13 de mayo de 2010

Adopción prenatal. De sabios es rectificar


Hace unos días publiqué en estas páginas que me parecía que la solución menos indigna para los miles de embriones que aguardan destino, congelados en nitrógeno líquido, era la de dejarlos morir. Como recordarán mis lectores, como consecuencia de las técnicas de reproducción humana asistida se generan cerca de nueve embriones por ciclo, de los cuales se implantan tres a la mujer, para darle con ellos más opciones a que al menos uno de ellos pueda llegar a implantarse y continuar con su desarrollo. El resto, llamados despectivamente “embriones sobrantes”, son congelados a -196 º C, a la espera de su posible utilidad, en el caso de que la mujer desee ampliar la descendencia pasados algunos años. Estos embriones sobrantes deberían estar registrados según la legislación española, para que se supiera cuántos son. Pero ningún ministro de Sanidad ha tenido hasta ahora el valor de obligar a los centros de reproducción asistida a realizar tal inventario, por lo que se desconoce su número. Sólo en España se estima que pueden ser cerca de 200.000. Y aumentando cada día.

Desde la evidencia científica de que lo que en esos tanques de criogenización se conserva son seres humanos, producidos de forma indigna en un laboratorio, y en estado vital suspendido, planteaba cuál podría ser una solución a tamaño problema. Partimos de la base de que el origen de todas esas criaturas ha sido intrínsecamente indigno para ellos. Eso es algo que ya nadie podrá remediar. Al igual que un hijo concebido como fruto de una violación, ninguno de ellos es culpable de cómo se produjo su origen. Pero el hijo ya está ahí. ¿Qué alternativa tenemos? Básicamente existen las siguientes:
1.- Utilizarlos para investigación. Ya que son sobrantes, y puesto que en cualquier caso van a morir (si los padres ya no desean más hijos), antes de desperdiciarlos y tirarlos, algunos piensan que podrían ser útiles para la ciencia, siendo utilizados para aprender acerca del maravilloso proceso de desarrollo embrionario, lo cual, además, podría servir para curar enfermedades en el futuro. Ya se ve que esta postura no es éticamente aceptable, porque el ser humano no puede ser utilizado como medio para un fin, por muy bueno que este sea, dado que cada persona es un fin en sí mismo.
2.- Mantenerlos indefinidamente congelados en nitrógeno líquido. Algunos de los embriones estarán muertos, aunque no lo sepamos, puesto que el proceso de criogenización acaba con la vida de un tercio de ellos. Otros terminarán muriendo de forma natural en algún momento, que jamás conoceremos. Pero el método indigno por el que fueron “fabricados” impide otra opción mejor para propiciarles una muerte digna. Aunque la continuación en el estado de suspensión representa una indignidad para su persona, no habría otro remedio que aceptarlo como un mal menor para que puedan tener una muerte digna. En mi opinión, esta solución no es viable técnicamente (supone un coste muy alto, por tiempo indefinido) e implica mantener indefinidamente, y sin perspectiva de solución, una situación de indignidad para los embriones así congelados.
3.- Facilitar su adopción, como un auténtico “rescate” por mujeres que se ofrezcan voluntarias a prestar su cuerpo como receptáculo y oportunidad de nacimiento para los embriones. Esta opción también mantiene la indignidad del proceso que los originó y añade la de la fecundación forzada, por una madre seleccionada. Sin embargo, en parte esta opción podría asemejarse a la de la adopción de niños ya nacidos.
4.- Sacarlos del nitrógeno líquido y dejarlos morir. A falta de mejores alternativas, y dada la imposibilidad de remediar el mal de origen, esta era por la que yo me decantaba.
Ya se ve que todas las opciones tienen sus problemas. Descartada la primera, porque no soluciona ningún problema y añade otra indignidad aún mayor a la corta vida de los embriones, he sostenido que en mi opinión, la situación de indignidad en que se encuentran los embriones congelados no favorece ninguna salida digna para ellos, más que la de su propia muerte, en las condiciones mejores posibles, dadas las circunstancias. Sin embargo, una amable lectora del blog me ha hecho ver que mi postura no era coherente con la que se acepta para los enfermos. Como bien dice ella, ¿por qué propongo para los embriones que "se les deje morir" mientras a los enfermos se les realiza un trasplante para salvarlos? También la Dra. Mónica López Barahona ha llamado mi atención sobre el hecho de que la propuesta de descongelarlos para dejarlos morir en realidad buscaría solucionar el problema a través de procurar directamente la muerte de los embriones. Por tanto, no podría aceptarse como una muerte digan aquella que es directamente buscada como la solución a un problema.

De manera que después de reflexionarlo más profundamente me retracto públicamente de mi postura y me manifiesto favorable a facilitar la adopción de dichos embriones, si fuera posible por sus propias madres, y si no, por mujeres voluntarias a ofrecer su útero, como la única oportunidad que tienen dichos embriones para nacer. Es evidente que no es la solución óptima, y que tiene sus pegas éticas. Pero es el mal menor, ante una situación de tremenda injusticia que causa el problema, y no puede ser resuelta sin causar otros males. Este parece ser el menor de todos. En paralelo, es menester exigir que se dejen de producir más embriones. Sí, sé que suena radical, pero debería impedirse la actividad de las clínicas de fecundación in vitro. Porque de lo contrario jamás acabaremos con este problema.

También soy consciente de que la aplicación de esta solución es técnicamente compleja. Los embriones habrían de ser transferidos de tres en tres, puesto que es la única manera de garantizar que alguno de ellos llegue a implantarse. Como un 30% de ellos estarán ya muertos, habría que descongelar en cada ocasión 9 embriones para garantizar que al menos 3 de ellos estuvieran vivos. Y por tanto, sería necesario tener a tres mujeres dispuestas a rescatar a los embriones, ya que podría darse el caso de que todos los embriones que se descongelaran estuvieran vivos y necesitaran todos ellos inmediatamente el útero de una madre voluntaria. Pero sabiendo también que probablemente una o dos de las madres adoptantes voluntarias no llegaran a necesitarse finalmente en ese proceso concreto.

Como se ve, no es un tema fácil. Todo viene originado por una indignidad de base, la fecundación artificial de embriones humanos, motivada a su vez por un error de base: Considerar que son los padres quienes tienen derecho a tener hijos, en vez de considerar que son precisamente los hijos quienes tienen derecho a tener unos padres y a nacer fruto de una relación sexual, que los coloca en igualdad de condiciones con sus progenitores, y no en un plano de inferioridad respecto a ellos.
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7 comentarios:

SANTI dijo...

hay tantas cosas y gente indigna en el mundo.............

maria dijo...

Santi amigo, las personas sean de dónde provengan y cómo provengan , por el hecho de ser sólo seres humanos, son dignos.

Tú sabes más que nadie que p.ej. un enfermo es tan digno y merecedor de medicina como otro ser humano ... lo que no es digno es que uno de los dos pueda tratar su enfermedad terminal pues tiene los medios para hacerlo y al otro sólo le quede conformarse con su dolor y esperar su muerte.

Muchos cariños y suerte

maría

Jose Moya dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jose Moya dijo...

Hola, encantado de leer su blog. No lo conocía y hoy lo leo por primera vez. Soy un estudiante de Master en Bioética y estoy seguro de que aprenderé mucho leyendo su blog.
Estoy muy preocupado por el tema de la crioconservación embrionaria y mi trabajo fin de máster versará sobre ello. Efectivamente estoy totalmente de acuerdo en que de las 4 opciones que se ofrecen sólo las de la adopción prenatal y dejarles morir serían las más aceptables y aún así con reticencias éticas. Algunos defensores de la bioética personalista están efectivamente "divididos" entre los que piensan que es más ético dejarles morir en paz y los que se inclinan por la adopción prenatal. Tengo la inmensa suerte de contar como profesora del máster con López Barahona (que usted cita en el artículo) y creo haber entendido los motivos que la inducen a inclinarse por la postura de la adopción prenatal. Por otro lado, otro profesor del máster comentaba sus argumentaciones en torno a que sería más digno dejarles morir. Las dos posturas son coherentes con la dignidad humana, ya que como dice usted, el mal está ya hecho y hay que poner solución a una situación mala de por sí. El caso es que ambas soluciones no deben ser excluyentes entre sí, es decir que se podría dejar morir a algunos embriones e implantar en madres adoptivas otros. El problema surge entonces en cuáles de ellos se implantan y se les da la oportunidad de nacer y cuales se dejan morir. ¿Acaso no son todos iguales? si descongelamos con orden como usted propone, encontraremos unos que son viables para implantar y otros que no, es decir, que algunos no se dividirán convenientemente y por tanto no serán viables y otros sí. Implantar los primeros, los no viables, sería poner en peligro a la madre, ya que sabemos que terminarán en aborto seguro, o eso tengo entendido (si no es así me gustaría saberlo). Si implantamos los segundos, se nos podría acusar de utilitarismo, al utilizar sólo los viables dejando morir a los inviables. Creo que en este caso no sería utilitarismo, ya que salvo que se me diga lo contrario, los no viables están condenados a morir en un plazo máximo de 3 meses, con lo cual, encontraría ética la postura antes comentada de dejarles morir. En cambio, el viable, merece una oportunidad de ser implantado, aunque es muy probable (por los propios porcentajes que tiene la FIV) que muera en el intento, pero merece esa oportunidad por ser un individuo concreto...

Jose Moya dijo...

Por todo ello, y con ánimo de reconciliar posturas, creo que ambas soluciones son perfectamente compatibles dentro de la corriente personalista.
Otro caso a tratar es el que apunta ya usted en su blog y es la necesidad de reformar la ley de Reproducción Asistida para evitar que se continúen crioconservando embriones y realimentando el problema. A priori la ley del 2003 era mucho más congruente con esto al limitar el número de fecundaciones por ciclo a 3 y su implantación a 3 embriones, pero en posterior legislación se volvió a permitir la crioconsevación "masiva" por la presión de las clínicas argumentando el límite a la eficacia de la FIV con sólo tres embriones fecundados.
Concluyo con una última observación al tema de la adopción prenatal. Actualmente en España este recurso que permite la ley no es utilizado por nadie por su completo desconocimiento. Las parejas que desean ser padres y tienen problemas de fertilidad acuden a la FIV sin plantearse ningún problema moral al respecto, en muchos casos sin lograr se padres (la FIV tiene una eficacia del 17%). Otros que sí se lo plantean, acuden a la adopción internacional pero esta es larga y costosa, aproximadamente 30.000€ y 4 años en el mejor de los casos. La adopción nacional se encuentra cerrada actualmente en nuestro país. Para poder adoptar las CC.AA. (esta competencia está transferida) organizan cursos de orientación para parejas en las que no se alude en ningún momento a la existencia de esta posibilidad. Tengo el convencimiento de que una buena publicidad en la materia de adopción prenatal haría que muchas mujeres que desean ser madres se "apuntaran" a este programa. Por otro lado, no estaría de más que al igual que por ejemplo la Comunidad de Madrid ayuda económicamente a las familias que acogen a un niño en su domicilio, por considerar que un "problema" que tiene la Comunidad, lo resuelve un particular que no está obligado a hacerlo y siempre prevaleciendo el interés del menor, igualmente, si se fomentara la adopción prenatal con las mismas garantías que la adopción nacional y ayudando económicamente como en la acogida, ya que se ayuda al ente público a solucionar un problema real (embriones congelados), el número de madres dispuestas a la adopción prenatal crecería claramente y podríamos ir solucionando el problema de los embriones congelados lo más dignamente posible, siempre que se impidiera el seguir congelando embriones.
Gracias por su interesante blog, lo seguiré muy de cerca ya que me ayudará a aprender con toda seguridad.
Un saludo

Agustín Losada dijo...

Muchas gracias por sus comentarios, José Moya. Me alegro de tenerle entre mis lectores. También me alewgra conocer que está usted estudiando el de Bioética con la profesora López Barahona.
Estoy de acuerdo con usted en casi todo. Pero discrepo en considerar que dejar morir a los embriones sea una solución. La propia mdoctora López Barahona me convenció de ello. Lo que es verdad es que no es una cuestión fácil de solucionar.
También discrepo, si me lo permite, con su idea de fomentar las adopciones de embriones. Muchos centros de FIV estarían encantados de que fuera así, pues encontrarían una salida a los embriones que están ocupando espacio en sus tanques de nitrógeno líquido, y de los que son responsables pasados algunos años (la ley obliga a solicitar a la pareja su opinión sobre qué hacer con los embriones sobrantes como mínimo cada dos años. Cuando tras dos intentos consecutivos de lograr su consentimiento, este no se logra, los embriones pasan a disposición de los centros en los que se encuentren crioconservados, que pueden destinarlos conforme a su criterio a destruirlos, donarlos a otros pacientes o destinarlos para investigación). De hecho algunos centros ya han iniciado un negocio paralelo ofreciendo embriones "listos para implantar" a parajas infértiles por un precio más económico que el de llevar adelante todo el proceso con células somáticas de la propia pareja.
En fin, que es evidente que es un tema muy complejo y nada fácil de resolver. Lo que sí está claro es que habría que empezar por frenar la producción de embriones humanos. Eso, al menos, detendría la magnitud de la catástrofe.

Luis dijo...

Estimado Agustín,
Revisando lo publicado sobre adopción prenatal encontré su blog. Así como su postura he encontrado otras que rechazan este tipo de adopción fundamentalmente por la separación de la concepción de la gestación. Además he encontrado esta nota que explica la postura de la Iglesia en el documento Dignitas Personae:http://www.observatoriobioetica.org/2014/06/que-nos-dice-la-iglesia-sobre-la-licitud-de-la-adopcion-de-embriones-congelados/
Agradeceré sus comentarios.
Saludos,
Luis

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