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16 de marzo de 2014

Vientres de alquiler. Maternidad subrogada


La legislación española no permite la figura de la maternidad subrogada, comúnmente conocida como “vientre de alquiler”, en virtud de la cual una mujer acepta que le sea implantado un embrión fecundado de otra mujer para gestarlo, y conviene en entregar al niño que nazca a la persona que la contrató para llevar adelante el embarazo. En efecto, la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida dice en su artículo 10:
“1. Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero.
2. La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto.”
Nuestro Código penal, en su artículo 221 castiga con penas de prisión de uno a cinco años y de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de la patria potestad, tutela, curatela o guarda por tiempo de cuatro a 10 años a los que incumplan la norma, y prevé multas que van desde los 10.000 al millón de euros (aunque no se ha dado ningún caso de este delito hasta la fecha). La figura de la gestación por sustitución, como se denomina en la ley, es bastante diferente a la de la mujer que es inseminada con gametos del varón de la pareja, y lleva el embarazo a término, entregando después al bebé, pues en este segundo caso es una madre que vende o cede a su propio hijo en adopción. Por el contrario, en el caso del vientre de alquiler, la gestante es meramente “incubadora” de un embrión ajeno al que, en virtud de un contrato mercantil, se ve obligada a entregar tras el parto.
Sin embargo, no todos los países prohíben esta práctica. En el Estado de California (EEUU) es perfectamente lícita, al entender que la filiación se establece por la voluntad de tener hijos, no por la evidencia del alumbramiento proveniente del Derecho Romano (“mater semper certa est”, es decir, que la madre es la que da a luz al hijo). Y así, la pareja puede contratar si lo desea a una madre de alquiler, generando de este modo un curioso negocio con varias empresas a él dedicadas. En virtud de dicho contrato, antes de que el bebé nazca se produce un juicio de paternidad (Parental Judgement) en el que se hace valer el acuerdo de subrogación. Se suele hacer coincidiendo con el momento en que el embarazo empieza a ser viable, para ofrecer así mayores garantías a la parte contratante. La sentencia se produce al poco tiempo, estableciendo la filiación del nasciturus, y es comunicada al hospital donde se ha programado el parto. Cuando llega la fecha del nacimiento, los padres adquieren la responsabilidad legal plena sobre el bebé desde el momento en que se corta el cordón umbilical. El niño nace como hijo natural de sus padres legales y como tal es inscrito en el registro local. Por otro lado, la gestante subrogada no figura en ningún documento público relacionado con el niño. No existen limitaciones para el tipo de familia que puede realizar el contrato de subrogación: Puede ser monoparental (hombre o mujer), homosexual o heterosexual, ya que para el sistema legal californiano, padre es quien desea serlo. A las parejas españolas entonces solo les hace falta presentar el documento americano que certifica su paternidad en el consulado español para legalizar de este modo una situación que no se podría hacer en España.
No hay datos de cuántos niños pueden haber nacido gracias a esta estratagema legal. Pero hay un dato sorprendente, que puede dar la medida del problema: La tasa de nacimientos de españoles en California es de 50,01 por mil, resultando una tasa de fecundidad de entre las más elevadas del mundo (similar a la del Africa subsahariana). Por contraste, la tasa de fecundidad en España es de 9,80 por mil. Esto hace sospechar que el consulado español ha sido muy laxo en aceptar certificados de nacimiento derivados de contratos de subrogación que no habrían sido legales en nuestro país. Podría haberse mantenido el statu quo y nadie se habría dado cuenta, de no ser porque el caso provocado por una pareja gay de Valencia, casados según la legislación española que lo permite (ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio). Tras contratar los servicios de una madre de alquiler y nacer dos niños en San Diego en el año 2008 fruto de aquella gestación, la pareja intentó inscribirlos como españoles en el consulado de Los Ángeles. Inocencio Arias, cónsul español a la sazón, denegó la inscripción alegando que, evidentemente, dos hombres no habían podido engendrar un hijo, por lo que los menores cuya inscripción se solicitaba eran producto de gestación por sustitución, prohibida por la legislación española, debiéndose considerarse a la gestante como madre legal de los niños. La pareja presentó un recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) del Ministerio de Justicia, a través del consulado de los Ángeles, quien finalmente dio la razón a los demandantes el 18/2/2009 (RJ/2009\1735). Es el primer caso en España en el que se acepta la maternidad subrogada de hecho. Sin embargo, poco después el Ministerio de Justicia cambió de criterio, y demandó a la DGRN y a la pareja gay por duda de legalidad contra la resolución de la DGRN que permitió la inscripción de sus hijos en el Registro Civil. Desde entonces se han venido denegando las solicitudes de inscripción en el Registro Civil como la anterior.
Es entendible que nuestra legislación prohíba la maternidad subrogada. No sólo por los problemas físicos que se desprenden de la propia técnica (que trataremos en otra ocasión), para un hijo que es gestado en un hábitat que no le es propio. Lo que resulta más condenable es la grave indignidad que supone utilizar a una mujer como granja humana, contratando su útero como herramienta necesaria para el desarrollo físico de un ser humano y desligando de forma antinatural la maternidad de toda su carga afectiva. Las circunstancias de la madre alquilada recuerdan a aquellas de la esclavitud o la prostitución. Por otro lado, los costes de este proceso rondan los 120.000 USD, de los que la agencia se lleva 25.000 USD y la madre gestante de alquiler unos 35.000 USD. Un negocio importante, como se puede ver, que repugna por el propio contenido del mismo: Dos seres humanos, que deberían ser sujetos de derecho, en lugar de materia de tráfico mercantil. Evidentemente, desde la perspectiva del niño no nacido, no parece conforme a la dignidad que merece el ser tratado como mero objeto de transacción comercial.

Sin embargo, cuando parece que las razones para prohibir este mercadeo son más que evidentes, hay un aspecto que rompe la lógica del silogismo. Y es que con pocas diferencias, el contrato de vientre de alquiler no se diferencia mucho del de la fecundación in vitro heteróloga (con gametos de donantes): También aquí una mujer puede ser fecundada con gametos de un donante anónimo. O con embriones creados a partir de gametos de otros terceros. El donante de óvulos o esperma desaparece radicalmente de la vida del hijo, disociando así la unidad maternidad / paternidad. La ley española permite la reproducción artificial en mujeres solas, con intervención de donante anónimo de gametos o de embriones, o incluso con semen congelado del marido fallecido, en el caso de la viuda. Si acaso, la FIV heteróloga merecería incluso una calificación moral aún peor, pues en este caso la disociación de la maternidad es definitiva. Si es ilícito el contrato mercantil que pretende negociar con algo extra comercium, cual es la vida del hijo concebido en un vientre de alquiler, igualmente, y por la misma razón, lo debería ser la disposición de gametos y embriones.
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5 de marzo de 2013

Opinión del ministro del interior sobre el "matrimonio" homosexual



Hay ciertos temas que no se pueden tratar. No son políticamente correctos. No se permite a nadie, por ejemplo, oponerse al matrimonio homosexual, pues el que tal cosa hace, resulta sospechoso de homofobia.
La polémica ha surgido porque el ministro del interior, Jorge Fernández, ha participado en un coloquio sobre Religión y Espacio Público celebrado el fin de semana del 2 y 3 de marzo en la Embajada de España ante la Santa Sede en Roma. En ese contexto, y hablando sobre la independencia de ciencia y fe, el ministro ha dicho que para explicar la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo no es necesario usar argumentos religiosos, porque existen argumentos racionales que justifican por sí solos que los poderes públicos no otorguen a esa unión la misma protección jurídica que al matrimonio natural. Y ha puesto como soporte de tal afirmación una obviedad indiscutible: Que si la sociedad se basara sólo en relaciones homosexuales, la supervivencia de la especie quedaría comprometida. Porque evidentemente, la unión de dos personas del mismo sexo no es fecunda, y se agota en sí misma. No supone tal afirmación juicio de valor alguno, sino una simple constatación de una realidad evidente: Que solo la unión de un óvulo con un espermatozoide permiten la fecundación de una nueva vida.
Pues bien, a pesar de ello, dos personajes del Partido Popular, Iñaki Oyarzábal (Secretario General del Partido Popular vasco y Secretario de Derechos y Libertades del PP) y Ramón Gómez Ugalde (parlamentario del Partido Popular en el Parlamento Vasco), se han permitido descalificar al ministro de su propio partido y marcar las distancias entre el ministro y ellos mismos. Imagino que debe ser por el temor a las consecuencias que esas palabras puedan tener en posibles pérdidas de votos en su ámbito de influencia. Pero en el fondo traslucen peligrosos prejuicios ideológicos. Prejuicios que les llevan a tratar de impedir que alguien como el ministro pueda expresar su opinión contraria a que nuestra legislación otorgue los mismos reconocimientos a las uniones homosexuales que a las heterosexuales. Resulta sorprendente, además, que se permita que tal crítica se pueda ejercer sin cortapisas y con la plena aquiescencia de todos.
Oyarzábal ha escrito un tweet en el que dice textualmente: “Las desafortunadas palabras de Fernández Díaz sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo son personales y en nada vinculan al PP” A su vez, Gómez Ugalde, dando un paso más, ha escrito en su cuenta de Tweeter lo siguiente: “Lamentable la opinión personal del Ministro de Interior sobre los matrimonios del mismo sexo. Esa NO es la opinión que tenemos los populares”. A este último le he preguntado por medio de la red social si con su afirmación quería decir que el PP piensa que el matrimonio homosexual es igual de válido que el heterosexual para el mantenimiento de la especie. Y él, en seguida me ha contestado “creo que usted se puede responder sólo a la pregunta...” Pero ya no me ha querido responder cuando le he dicho: “Se necesitan un óvulo y un espermatozoide para concebir. Si no, se acaba la especie. No es discriminación. Es la naturaleza.” Ante estos mensajes tan contrarios a la lógica procedentes de dos de sus dirigentes (aunque sean de segundo nivel), he llamado a la sede del Partido Popular para preguntar si era verdad que la postura de estas dos personas reflejaba el sentimiento oficial del partido. La única respuesta, bien aprendida, de quien me contestó al teléfono, fue: “Referente al tema del matrimonio homosexual, el PP se remite a la sentencia del Tribunal Constitucional al respecto.” De nada ha servido que le insistiera en que esa no era mi pregunta, sino que estaba interesado en saber si de verdad el Partido Popular repudiaba las palabras de su ministro del interior. Animo a mis lectores a que hagan lo mismo: Llamen al número gratuito 900 101 446, del Partido Popular, y a ver si consiguen ustedes que les respondan algo fuera del guión.
Arriesgándome yo ahora a recibir las críticas de los políticamente correctos, me permito opinar que me parece curioso que se monte esta disputa por un tema tan nimio (y evidente). Es obvio que para engendrar a un hijo hacen falta un hombre y una mujer. Y que la ley que legitima el matrimonio homosexual es injusta, por más que el Tribunal Constitucional haya considerado que no ataca a nuestra Constitución. Desde un punto de vista objetivo, resulta injusto discriminar jurídicamente de forma favorable un tipo de unión civil (aquella que se da entre dos personas de un mismo sexo) por meras razones sexuales. Porque la convivencia, por ejemplo de dos hermanos del mismo sexo es, a efectos prácticos, igual a la de dos homosexuales. Con la única y gran diferencia de que entre los primeros no se dan tratos sexuales. Sin embargo, la ley beneficia a la segunda respecto a la primera. Discriminación positiva, y por meras razones sexuales. Y como tal discriminación, injusta. Además de que, tal y como ha dicho el ministro, promover como modelo válido de sociedad la unión sexual infecunda es contraria al propio beneficio de la sociedad. Porque apoyando tales uniones se pone en compromiso la propia supervivencia de la sociedad. La sociedad necesita familias. Ese es el modelo más estable y que aporta mayores ventajas al individuo. Y además, las familias engendran hijos. Y nuestro bienestar económico depende de que haya suficiente población activa que produzca y sea capaz de soportar la carga de las clases pasivas. Sin embargo, en lugar de fomentar estos valores, durante demasiados años se ha insistido en el sentido contrario: Favorecer las relaciones no estables, las no fecundas y el aborto de los niños antes de nacer. De manera que hoy faltan en nuestra sociedad 1,2 millones de niños y nuestra pirámide poblacional se asemeja al hongo producido por la explosión de una bomba atómica. Que como ella, tendrá consecuencias funestas para nuestro país en breve, pues no hay ya suficientes jóvenes capaces de soportar el pago de las pensiones de las personas mayores. El desfase es tal, que no lo cubrimos ni apoyándonos en la inmigración. Aún así, seguimos empeñados en defender modelos de sociedad anti-ecológicos, que nos conducen al suicidio como civilización. Y cuando a alguien se le ocurre decir estas obviedades se le acusa de homófobo y de poner sus principios religiosos por encima de sus obligaciones como servidor público de todos los ciudadanos. Llegando incluso algunos a proponer que los católicos deberían estar excluidos de ocupar cargos públicos.
Todo lo cual, por cierto, no deja de ser paradójico, pues demuestra con mayor claridad si cabe precisamente el punto que el ministro trataba de demostrar: Que para defender la primacía de la razón se recurre con frecuencia a argumentos que no son racionales, sino meramente ideológicos, descalificando las opiniones contrarias, a las que se califica de posturas religiosas. El mundo al revés. Tendría gracia, si no fuera trágico.
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12 de agosto de 2010

Madre y abuela a la vez. La familia ideal


Una mujer mexicana tiene un hijo, Jorge, que es homosexual. El hijo quiere ser padre, por lo que debe acudir a una madre de alquiler que esté de acuerdo en fecundar in vitro uno de sus óvulos (como es homosexual, ni se plantea concebir un hijo a la antigua usanza...). Pero no es tan sencillo: Las madres de alquiler terminan dando problemas: Se empeñan en querer al hijo que gestaron y no hay manera de quitárselas del medio. Así que a la madre de Jorge le ofrece gestar ella a su hijo-nieto. A Jorge le pareció un poco raro al principio, pero luego no lo vió tan mal. Lo que le terminó de convencer fue el argumento de su madre: "´Piensa en el niño. Una madre sustituta lucha todo el tiempo por no quererlo porque lo va a dar, y yo no porque va a ser mi nieto, por favor". ¿No es enternecedora la historia? Una madre que se sacrifica por su hijo para gestar a su nieto. Está claro que le querrá con amor de madre y abuela...
Jorge le pidió óvulos a su mejor amiga, la cual parece que aceptó encantada. Así que Jorge, la amiga y la madre se fueron a ver a un ginecólogo que estuvo de acuerdo en realizar una hiperstimulación ovárica a la amiga de Jorge. Los óvulos conseguidos fueron fecundados con semen de Jorge. Y los mejores embriones conseguidos fueron implantados en la madre de Jorge, a la sazón de 50 años. Un embrión logró implantarse, y si nada se complica, la madre-abuela dará a luz en noviembre por cesárea.

Todos felices. ¿TODOS? Creo que nadie pensó en el niño, al que ya han puesto nombre: David. Tendrá el honor de tener una madre que a la vez es su abuela, más otra madre que "donó" su material genético, y vivirá sólo con su padre, homosexual (tal vez también con su pareja gay).

Ya sé que hoy todos somos muy modernos, y que criticar estas cosas está mal visto. Al fin y al cabo, el maravilloso resultado de este proceso ha sido una nueva vida y un padre y abuela felices. Por eso estoy seguro de que si les hubieran dado la oportunidad de escoger, cualquiera de ustedes habría elegido tener nacer en una familia así. Por algo será...
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27 de julio de 2010

Una vela a Dios y otra al diablo


Me parece mal, pero no lo prohibiría. Esto es, más o menos, lo que ha dicho Manuel Fraga sobre el aborto. El fundador del Partido Popular ha pronunciado una conferencia en el Fórum Europa Tribuna Galicia ayer, 26 de julio, en Santiago de Compostela, en la que habló sobre la relevancia de Santiago como patrono de España en los tiempos que corren. Al acabar la conferencia comenzó un interesante turno de preguntas de los asistentes. Con motivo de los valores religiosos y patrióticos asociados a la figura de Santiago, a los que se había referido en su conferencia, alguien le preguntó sobre si el Partido popular derogaría las leyes del aborto o del matrimonio homosexual en el caso de llegar al poder, o si pensaba que sería peor el remedio que la enfermedad (sic). Hago un paréntesis para manifestar mi extrañeza porque se liguen estos temas con creencias religiosas. El aborto es un asesinato, y está mal hacerlo. Lo cual no es impedimento para que la Iglesia, además, lo considere un pecado muy grave, castigado incluso con excomunión. Pero no es malo porque lo diga la Iglesia, sino porque consiste en matar a un ser humano. El matrimonio homosexual es contrario a la naturaleza y corrompe los valores que deben conformar una sociedad. Por eso es malo, no porque lo diga la Iglesia (que también). Cierro paréntesis.
Respondiendo a la pregunta sobre la ley del aborto contestó que nos hemos pasado de "modernos", en el mal sentido de la palabra, y que él no la habría autorizado. Fraga dijo literalmente: "El aborto de la señora Aído no es posible conjugarlo con nada que sea el respeto a la vida. Es un método de evitación de nacimientos y me parece que es una grosería política, jurídica y sobre todo moral insoportable". Valiente y rotunda afirmación de alguien que parece mantener lúcida la mente, a pesar de los muchos años.
Sin embargo, a renglón seguido, para mi sorpresa, pasó a afirmar que tampoco es partidario de derogarla, sino de hacer un estudio de la misma para que no se pueda abusar de ella... Y lo mismo dijo de la ley que regula en España el "matrimonio"  homosexual. Es decir, que como el aborto es algo horrible, no compatible con el derecho a la vida, lo que hay que hacer es evitar que se abuse del aborto. Para que quede claro, para Fraga es aceptable que no se respete a la vida, pero sin abusar, vamos.
Lo pueden ver en este video, en el minuto 22:40


Será que para Fraga el "remedio" (derogar la ley del aborto y adoptar políticas que favorezcan la vida humana) debe ser peor que la "enfermedad" (aceptar una ley que no respeta a la vida y es una grosería política, jurídica y sobre todo moral insoportable). Pues nada, solo queda esperar que la opinión de Fraga no sea la del PP, porque si no, apañados estamos.
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2 de julio de 2010

Ser pro-gay es lo políticamente correcto

En estos días se celebra en muchos sitios un desfile de mal gusto llamado "Orgullo Gay", donde asisten los homosexuales y aquellos otros que sin serlo, creen que resulta moderno apoyar y difundir su causa. El citado "orgullo" consiste en realizar desfiles de mal gusto por las calles de las ciudades con exhibiciones obscenas y pseudo pornográficas, que en otro contexto serían declaradas alteración del orden público o incluso corrupción de menores. Pero como vivimos en un ambiente donde lo raro se acepta como normal y lo normal es mirado con recelo, algunos ayuntamientos se suman a esta tontería, potenciandolo de forma oficial. Como muestra, un botón:

Hace unos días escribí, siguiendo una alerta de Hazteoir.org, al ayuntamiento de Sevilla para pedirle a su alcalde que iguial que han colgado la bandera gay en la fachada del ayuntamiento hispalense procediese a colgar en sus balcones también la bandera pro vida. El texto del mensaje era el siguiente: 
"Alcalde, le ruego que dedique al derecho a la vida de los bebés el mismo trato que ha ofrecido al colectivo gay, y disponga lo necesario para que la bandera provida ondee en el Ayuntamiento de Sevilla al igual que la bandera arcoiris."
La verdad es que no esperaba una respuesta. Imaginaba que el alcalde se pasaría la solicitud por el arco de Triana. Sin embargo, se ha dignado contestarme un funcionario, que no firma el mensaje, y dice literalmente lo siguiente, ni una palabra de más ni de menos (el subrayado es mío):
"En torno al 28 de junio se celebra en la mayoría de los países del mundo una jornada en defensa del derecho a la igualdad de trato de las personas, sea cual sea su orientación sexual. La bandera del arco iris es el símbolo universal en la defensa del derecho a la igualdad de las personas. Por estos motivos, el Ayuntamiento de Sevilla se une a esa celebración mundial y por eso ondea la bandera en el Ayuntamiento, una bandera que no está unida a ninguna asociación pública o privada sino que representa unos valores universales.
El Ayuntamiento de Sevilla protege y garantiza, como no podía ser de otra manera, el derecho a la vida, un derecho que está recogido en la Constitución Española y que apoyan todos los partidos políticos con representación en España, y por supuesto, los que conforman el Pleno municipal de Sevilla"
Me ha costado entender el mensaje sin firmar proveniente de la dirección alcaldia@sevilla.org. Para empezar, no se digna indicarme si piensa atender mi amable petición para que la bandera provida ondee en el Ayuntamiento de Sevilla al igual que la bandera arco iris, o no, lo cual me deja perplejo. Además, no entiendo bien a qué se refiere el alcalde (o su fiel funcionario) cuando habla del "derecho a la igualdad de las personas". Me parece que lo que el señor alcalde de Sevilla quiere decir es que para él, la bandera del arco iris es equivalente al crucifijo, que sí que representa unos valores universales de amor al prójimo, incluso al enemigo. Y como dentro de poco no se va a poder usar el crucifijo, necesita buscarse otro símbolo. Tal vez sea que el alcalde de Sevilla considera que la defensa de la homosexualidad es un valor universal, y que la mejor manera de manifestar el derecho a la igualdad de las personas es fomentar la homosexualidad, en vez de defender la vida de un recién nacido.

En todo caso, si pudiéramos saber si el feto va a ser homosexual, tal vez tendría más probabilidades de lograr que el ayuntamiento de Sevilla le apoyara. Voy a proponer a ver si se puede incluir esta prueba en los test de cribado prenatal andaluz (el famoso PACAC, Programa Andaluz de Cribado de Anomalías Congénitas), pero en este caso, no para eliminar al feto, sino para potenciarlo, como símbolo que es de la defensa de los valores universales de la igualdad de las personas.
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30 de junio de 2010

Diálogo "intercultural" con los homosexuales

Alguno no lo entenderá. Pero en ocasiones me da por pasar por foros contrarios y dar allí mi opinión. Esto he hecho en una página homosexual, a la que no voy a dar publicidad. Y lo que les transcribo es la que se ha montado. Se lo pongo aquí para ahorrarles la molestia de buscar estas páginas y para que, si les interesa, tengan una impresión de primera mano de lo que se cuece por ahí. Todo comenzó porque se felicitaban de que la Consejera de Sanidad de Cataluña amenazara con sancionar a la Policlínica Tibidabo por el tremendo delito de realizar terapias para tratar la homosexualidad de sus pacientes y tratar de revertirla.

Este fue mi comentario inicial:
La noticia es algo tendenciosa. Lo que hacen es rehabilitar a los homosexuales que quieren dejar de serlo. Geli ha dicho que “la orientación sexual diversa es un derecho de libertad legislado en nuestro país”. Y me parece que miente descaradamente. Porque, no es consecuente afirmar el derecho a la libertad de orientación sexual, para pasar a continuación a amenazar con sanciones a una clínica que fomenta precisamente esto: Ayudar a los homosexuales que no desean tener tales tendencias.

Contesta "dosmanzanas":
Agustín Losada: no hay forma de “ayudar a los homosexuales que lo desean a no tener tales tendencias”. De acuerdo a la evidencia científica ya consolidada, la homosexualidad es una variante más de la orientación sexual humana, y en las personas que se sienten angustiadas por el hecho de ser homosexuales la única intervención recomendada es ayudarlas a liberarse de su propia homofobia internalizada y asumir e integrar esa realidad en sus vidas pese a la presión social/familiar y/o religiosa en contra. La intenrvención contraria, de hecho, está desaconsejada, en tanto no es inocente: el riesgo de provocar daños psicológicos profundos e irreversibles es muy alto.
Por otra parte, te avismaos que ésta es una página LGTB, que no admite comentarios justificativos de las “terapias reparadoras”. de la misma forma que una página de personas de color no admitiría comentarios justificativos del apartheid o una página judía comentarios justificativos de la condición “subhumana” de los judíos. Te invitamos a abandonar esa línea, o procederemos a bloquear tu IP
Tercia DexterMorgan:
Ni caso al señor Losada.
Un click rápido en su blog evidencia enseguida de que pie ideológico cojea, que es aquel al que no le importa sumir en depresiones o tentativas de suicidio a todo el que no se amolda a lo que dicte la medieval doctrina católica sobre el sexo.
Mezclan interesadamente causa y consecuencia, obviando que aquellas personas homosexuales que intentan cambiar su condición lo hacen porque perciben toda esa hostilidad abierta hacia ellos, permanentemente promovida por ideologias como la católica
Contesto yo:
Bueno, no sabía que había tanta censura previa. Lamento si molesto. Parece que no quieren ustedes escuchar más que a los que piensen igual. Esa postura es poco democrática. Me parece que he sido absolutamente respetuoso con ustedes, al contrario del tono que DexterMorgan utiliza.
Solo quiero indicarles que no es verdad que la homosexualidad no se pueda revertir. Les aconsejo leer el artículo de Robert L. Spitzer, en la revista Archives of Sexual Behavior, que pueden consultar aquí: http://www.springerlink.com/content/rk67865783602411/?=abd4b10f0d1b4e5e9dbce316452b7237&pi=1
La conclusión, después de estudiar 200 casos de homosexuales, es que hay evidencia de cambio de orientación sexual en gays y lesbianas después de participar en sesiones de psicoterapia. Ustedes son muy libres de bloquear mi IP para que nadie lo sepa. O de seguir descalificándome al tildarme de católico, a pesar de que no he mencionado a la Iglesia ni su medieval doctrina. Ustedes mismos.
Responde 21 sss:
“O de seguir descalificándome al tildarme de católico, a pesar de que no he mencionado a la Iglesia ni su medieval doctrina.”
Curioso que en la página a la que su nick nos lleva, y que es de suponer que le pertenece o al menos en ella colabora, aparezca esto en su lado derecho “En defensa del crucifijo: El crucifijo pertenece al acervo cultural de Europa, a las raíces judeocristianas que conforman la base y la esencia de la civilización occidental.”, o una imagen en la que aparece “yo también marco la X a favor de la Iglesia, ¿y tú?”.
Leyendo el resto del blog, podemos encontrar mensajes del mismo tipo, por lo tanto antes de intentar vendernos que usted no es católico, al menos podría ser un poco inteligente y no dejar tantas pruebas de lo contrario. Por último, su tono victimistas es bastante penoso.
Por otro lado yo le recomendaría que en lugar de lo que dice una persona en una revista, mejor lea lo que dicen asociaciones importantes en psicología como la APA al respecto de estas terapias.
Le respondo yo:
No he dicho que no sea católico. He dicho que no he usado ningún argumento basado en la fe católica. Y que DexterMorgan me descalifica al tildarme de seguir una doctrina medieval que yo no he citado para nada.
Por cierto, 21 sss, ¿discrepa usted con que el crucifijo pertenezca al acervo cultural de Europa y a las raíces judeocristianas que conforman la base y la esencia de la civilización occidental? ¿Cree que tal vez haya otro elemento cultural que merezca tal calificativo por encima del crucifijo?
Disculpe. No es mi intención iniciar un debate religioso. Todo empezó porque vi una noticia tratada de forma tendenciosa.

Y a partir de aquí, elputojacktwist:
bueno Señor Losada, de censura previa nada: censura post-parto, en todo caso
(léase parto como “parida”)
Como homosexual y católico, practicante de ambas cosas todo lo que puedo: déjennos en paz.

Lobogrino:
¿”Noticia tendenciosa”?
Claro debe ser que ofrecer salvajadas como pretender “curar” algo que no hay que curar pq no es NINGUNA PATOLOGÍA DE NINGÚN TIPO no es tendencioso. Por no decir absurdo, cruel e incluso delictivo.
Pq vamos a ver ¿puede haber algo más tendencioso (sino ya directamente cabrón) que coger a una persona débil o que pasa por un mal momento (cualquiera acceda a prestarse a esa aberración conocida como “terapias reparadoras” lo es) machacarle con que “es un enfermo” (¿de qué?) para luego ofrecerle la “formula mágica” de la “curación” (¿¿¿mandeeeeeee???). Eso sí soltando considerables cantidades de pecunio. Hay algo más tendencioso y rastrero que eso?
Uno siempre tiene que acabar soltando lo mismo: “señor” (entre comillas lo de señor, por supuesto) comosellameeldelafotodehoyquenoimporta: si a usted no le gustan los hombres perfecto. No folle con ellos. Nadie le obliga.
Pero NI SE LE OCURRA ponerse delante de nuestra vida y de nuestros derechos pq no se le va a permitir.
Afortunadamente siempre que aparezcan estos capullos (sean creyentes en lo que sea o no) vamos a estar alguna persona GLTB para desenmascararles, ponerlos en su sitio y plantarles cara. Y más cuando se acercan nuestras “fiestas patronales” del 28 de junio: las de “Santa Marica”, “Santa Bollera” y “San Travelo”.
Eso sí lo que debemos exigir a los gobernantes es que investiguen centros, asociaciones y hasta páginas de Internet que ofrecen “curar” la homosexualidad y que actúen contra ello para que desaparezca.
Toda esa basura hace mucho daño a mucha gente y debe ser barrido del mapa. YA.
¡¡¡INFLEXIBILIDAD TOTAL CONTRA LA HOMOFOBIA!!!
 
Y otra vez DexterMorgan:
Ah claro. Ha utilizado un tono exquisito para indicarnos asi como quien no quiere la cosa que si ponemos empeño podemos curarnos de “lo nuestro”, ya.
Como no me habré dado cuenta.
Usted no ha mencionado a la iglesia católica. Ni falta que hace.
Todos aquellos que sostienen que es posible “curar” la orientación sexual lo hacen desde el prejuicio de origen religioso. No existe ni una sola asociación de este tipo que no esté vinculada a alguna organización religiosa, empezando por la famosa NARTH, promovida por el homófobo George Rekers, que tan curado no debia estar cuando ha recurrido a contratar a acompañantes masculinos.
Así que haga el favor de no tomarnos por tontos. Si quiere puede soltar las tonterias conspiranoicas habituales, como que la OMS dejó de catalogar la homosexualidad como enfermedad por presiones políticas, o que hay una supuesta división de opiniones en el ambito científico sobre el tema, o que es un clamor silenciado porque resulta incómodo.
Es lo que suelen hacer ustedes cada vez que desde ambitos científicos se les deja en evidencia, desmontando sus afirmaciones erróneas y sesgadas.
Pues nada. Aquí tienen. ¿Por qué será que siempre se utiliza el argumento contra la Iglesia para defender posturas contrarias a la ética natural?

No pretendo convencer a nadie, y menos, a los que no se quieren dejar convencer.
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21 de junio de 2010

¿Es lícito tratar la homosexualidad?

Al hilo del ataque que la Consejera de Sanidad catalana, Marina Geli ha lanzado contra la Policlínica Tibidabo, por tratar de ayudar a que los homosexuales que no están a gusto con su tendencia sexual dejen de serlo, he encontrado estas declaraciones del psiquiatra Joaquín Muñoz, de la citada clínica: "Nadie quiere ser homosexual, le cae encima. Si con una pastilla pudiesen cambiar su orientación sexual, el 99% querría tomarla". Afirmación que me parece incuestionable. No dice que curen la homosexualidad con una pastilla, como han repetido en algunos medios. Dice que si existiera una pastilla que lo curara, muchos homosexuales la tomarían. Es decir, que hay homosexuales que no están a gusto siéndolo, que buscan ayuda y que merecen que se les ayude.
Sin embargo, Geli ha dicho que "no existe evidencia científica que sostenga que la homosexualidad deba ser tratada como una enfermedad, al margen de ideologías personales. No hay que confundir alteraciones emocionales en relación con la vivencia de la propia sexualidad. Los elementos emocionales son parte importante de nuestras consultas psiquiátricas, y a veces pasan por una orientación en entornos familiares y laborales". Es posible. De lo que seguro que no hay evidencias científicas es acerca de la bondad de fomentar los comportamientos homosexuales. Sin embargo, según ha dicho Geli, si se confirma que el centro ofrece terapias reparativas para cambiar la orientación sexual, le impondrá una sanción económica. No se puede ser más incongruente.

Geli ha dicho que "la homosexualidad no es ninguna enfermedad, y la orientación sexual diversa es un derecho de libertad legislado en nuestro país". Y me parece que miente descaradamente. Porque, no es consecuente afirmar el derecho a la libertad de orientación sexual, para pasar a continuación a amenazar con  sanciones a una clínica que fomenta precisamente esto: Ayudar a los homosexuales que no desean tener tales tendencias.
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16 de junio de 2010

Promover la homosexualidad

Mc Donalds ha lanzado en Francia este anuncio en el que se valora positivamente la homosexualidad. Un joven está hablando muy acaramelado por teléfono con su amor, que resulta ser otro chico, hasta que llega el padre, homófobo, y el joven se ve obligado a disimular. El mensaje es que, seas como seas, puedes venir a Mc Donalds.



Sé que lo que voy a decir no es políticamente correcto y que muchos me van a criticar por ello. Pero ya está bien de querernos hacer creer que lo anti-natural es lo normal. No soy partidario de discriminar a nadie, ni de estigmatizar una tendencia sexual, aunque sea contraria a la naturaleza. Creo que hay que acoger con respeto a todas las personas, porque todas tienen la misma dignidad. Pero las cosas deben llamarse por su nombre. La homosexualidad NO ES BUENA. Es una anomalía, algo que va en contra de la manera en que la naturaleza se expresa. Al igual que con cualquier patología, no es algo de lo que alegrarse. Por eso, a los homosexuales se los debe reconocer, aceptar y acoger. También tratar, cuando aún se está a tiempo, para, en la medida de lo posible, corregir una desviación contraria a la norma natural (quiero decir, de la Naturaleza).

La homosexualidad dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, aunque la Organización Mundial de la Salud la mantuvo en su catálogo de enfermedades hasta 1990. Es verdad que no se puede afirmar que exista una relación causa - efecto entre conducta homosexual y alteración psiquiátrica. A pesar de que no sea extraño encontrar patologías psiquiátricas entre los homosexuales. Pero ello no significa que se deba fomentar la homosexualidad entre los jóvenes. Aunque se haya escogido voluntariamente, lo que hacen en realidad los individuos que se declaran homosexuales no es más que asumir su orientación sexual específica. Si realmente se pudiera escoger, nadie optaría por una tendencia sexual que le deja incompleto. Para muchos psiquiatras, la homosexualidad no es una condición óptima, ni se puede presentar como el ideal en materia sexual. Porque consideran en buena lógica que, comparada con la heterosexualidad, la homosexualidad resulta inacabada.

Según afirman muchos expertos, la orientación sexual se establece en edades muy tempranas. La homosexualidad, pues, sería fruto de la combinación de factores genéticos, biológicos, psíquicos y sociales, que conducirían al individuo a un desarrollo afectivo-sexual incompleto. Quien lo sufre, vive en un trauma complicado de resolver. Es decir, que en el proceso de desarrollo armónico de la persona, quien no llega a completar su herterosexualidad es por alguna deficiencia que impide su acceso a la alteridad sexual. Por eso resulta tan negativo el ambiente actual que trata de presentar la homosexualidad como una opción más, igual de válida que otra, y que cualquiera podría escoger si ese es su deseo. La homosexualidad no es una variante sexual más. Y los educadores tienen un papel fundamental en dirigir las conciencias de los jóvenes hacia un correcto desarrollo sexual de su persona.

Promover la homosexualidad como una opción sexual más, igual de válida que cualquier otra, puede que sea lo políticamente correcto, pero tiene consecuencias desastrosas para la persona.

En conclusión, cuando hablamos de una desviación sexual, lo correcto es tratar de corregirla. De ninguna manera fomentarla. Por eso el anuncio de Mc Donalds, igual que muchas campañas y series de televisión donde se presenta la homosexualidad como una opción sexual neutra, en igualdad de condiciones con la heterosexualidad, es tremendamente anti-educativo y debería retirarse, por el bien de la salud pública.

Por cierto, en Cataluña, el departamento de Salud de la Generalitat ha abierto un expediente informativo a la Policlínica Tibidabo para esclarecer si en ella se trata la homosexualidad como una enfermedad, con fármacos y psicoterapia. Al parecer, el tratamiento que reciben los homosexuales que acuden a la Policlínica Tibidabo consiste en fármacos y psicoterapia, que tienen como objetivo disminuir el deseo sexual hacia personas del mismo sexo. ¡Anatema! Si se realizan estos tratamientos, será porque hay homosexuales que los demandan, porque quieren volver a tener tendencias heterosexuales... Pues no puede ser. Seguro que no habría objeciones si de lo que se tratara fuera de una operación de cambio de sexo. Dinero no habrá, pero para tontadas... (Gomaespuma dixit). Sospecho cierta animadversión hacia una clínica que en su página web ofertan cursos de planificación familiar natural.

Para compensar el video anterior, aquí les dejo este otro.



Espero sus dardos.
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12 de febrero de 2010

Transexual embarazado

Alguien con poca gracia dijo que los heterosexuales se perdían disfrutar con la mitad de la humanidad. Proponiendo de esta manera un pan-sexualismo que no nos limitara a las relaciones con el sexo contrario. Pues bien, con la aparición de la ideología de género el tema es algo más complejo. Les explico con el ejemplo de un caso que saltó a la luz pública hace unos meses.
Se trata de un transexual español que ha sido el primer “hombre” en España que logra quedarse embarazado. Se llama Rubén Noé Coronado y la historia es la siguiente: Rubén, en realidad nació como Estefanía Coronado. Tras someterse a una operación de cambio de sexo y convertirse de mujer en hombre, pudo quedarse embarazad@ porque no se quitó los órganos reproductores femeninos con los que nació. Gracias a eso, su embarazo se produjo mediante inseminación artificial de un óvulo propio. En la foto, es el de la camiseta naranja, y la de detrás es su novia, Esperanza Ruiz. A los dos se les ve muy ilusionados con su próxima mater/paternidad (¿cómo lo llamamos ahora?).
En un cierto momento de su vida Estefanía decidió que su sexo (femenino) no se correspondía con su género (masculino). Así que mediante procesos farmacológicos logró que su cuerpo fuera como el de un varón cromosómico. Pero como no llegó a quitarse el útero ni los ovarios, algún médico sin sentido recogió algunos de sus óvulos, los fecundó en el laboratorio con semen de un donante anónimo y se los implantó a Rubén/Estefanía en su útero, logrando de este modo que él/ella quedase embarazad@ de gemelos... El tema tuvo su aquel, pues por aquel entonces, Estefanía/Rubén había interrumpido su tratamiento de “reasignación de sexo” para poder seguir adelante con su embarazo. Si hacemos caso a lo que cuenta de sí mism@, Estefanía/Rubén nunca se había planteado quedarse embarazad@. Fue a raíz de convivir con su novia Esperanza cuando le propuso que tuvieran hijos. Para conseguirlo Esperanza tendría que someterse a FIV con semen de un donante (pues Rubén/Estefanía tenía apariencia de hombre, pero no era capaz de producir espermatozoides). Pero ella (Esperanza) tenía 43 años y ya era algo mayor para soportar un embarazo, porque padecía de una retinopatía pigmentaria que le ha dejado una visión muy reducida. Con sus antecedentes, un embarazo podría resultar peligroso. Fue entonces cuando Rubén/Estefanía lo pensó y decidió tenerlo él/ella por fecundación in vitro con semen de un donante y óvulos propios, quedando finalmente embarazad@ de gemelos. ¿Hasta aquí me siguen? Pero la Naturaleza frenó el proceso y Estefanía/Rubén sufrió un aborto espontáneo.
Los ideólogos del género nos enseñan que esto, que a primera vista parece repugnar a la naturaleza, aunque extraordinario, es normal, y además no debemos sorprendernos por ello. Porque una cosa es el sexo, y otra el género. El sexo hace referencia a la biología, a la construcción cromosómica de cada cual. Al fin y al cabo, el sexo tan solo depende de una cuestión de azar, que nadie escoge, y que le lleva a uno a ser XX o XY. Pero eso no tiene nada que ver con el género, que es la construcción socio-personal que cada uno se hace libremente, para ser hombre o mujer. Por tanto, según este criterio, existen, no dos, sino cuatro tipos de personas humanas, en función de las posibles combinaciones existentes de sexo y género respectivamente. Todas ellas igual de válidas, dignas y respetables. A saber:

• Hombre, masculino
• Hombre, femenino
• Mujer, femenino
• Mujer, masculino

¿Suena raro? Pues todavía podemos complicarlo más, ya que al sexo y al género, que ya vemos no tienen por qué coincidir en el mismo individuo, se une la atracción sexual correspondiente. Atracción que se puede sentir hacia el mismo sexo o hacia el otro, así como hacia el mismo género o hacia el contrario. Es decir, que uno puede sentirse atraído por cualquiera de los cuatro tipos de personas (siendo él o ella a su vez homosexual masculino o femenino, heterosexual masculino o femenino, bisexual masculino o femenino, incluso transexual masculino o femenino…), por lo que en realidad no hay 2, sino 64 tipos de personas, si atendemos a la clasificación según sexo, género y atracción sexual. ¿Suena complejo? En realidad, si no fuera porque es trágico podría parecer hasta cómico, pero en realidad es absurdo.
A pesar del embrollo, aquí no acaba la complejidad. Consideremos que el proceso quirúrgico por el que se convierte un sexo femenino en uno masculino (y viceversa) tiene diferentes grados de complejidad e irreversibilidad. Pueden perfectamente darse diferentes grados de posicionamiento en la escala de sexo-género-atracción sexual, pasando de los extremos a posiciones más intermedias que añadirían aún más tipos. Por si fuera poco, para terminar de rematarlo, hay que tener en cuenta que la atracción sexual no tiene por qué ser fija, y que uno puede ir cambiando de tendencia en diferentes momentos de su vida. Según todo esto, estamos empezando a entender que el concepto de sexo (masculino – femenino) es mucho más complejo de lo que parece, y en realidad, cada uno puede elegir ser “algo” entre las múltiples combinaciones posibles. Y además, sin que dicha elección tenga que ser necesariamente inmutable.
¿El mundo al revés? Creo que es peor. Lo peligroso es que nuestros políticos se lo creen, y tratan por todos los medios de imponérnoslo, desde que el feminismo socialista llegó al poder en España en el año 2004. Este es el modelo de relaciones sociales que buscan para nuestra sociedad.

(Publicado en Religión en Libertad el 08/02/2010)
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28 de enero de 2010

¿Por qué no es bueno el matrimonio homosexual?


Con las limitaciones que impone un post como este, hoy les voy a dar algunas razones por las que considero que no se debería aceptar el matrimonio homosexual.

Mucha gente  se plantea la cuestión de cuál es el inconveniente de legalizar una unión de hecho, que en cualquier caso se va a producir, y que de lo contrario quedaría en desamparo legal. O dicho de otra manera, ¿por qué puede ser considerada contraria al bien común una ley que no impone ningún comportamiento en particular sino que se limita a hacer legal una realidad de hecho que no implica, aparentemente, una injusticia contra nadie? Para enfocar la cuestión es preciso distinguir en primer lugar entre comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. Esta segunda opción es la que creo que resulta peligrosa para el bien social. Ello es así porque la legalización de las uniones homosexuales provoca que la percepción de algunos valores morales fundamentales se difumine y que se  desvalorice la propia institución matrimonial.

Desde un punto de vista biológico y antropológico, en las uniones homosexuales los elementos que podrían fundar razonablemente el reconocimiento legal de tales uniones están completamente ausentes. Las relaciones sexuales son realmente humanas cuando y en cuanto expresan y promueven la ayuda mutua de los sexos en el matrimonio y quedan abiertas a la transmisión de la vida. Obviamente, esto no se da en las uniones homosexuales. Además, como nos ha demostrado la experiencia, la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones, a los que les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad.

Desde el punto de vista del orden social, la consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convierte en una institución que pierde la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, como son la tarea procreativa y educativa. En mi opinión, para sostener la legalización de las uniones homosexuales no se puede invocar el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Tampoco el principio de la justa autonomía personal . Una cosa es que cada uno sea libre de hacer lo que quiera y otra que la sociedad conceda a cualquier iniciativa un reconocimiento legal.  Sobre todo porque si aumenta la incidencia efectiva de las uniones homosexuales se entorpece el recto desarrollo de la sociedad humana.

Por último, desde un punto de vista jurídico, las uniones homosexuales no tienen derecho al mismo reconocimiento que las de las parejas matrimoniales. Porque estas últimas cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son por lo tanto de eminente interés público, al contrario de lo que sucede con las homosexuales. No es cierto que la legalización de las uniones homosexuales sea necesaria para evitar que los convivientes, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto personas y ciudadanos. En realidad, como cualquier ciudadano, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco.

Hasta aquí aplica para cualquiera. Pero la Iglesia también tiene algo que decir en temas morales para iluminar la conciencia de todos los hombres, en particular los católicos. Como ahora está de moda que los políticos se escandalicen cuando la Iglesia les recuerda sus obligaciones como creyentes, les copio un párrafo de un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe publicado en 2003 por el entonces cardenal Ratzinger titulado "Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales" que a alguno (solo a los políticos que se consideran católicos, supongo) le puede escocer: "Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia". Les dejo a su curiosidad leer el capítulo IV donde desarrolla este punto en detalle.
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