síndrome de Down. Su interés por este tema era porque en aquel entonces se consideraba que una enfermedad de sífilis en la madre era lo que producía en los niños el síndrome de Down. Por ello, estos niños añadían a la desgracia de su enfermedad la indignidad que se le suponía a su madre. Lejeune quería devolver la dignidad a estos niños, y de ahí su empeño hasta encontrar la verdadera causa de la enfermedad. Su descubrimiento, sin embargo, fue utilizado para "cribar" antes del nacimiento a estos niños, impidiéndoles de este modo la posibilidad de nacer. Lejeune también fue el descubridor del ácido fólico, que previene la aparición de la espina bífida durante el embarazo.
En 1990 pronunció un discurso ante el Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado de Louisiana, que discutía acerca del aborto. Reproduzco aquí parte del mismo, que pueden leer íntegro si pinchan aquí. Lejeune se refiere en él a la maravilla de la vida humana, y cómo, en el cigoto se encuentra ya toda la información, la cual se va desarrollando, manifestándose de manera asombrosa en cada momento con exactitud milimétrica.
Este párrafo del Dr. Lejeune va dedicado a los que consideran irracional la existencia de un "ser humano unicelular", como ellos lo denominan, llevados de su ignorancia culpable (porque se niegan a aceptar la evidencia de la realidad, aunque se les explique con un lenguaje adaptado a sus capacidades intelectuales).
"Cuando se sigue observando el desarrollo, el estilo de subrayado va cambiando en cada división de la célula. La primera célula transmite el mensaje con algo de los subrayados borrados, así que las nuevas células empiezan a leer otras partes. Como resultado, la vida es muy parecida al desarollo profesional de un médico. Tal vez usted haya caído en cuenta que en Medicina, al terminar su carrera, el nuevo profesional puede volverse un médico general o un especialista. Un médico general aprende acerca de muchas, muchas enfermedades. Y a medida que pasan los años sabe menos y menos sobre más y más; cuando es un muy buen médico general sabe un poco de todo. Los especialistas hacen lo contrario. Aprenden más y más sobre menos y menos y al final un buen especialista sabe casi todo sobre muy poco. Así es como la naturaleza conduce el mensaje humano.
La primera célula es generalista. No puede manifestar muchas cosas, pero sabe algo de todo. Dice cómo construir una máquina que a la postre construirá el cerebro. Pero el motivo por el que esta primera célula, que sabe de todo, deba tener especialistas, es porque para que la célula especialista pueda manifestar su propia personalidad tiene que especializarse para que una célula haga las uñas, otra el sistema nervioso, y para que finalmente la totalidad manifieste al ser humano que existe desde la concepción (=fertilización).
Para recapitular lo que la ciencia nos enseña, Señor Presidente, diría, fuera de cualquier duda, que sabemos que en el principio existe el mensaje. El mensaje genético es vital y su manifestación es vida. Aún más brevemente diría, fuera de toda discusión, que si el mensaje es un mensaje humano, el ser es un ser humano. "
Escrito por
Agustín Losada
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Diagnóstico prenatal,
embriones,
ética,
medicina
18 de junio de 2010
Juramento hipocrático cristiano
El Dr. Gonzalo Herranz ha traducido del griego este juramento que se usaba en los primeros siglos de nuestra era, basado en el famoso juramento hipocrático, y que bien podría servir de base a los médicos de hoy en día. En algunos sitios aparece escrito en forma de cruz, como la fotografía que les adjunto.
Creación: Anónimo cristiano
Fuente: Juramento cruciforme de la Biblioteca Vaticana, manuscrito del siglo X u XI
Lengua original: Griego
Fecha: s. II-III (consta su uso en el siglo IV)
Bendito sea Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo, sea bendito por los siglos de los siglos. No miento.
No mancharé la ciencia de la medicina.
No daré a nadie un veneno, aunque me lo pida, ni sugeriré a nadie que lo tome.
Igualmente, no induciré el aborto a ninguna mujer con tratamiento por arriba o por abajo.
Enseñaré el arte a los que quieran aprenderlo, sin ocultarles nada y sin hacerlos mis servidores.
Según mi capacidad y mi juicio, sólo aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos. Practicaré mi arte con pureza y santidad.
En cualquier casa que entre, lo haré para ayudar al enfermo, y me abstendré de cualquier acción, intencionada o no, que pueda causar daño o provocar la muerte, y de toda relación erótica con siervo o libre, con hombre o mujer.
Guardaré silencio sobre todo lo que vea u oiga, con ocasión de mi práctica (o incluso fuera de ella en mis relaciones sociales), y consideraré esas cosas como un secreto sagrado.
Si guardo este juramento y no lo quebranto, que Dios me ayude en mi vida y en mi arte, y sea yo honrado de los hombres. Si me mantengo fiel, que me salve; pero si juro en falso, que me suceda lo contrario.
15 de junio de 2010
El timo de las células madre embrionarias
El Dr. Damián García Olmo, profesor de cirugía en la facultad de Medicina de la UAM, participó el sábado pasado en el I Congreso de Médicos Católicos organizado por el CEU, con una interesantísima conferencia sobre el futuro de la Medicina Regenerativa, que trato de explicarles a continuación.
El término “Medicina Regenerativa” se acuñó a partir de las investigaciones que a comienzos de este siglo sugirieron que ese sería el futuro de la medicina. Esto es, la capacidad que las células madre otorgaban al hombre de poder regenerar órganos y/o tejidos dañados. El origen de esta ilusión fueron los trabajos de James Thomson, de la universidad americana de Wisconsin, quien explicó que existían unas células hasta entonces no muy conocidas, que tenían la capacidad de desarrollar cualquier órgano partiendo de la etapa de blastocisto. Estas células, llamadas stem (del inglés, “tronco”), son las que nosotros llamamos ahora “células madre”, que en el proceso de mitosis se dividen creando otra célula madre y una célula diferenciada. El profesor Thomson aisló estas células a partir de embriones de primates en 1995, y en 1998 fue el primero en aislarlas a partir de embriones humanos. Según parece, los orígenes de estos embriones fueron fetos abortados y embriones sobrantes de fertilización in vitro. Si bien no parece ético destruir a una persona para utilizar su cuerpo para la investigación, en su momento se consideró que, puesto que ya estaban inutilizados (el aborto, estaba evidentemente muerto, y el embrión congelado, era “sobrante” y tenía un incierto futuro), al menos sus células podrían utilizarse para mejorar la vida de la especie humana en su conjunto. Dejaré de lado la valoración ética que merece tal actitud, por obvia. La gran idea que justificaba entonces estos estudios es que estas células podrían usarse para volver a generar órganos o funciones dañadas, o para ser utilizadas como medicamento, para curar con células, en lo que empezó a denominarse “terapia celular”. Pues bien, creo importante que se conozca que hasta la fecha no se ha curado nadie con células madre. Y en los pomposamente llamados “Centros de Medicina Regenerativa” todavía no se ha regenerado nada. Estamos aún muy lejos de saber amaestrar convenientemente estas células para poderlas dirigir hacia donde queremos.
Los trabajos de Thomson indicaban que estas células madre estaban en el embrión. En efecto, cuando el embrión se encuentra en fases iniciales de pocas células, estas tienen una asombrosa capacidad de diferenciación y proliferación, para poder, a partir de una primera célula totipotente, irse diferenciando hacia el desarrollo de todos los órganos y tejidos que forman el cuerpo humano completo. Si en estado embrionario estas células son capaces de crear un órgano como el corazón, podríamos enseñarles a hacer lo mismo para un adulto con un problema cardiaco, por ejemplo, al que dichas células podrían ayudar. Así, inicialmente se pensó que estas células existían fundamentalmente en el embrión, en el feto y en la sangre del cordón umbilical.
En 2002, Catherine Verfaille demostró que estas mismas células progenitoras se encontraban también en la médula ósea. ¿Y por qué no podrían encontrarse en otros lugares del organismo? En realidad, este descubrimiento ha sido crítico para el avance científico, pues es evidente que destruir un embrión para utilizar sus células en beneficio de otra persona es algo que repugna nuestra conciencia ética. Si podemos encontrar células madre en diversas partes del cuerpo de personas adultas ya no es preciso destruir un embrión para capturar estas stem cells. Pero, además de los argumentos éticos en contra de su utilización, hay un argumento científico que anula la opción de usar embriones humanos como fuente de células madre: Y es que estas células embrionarias, al dividirse sin el autocontrol que le proporciona encontrarse en el medio natural (el útero materno), no frenan en su desarrollo, sino que se multiplican rápidamente, porque son intrínsecamente carcinogenéticas y difíciles de instruir para producir específicamente el tipo de célula que se quiere utilizar. Y así, aunque pudieran curar inicialmente el órgano dañado, terminarían estropeándolo al resultar ser el origen de un tumor. Este problema no lo plantean las células madre adultas, que resultan mucho más fáciles de utilizar y dirigir. Por eso hoy en día los estudios con células madre embrionarias han sido abandonados. Tan sólo algunas personas, guiadas más por su ideología que por la Ciencia, como el ex ministro de Sanidad Bernat Soria, insisten en seguir trabajando con células madre embrionarias.
El interés que empezaron a despertar las células madre hizo que comenzaran a surgir directivas europeas sobre cómo utilizarlas, Y se decidió que, si las células iban a ser empleadas como fármacos, deberían seguir el mismo riguroso proceso de fabricación, bajo estándares GMP, y pasando por el proceso de ensayo clínico. Pues bien, hoy en día hay registrados en todo el mundo cerca de 3.000 ensayos clínicos con células madre (todos ellos, adultas). De ellos, tan solo 186 están actualmente en fase III. Y ninguno ha terminado. Esto significa que todas las empresas que a través de internet ofrecen milagrosos tratamientos sobre la base del uso de células madre son auténticos fraudes, sin las garantías suficientes de bioseguridad. Un timo comparable al de los charlatanes de la época de nuestras abuelas, que vendían pociones milagrosas que todo lo curaban.
Los avances científicos han descubierto otras alternativas al uso de células embrionarias, como son las células iPS (células madre adultas reprogramadas hasta etapas previas de su desarrollo para hacerlas actuar como si fueran embrionarias) que son mucho más fáciles de controlar y que no precisan de la destrucción de embriones. Así, en junio de 2006, S. Yamanaka y K. Takahashi demostraron que se podía reprogramar células de la epidermis adulta, hasta hacer que adquieran características iguales a las de las células embrionarias, sin necesidad de producir embriones para ello. Siendo esto así, ¿por qué ese empeño de algunos en seguir investigando con embriones humanos? La razón, como ocurre con frecuencia, es puramente de intereses económicos. La producción de células de tipo embrionario mediante reprogramación de células adultas, descubierta recientemente, no sólo es superior a la que prevé el uso de embriones humanos, sino que se funda en técnicas totalmente nuevas, que escapan al control de las patentes que actualmente explotan el uso de células madre derivadas de embriones. A pesar de ello, muchos países son líderes históricos sólo en este último sector. Numerosos laboratorios, miles de millones de dólares de inversiones, una cantidad enorme de patentes y de elementos técnico-científicos, así como carreras enteras, se basan precisamente en el uso de embriones. En una situación de este tipo sería ingenuo pensar que se pueda renunciar a todo eso para utilizar técnicas de origen diverso, sólo porque son más eficientes y éticamente aceptables. Hay demasiados intereses en juego como para que se abandone el uso de embriones humanos sin reacción alguna.
En cualquier caso, les brindo un punto crítico para su reflexión: Hoy en día el debate ético sobre la utilización de células madre embrionarias carece de sentido. Estas células ya no se usan, están descartadas. ¿Por qué seguir desgañitándonos, gritando contra su uso en base a razonamientos éticos? La Ciencia, en este tema, ya ha dado la razón a la ética, cerrando con ello la discusión. Como decía el Dr. García Olmo en su conferencia del Congreso, alguno querrá que discutamos sobre si es posible o no trasplantar los órganos de un marciano para usarlos en seres humanos. No perdamos el tiempo, de momento, en tamaña estéril discusión: Cuando llegue el marciano, entonces nos preocuparemos de ello. En el tema de las células madre embrionarias, ya se ha demostrado que los marcianos no existen.
8 de junio de 2010
Límite 14 semanas
La imagen que acompaña esta entrada es una ecografía tridimensional de un feto de 12 semanas. No de catorce, sino de doce. Se puede observar cómo bosteza y se rasca el ojito. Si Dios no lo remedia, a partir del próximo día 5 de julio, cuando entre en vigor la ley 2/2010 sobre salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, las madres podrán abortar a sus hijos siempre que estos tengan menos de 14 semanas, sin necesidad de alegar ninguna explicación.
14 semanas será, desde entonces el paso del rubicón para los fetos: Un día antes podrán ser abortados, sin necesidad de que sus madres esgriman razón alguna. Un día después, sólo si tienen la desgracia de padecer alguna malformación congénita, en cuyo caso no hay límite, más que el marcado por el momento del parto: En efecto, la ley permitirá el aborto sin límite de tiempo "cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida y así conste en un dictamen emitido con anterioridad por un médico o médica especialista, distinto del que practique la intervención, o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico" (artículo 15.c). Matar al niño recién nacido, con "anomalías incompatibles con la vida" será ya, no "IVE", sino "eutanasia" o "sedación paliativa" (esperemos que al menos le seden, y no que simplemente le dejen morir). ¡Qué consuelo! Las mentes pensantes de nuestro gobierno han decidido, desoyendo el criterio de los especialistas en biología, embriología y genética, que la vida humana comienza a partir de la semana 14. Por tanto, las etapas previas de vida del ser humano (desde la semana 0 a la 14 de vida) son susceptibles de destrucción impune.
Sin embargo, cuando se acerca la fecha de entrada en vigor de esta funesta ley, han surgido dudas importantes que nadie se había parado a pensar, y en un aspecto crítico. Y es que, siendo tan crítico el punto temporal de las 14 semanas, no parece ser tan evidente para todos qué significa "semana 14". Actualmente, hay diferentes maneras de medir las semanas de embarazo. Según la OMS, la gestación empieza en el momento en que finaliza la anidación, es decir, cuando el óvulo fecundado se implanta en el útero de la madre. Esto ocurre aproximadamente dos semanas después de la fecundación del óvulo por el espermatozoide, que es el verdadero momento en que comienza a existir el ser humano. Por otro lado, la práctica general de los ginecólogos habla de semanas desde el primer día en que se dejó de tener la menstruación (amenorrea). Como la fecundación se produce entre 10 - 14 días después de la menstruación, este cálculo añade esas otras dos semanas al tiempo. Es decir, 14 semanas de gestación podrían ser 16 de amenorrea. Como se puede ver, no es lo mismo si se empieza a contar a partir de la última regla, de la fecundación o de la implantación en el útero. Así que las clínicas abortistas se han puesto nerviosas y han pedido que les aclaren "cuando dicen 14 semanas de gestación, a qué 14 semanas se refieren". Evidentemente, para los portavoces de las clínicas abortistas, esta indefinición abre un plazo de unas dos semanas que, según como se interprete, puede convertir a un profesional médico en un delincuente. Y este es un punto crítico. El absurdo límite de 14 semanas, impuesto por alguien que no tienen ni idea de lo que habla, consigue una bochornosa indefinicíón y ambigüedad sobre los propios plazos de la ley, algo que se supone es lo fundamental en una ley de plazos...
La ley, precisamente en su artículo 14 (no es broma, ese es el número del artículo de la ley donde habla de los plazos) dice lo siguiente:
"Podrá interrumpirse el embarazo dentro de las primeras catorce semanas de gestación a petición de la embarazada, siempre que concurran los requisitos siguientes:a) Que se haya informado a la mujer embarazada sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas de apoyo a la maternidad, en los términos que se establecen en los apartados 2 y 4 del artículo 17 de esta Ley.b) Que haya transcurrido un plazo de al menos tres días, desde la información mencionada en el párrafo anterior y la realización de la intervención."
¿Qué significa "catorce semanas de gestación"? He ahí la cuestión. Según el criterio del médico de turno, si se considera que empiezan a contar desde el momento de la anidación del embrión en el útero materno (que bien podría ser ese su criterio), podrían alargarse para permitir el aborto de fetos de hasta 16 semanas de vida (4 meses). Pero si la ley lo permite... legal será.
1 de junio de 2010
Síntoma refractario y sedación paliativa
El pasado día 25 de mayo, en EL PAÍS, Javier Rocafort, de la Socierdad Española de Cuidados Paliativos, publicaba este artículo, que merece un hueco en este modesto blog. Hago la salvedad previa de que estoy absolutamente de acuerdo con él:
Determinadas informaciones en los medios de comunicación sobre algunas prácticas clínicas al final de la vida pueden llegar a generar cierta confusión en los ciudadanos, especialmente cuando los conceptos empleados no son claros o están sujetos a la interpretación.Desde la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) deseamos hacer algunas precisiones sobre los aspectos éticos de la sedación paliativa, que es una buena práctica siempre que esté bien indicada, bien realizada y autorizada por el enfermo o en su defecto por sus familiares.Comenzaremos definiendo dos conceptos fundamentales para guiar la adecuada atención al final de la vida desde el punto de vista clínico y ético:El síntoma refractario: es aquel que no puede ser controlado con los tratamientos disponibles, aplicados por médicos expertos, en un plazo de tiempo razonable. En estos casos el alivio del sufrimiento requiere la disminución de la conciencia para que el paciente no note el síntoma.La sedación paliativa: es la disminución deliberada de la conciencia del enfermo mediante la administración de los fármacos apropiados, con el objetivo de evitar un sufrimiento insostenible causado por uno o más síntomas refractarios. A veces, incluso, se aplica en pacientes con los síntomas físicos controlados si existe un sufrimiento emocional refractario que no se logre aliviar con la mejor valoración y atención integral a sus necesidades psicológicas y espirituales. Cuando el enfermo se encuentra en sus últimos días u horas de vida, hablamos de sedación en la agonía.La sedación puede ser superficial o profunda. Graduamos su aplicación buscando el menor grado de sedación que permita un adecuado control del síntoma o sufrimiento refractario. Puede ser intermitente, si permite periodos libres de sedación, lo cual intentamos cuando el paciente no está en fase agónica. Así, en las horas libres de sedación el enfermo podrá relacionarse y tomar alimentos. Si en dichos periodos el sufrimiento o síntoma refractarios se hacen intensos, o si se hace presente la situación de últimos días (agonía), debemos cambiar a una sedación continua.La indicación de Sedación Paliativa la establece el médico al comprobar la refractariedad del síntoma o sufrimiento, consultando a otros expertos si es posible, y requiere además el consentimiento informado, preferiblemente del paciente, y, si no es posible, el de su familia por representación.La sedación paliativa, en sí misma, es un recurso terapéutico que, bien aplicado, es éticamente correcto. Son las circunstancias en las que se aplica y el fin que busca lo que en determinados casos pueden convertirla como una técnica reprobable. La sedación no debe instaurase para aliviar la pena de los familiares o la carga laboral y la angustia de las personas que lo atienden.La aplicación de sedación paliativa exige del médico la comprobación cierta y consolidada de las siguientes circunstancias:- Que existen síntomas y/o sufrimiento intensos y refractarios al tratamiento.- Que el enfermo o, en su defecto la familia, ha otorgado el adecuado consentimiento informado, y éste ha quedado correctamente registrado en la historia clínica.- Que el enfermo ha tenido oportunidad de satisfacer sus necesidades familiares, sociales y espirituales.- Que se puede realizar un adecuado seguimiento del paciente y su familia durante la sedación.El inicio de la sedación no descarga a los profesionales de su deber de continuidad de los cuidados. Aunque esta sedación pueda durar más de lo previsto, no pueden suspenderse los cuidados básicos e higiénicos exigidos por la dignidad del enfermo por el cuidado y el aseo de su cuerpo.
No sé si los doctores (?) Montes o Marín pertenecen a la SECPAL. En caso afirmativo, harían bien en leerse los documentos de su propia asociación para aprender que lo que ellos hacen no se puede llamar sedación paliativa sino INDUCCIÓN A LA MUERTE. Por cierto, no creo que la SECPAL sea parte de ningún organismo del vaticano, ni que en su documento hayan usado argumentos religiosos. Lo digo por los que se empeñan en afirmar que la oposición a la eutanasia es fruto de posiciones "ultracatólicas".
14 de mayo de 2010
La familia de Medulín
Hago un hueco hoy en mi blog a la familia de Medulín. Se trata de una iniciativa de la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia con motivo del día mundial de la familia, que se celebra mañana, 15 de mayo. Son unos muñecos recortables para niños hospitalizados. Se pueden descargar aquí. El objetivo es que los niños hospitalizados con enfermedades hematológicas malignas como la leucemia se diviertan. Con motivo del Día Mundial de la Familia la fundación ha querido hacer hincapié en el concepto de familia para dar apoyo a todas las familias que tienen un paciente enfermo.Si les envías una foto tuya con los recortables de la familia de Medulín a info@fcarreras.es la publicarán en su página web.
Me parece una excelente iniciativa recordar la importancia que tiene la familia, porque ante un niño enfermo es toda la familia la que enferma con él.
Me sumo a la iniciativa para darle la difusión que pueda desde mi humilde blog.
27 de noviembre de 2009
Homenaje al doctor Segovia de Arana
Ayer y hoy he estado en las jornadas de homenaje al doctor Segovia de Arana que ha organizado la Fundación Jiménez Díaz. Confieso que he quedado impresionado por la labor de este médico, que creo merece un puesto de honor junto a figuras patrias insignes como los doctores Marañón o Laín Entralgo. Por eso me permito rendirle este pequeño homenaje en mi blog. El profesor Segovia siempre quiso compaginar la clínica, la docencia y la investigación. Y a fe que lo ha conseguido. Catedrático de Patología y Clínica Médica en santiago de Compostela, fue nombrado director del Centro de investigaciones Médico-Quirúrgicas Puerta de Hierro desde su fundación hasta 1992.Un papel relevante fue el que tuvo en 1979 cuando fue nombrado Secretario de Estado de Sanidad. Desde esa posición, el doctor Segovia fue quien impulsó la creación del sistema MIR, que tan fecundo y clave ha sido en la formación de los médicos españoles. También intervino en la redacción de las Líneas Básicas para la Reforma Sanitaria así como las leyes de autopsias y trasplantes de órganos, que tanta fama nos ha dado en todo el mundo. No en vano (gracias también a la labor del Dr. Matesanz), somos el país número uno del mundo en cuanto a trasplantes se refiere.
Motivado por su afán investigador, creó el sistema FIS (Fondo de Investigaciones Sanitarias) con parte del dinero que las farmacéuticas descontaban a la Seguridad Social. También es el artífice de la Universidad de Medicina de la Autónoma, a la que prestó espacio en el Hospital Puerta de Hierro en sus momentos iniciales.
Actualmente goza de un envidiable estado a sus 90 años. Les confieso que he llegado a pensar que tiene un pacto con el diablo. Cualquier que le vea no le echaría más de 60 años. En el homenaje, muchos de sus discípulos estaban en bastante peor condición que él. El doctor Segovia no tenía ni un temblor de parkinson, ni un gesto torpe, con mucho pelo, plena lucidez mental... Lo que les digo: De envidiar.
Actualmente es Presidente del Consejo Asesor de Sanidad, Académico de la Real Academia de Ciencias Morales y políticas y de la Real Academia de Medicina. Me siento tan abrumado a su lado, que no puedo menos que dejar constancia de mi admiración por alguien que ha hecho tanto y tan bien por la sanidad en España.
En el homenaje han participado importantes figuras, como el Dr. Reinoso, catedrático emérito de medicina de la Autónoma, Romay Becaría, ex ministro de Sanidad, el Dr. Díaz Rubio, presidente de la Real Academia de Medicina... Hasta estuvo en la inauguración la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, muy orgullosa de haber logrado el rechazo a las enmiendas a la totalidad de la ley del aborto que se habían discutido por la mañana en el Congreso de los Diputados (esto lo digo yo, porque ella no hizo mención al tema, aunque se la veía especialmente satisfecha).
Me han gustado especialmente las ponencias de los profesores Diego Gracia y Juan Velarde. El primero, que aparece en la foto hablando con el doctor Segovia poco antes de iniciarse la sesión de esta mañana, ha tratado acerca de la relación médico-paciente. En su conferencia ha señalado que dicha relación debe basarse ahora no en una relación paternalista o de sumisión, sino de deliberación. El lo ha explicado mucho mejor que yo. Lo que he podido entender es que antiguamente la relación médico-paciente se basaba en modelos paternalistas (como un padre respecto de su hijo, con autoridad, buscando el bien del hijo) o despóticos (como un amo respecto a su esclavo, que busca también su bien porque de lo contrario se queda sin esclavo). Estos modelos de relaciones verticales hoy en día ya no sirven, y se va hacia modelos horizontales. El P. Gracia ha explicado los modelos de partnership, alianza, compromiso y, por fin, DELIBERACIÓN. Según esto, ya no vale la neutralidad axiológica (yo me ocuparé de tí aunque sepa que no me vas a pagar). Ahora, aunque los valores de médico y enfermo no coincidan, ambos deben llegar a un acuerdo en los valores compartidos a través del proceso de deliberación, que supera al partnership, la mera alianza o el compromiso.El profesor Velarde, por su parte, ha estado genial desde el principio. Cuando el doctor Segovia, que moderaba las conferencias, pretendía dar la palabra a otro ponente, Juan Velarde ha protestado para pedir que él tenía que intervenir, ya que más tarde tenía una reunión en El Escorial representando a la Universidad Complutense, y se tendría que ausentar (como así ha hecho tras su brillante exposición, por cierto). El profesor Velarde ha hecho una brillante exposición de los riesgos a los que nos enfrentamos ante un envejecimiento progresivo de la población. Cada vez hay más viejos y estos, son más viejos (duran más años). De lo cual, por cierto, son buena prueba el doctor Segovia y él mismo... Esto plantea inquietantes retos al sistema de salud. Para revertir la tendencia haría falta que la tasa de natalidad pasara de los 1,3 hijos por mujer actuales a 6, lo cual parece a todas luces imposible, aún contando con el efecto positivo que para la natalidad tiene la inmigración.
En la pausa para el café le he preguntado a Diego Gracia si me podría ayudar a enfocar mi tesis doctoral sobre los aspectos éticos de los bancos de sangre de cordón privados. Me ha dicho que por supuesto... Dejo para otro post el enlace con el tema de los bancos de cordón umbilical, que también lo tiene.
Por cierto, que el profesor Diego Gracia es miembro del Comité Español de Bioética, que tiene entre sus proyectos realizar un estudio precisamente sobre este tema. Muy interesante.
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