16 de febrero de 2011

¿Qué dice la Iglesia acerca del embarazo ectópico?



La doctrina de la Iglesia católica al respecto es que no se puede realizar bajo ninguna circunstancia un aborto "terapéutico". Matar a un ser humano nunca puede ser considerado una terapia. El fin no justifica los medios. El Magisterio es muy claro en este aspecto. Lo resume muy bien el P. dominico Royo Marín cuando afirma en su libro "Teología moral para seglares" lo siguiente:
´´En caso de gestación ectópica o extrauterina, el embrión y el feto humanos poseen los mismos derechos naturales que si estuvieran colocados en su sitio natural. Por lo tanto, no es lícito jamás, bajo ningún pretexto, matarle directamente´´.
Es decir, que la Iglesia está en contra del aborto DIRECTO. Este es el que es buscado como medio o fin. Así la encíclica Evangelium Vitae, en su número 57 dice que "la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral". Y en el número 62: "El aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente." No me parece que se pueda distinguir la licitud o no en base a la intención del sujeto que actúa en cada caso. El principio rector ante un embarazo ectópico debe ser respeto a la vida del embrión y de la madre. Máxima atención médica para esta, y tratar de lograr que el embrión llegue a ser viable para extraerle antes de que desgarre un espacio donde no está previsto que anide. El riesgo es que no se llegue a este punto, porque el embrión muera antes o porque se produzca efectivamente el desgarro de la trompa de Falopio.


Otra cosa es el aborto indirecto. El que se produce como consecuencia de una operación necesaria para salvar la vida de la madre. Operación que se produce cuando es necesario, no preventivamente. Es curioso que la Iglesia no haya dicho nada claro al respecto. Al menos yo no lo he encontrado claramente explicado en ningún documento del Magisterio (diciendo que se refiere al embarazo ectópico). Lo que sí es evidente es que si somos coherentes con el respeto a la vida humana (y el embrión también lo es) hay que cuidarle y si no hay otra alternativa, permitirle morirse cuando le toca. No antes, para actuar preventivamente. El embrión implantado fuera de su espacio natural no es viable en la mayoría de los casos. Pero no por ello debe ser comparado con un tumor cancerígeno, que hay que extirpar cuanto antes. 

Aunque sea más molesto, la solución es la vigilancia estrecha del embarazo en un entorno hospitalario para actuar si es preciso, y el embrión no es absorbido por la propia madre. Ya comprendo que a algunos les escandalice, pero es que el respeto a la vida exige precisamente cuidar especialmente de la vida más débil. En este caso, la del embrión ectópico. Que es un ser humano, y no una masa de células. No se trata de esperar ´´a ver qué pasa´´ sino que hay que tener a la madre controlada, en un entorno hospitalario, por si fuera necesario intervenir. Con ello se está más incómodo, y el embrión humano normalmente termina muriendo en cualquier caso. Pero se respeta su vida, mientras dura. Y se respeta su muerte natural. Nadie se arroga el derecho de acabar con ella por el mero hecho de que se implantó en un lugar equivocado, sin culpa alguna por su parte. La Iglesia no defiende la muerte preventiva del hombre, en ninguna de sus etapas vitales.


Con esto no defiendo poner en peligro la vida de la madre. Digo que no es lícito moralmente matar a un ser humano preventivamente para salvar la vida de otro. Cuando se da un caso como el de un embarazo extrauterino hay que poner los medios para cuidar la vida de la madre. Y extirpar el embrión cuando se tiene la certeza de que está muerto. No antes. Excepto si se produce la rotura de la trompa, donde hay que intervenir de urgencia. Si la mujer está hospitalizada se puede atajar rápidamente, sin riesgo para su vida. Y en la operación, irremediablemente, morirá el embrión (si es que no estaba ya muerto). Esto, y no otra cosa, es el aborto indirecto. Que la Iglesia acepta. Por el contrario, procurar directamente la muerte del embrión está condenado (Catecismo, 2271: ´´El aborto directo, es decir, querido como un fin O COMO UN MEDIO, es gravemente contrario a la ley moral´´)

Esto es lo que dice la Iglesia. Con independencia de lo que opinen muchos médicos, que incluso se consideren católicos
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10 comentarios:

Emilio Alegre dijo...

Estimado Agustín:

Creo que en tu escrito interpretas la doctrina de la Iglesia sobre el aborto en general, para aplicarla a este caso concreto. El caso tiene una serie de características específicas que dificultan su interpretación.

La doctrina condena el aborto directo procurado como fin o como medio. Pero, ¿es esto aborto directo? Realmente aquí la muerte del embrión no es lo que se busca, ni como fin, ni como medio. Es un efecto que se tolera, y que es consecuencia de eliminar su implantación en un lugar donde podría ir recibiendo nutrientes y oxígeno, pero teniendo en cuenta que eso que es el fin de la implantación, al ser ectópica no va a producirse así.

No te acabo de entender cuando hablas de esperar a ver si el embrión es viable -no sé si te he entendido bien-. En el embarazo en la trompa (la ubicación mayoritaria con mucha diferencia), la inviabilidad es del 100%, y cuando se presentan los síntomas, el desenlace es de horas o pocos días. Yo no soy un experto en esto, pero es lo que he leído en los estudios sobre este tema. Sí recuerdo que hace dos o tres años salió en prensa un niño que había nacido -en Córdoba- de un embarazo ectópico, pero no era en la trompa, sino en la cavidad peritoneal.

Creo que si yo fuera médico, me parecería bien utilizar la espera vigilante si no hay síntomas, por puro respeto al embrión que todavía está vivo, pero creo que sería ético actuar en cuanto aparecieran síntomas. Sin embargo, date cuenta de que, si no fuera ético actuar pronto, tampoco lo sería actuar tarde. En ambos casos se estaría acelerando la muerte del embrión como medio para proteger la salud o la vida de la madre.

No es eso lo que yo pienso. hay dos situaciones básicas en las que el aborto es mal llamado así: uno es la eclampsia y otro es el embarazo ectópico. En la eclampsia, que se da en gestaciones más avanzadas, si se espera y no hay manera de controlar hemodinámicamente a la madre, a veces no hay más remedio que provocar el "parto", aun sabiendo que el niño tiene muy pocas probabilidades de sobrevivir: se elige entre que mueran los dos o salvar a la madre. No hay intención de matar al feto, sino de salvar a la madre.

Emilio Alegre dijo...

Creo que el embarazo ectópico -al menos el tubárico- es aún más claro, porque el embrión es inviable al 100%.

Creo que te equivocas al considerar que no se puede valorar la licitud moral de un acto en función de la intención del que lo realiza. Al contrario: precisamente, el mismo acto puede tener calificación moral diferente según la intención del que lo realiza. Esto es muy claro, por ejemplo, en la analgesia terminal. Se le puede administrar una analgesia potente a un enfermo terminal cuando no haya otra forma de controlar su dolor, que como efecto secundario no intencionado le provoque una insuficiencia respiratoria y acelere su muerte (como sabes, esto está plenamente aceptado por la Iglesia, p. ej., en Humanae Vitae). Si eso se hace con un fin analgésico, es lícito tolerar el efecto secundario de acelerar la muerte. En cambio, si lo mismo se hace con el fin "eutanásico", precisamente buscando su muerte rápida como efecto querido, no sólo tolerado, es ilícito.

Y aunque toda vida es valiosa y merece el respeto a la dignidad del ser humano, entran en la consideración ética las características de esa vida. El deber de cuidar la vida cuando se está sano, se modifica cuando se trata de un paciente en agonía, donde lo que se busca ya no puede ni debe ser prolongar la vida. Un embrión ectópico es prácticamente asimilable a un paciente terminal o en agonía, aunque no sufra. Tolerar el efecto de acelerar su muerte al evitar que la pseudo-placenta en formación (que jamás será funcional) dañe a la madre, mediante el uso de metotrexato o cirigía, me parece que no es aborto directo, y que no puede aplicársele la condena general sobre el aborto que la Iglesia nos enseña. Hay además un detalle que facilita un poco el análisis ético, y es que lo que realmente es peligroso en ese momento y el médico busca eliminar es la pseudo-placenta, que es la que está formada por unas células de gran agresividad, programadas genéticamente para invadir tejidos y atraer vasos sanguíneos. Matar al embrión no es siquiera necesario sensu stricto, lo que ocurre es que el embrión sin implantar muere, lógicamente, como habría muerto horas o pocos días después, porque la implantación es imposible.

Eso no significa que no sea penoso actuar en estos casos; por supuesto. Pero el sentimiento de que un acto es penoso no debe ser el único consejero, debemos interrogarnos lógicamente para no caer tampoco en el escrúpulo moral.

Creo que esperar es virtud, pero que no esperar para evitar males mayores a la madre no es inmoral si el embrión es inviable. Esa es mi interpretación, que por supuesto puede estar equivocada. Un abrazo y de nuevo felicidades por este blog.

Emilio Alegre dijo...

En esta carta publicada recientemente en Ethical Currents creo que se resume la discusión actual que hay en este tema.

Agustín Losada dijo...

Gracias por tus aportaciones tan valiosas, Longinos.
Creo que realmente, estamos de acuerdo, y seguramente será mi incapacidad para reflejar correctamente mi pensamiento lo que lleva a esta aparente discrepancia.
En primer lugar, sí creo que estos casos deban considerarse abortos, pues ocurre exactamente eso: La terminación de la vida del nasciturus antes de su nacimiento.
La clave está en si el aborto se busca DIRECTAMENTE o no. Se trata de defender la vida de la madre, comprometida por un embarazo inviable. Pero la vida del embrión merece ser respetada. Sólo cuando su muerte es indirecta, no buscada directamente, es lícita la intervención. Los obispos americanos, en el documento que citas, lo dejan muy claro: “En el caso de embarazo ectópico no es moral ninguna intervención que suponga un aborto directo.”
Tu ejemplo del paciente terminal me sirve para explicar la analogía: Al embrión ectópico, igual que al enfermo terminal, no se trata de prolongarle artificialmente la vida, sino de permitirle que se muera cuando le corresponde. Aceptar el metotrexato como tratamiento es equivalente a aceptar la eutanasia ("puesto que, de todas maneras, se va a morir...")

Anónimo dijo...

Me parece increíble lo k estoy leyendo, yo estoy pasando ahora mismo x un ectopico y lo k me faltaba es k alguien se atreviese a juzgarme de esa manera y muxo menos un hombre k nunca podrá imaginar este dolor. Me parece vergonzoso!!! Panda de incultos!!! Jamás es viable fuera del útero!! Ojalá no le pase nunca a nadie cercano vuestro xk nunca tendríais palabras de apoyo para ese ser querido. Me pregunto como la ayudaríais??? Dsd luego k de todo hay k haber en este mundo!?! Vergüenza me da!!!

Agustín Losada dijo...

Querida Anónima:

Yo no he juzgado a nadie. No sé si ha leído usted bien esta entrada. Solo me he limitado a decir lo que opina la Iglesia sobre el embarazo ectópico. Parece que usted se ha sentido aludida por algo que le ha molestado. Pero lo único que la Iglesia defiende en estos casos es que la vida del embrión humano es valiosa, aunque esté condenada irremediablemente a terminar antes del alumbramiento. Dicho de otro modo, que todo ser humano es digno de respeto, con independencia de su estado de desarrollo y de su mayor o menor pronóstico vital. Un embrión ectópico no es un cáncer que haya que extirpar cuanto antes. Es una vida humana que también merece respeto.

Por otro lado, me parece usted muy osada al presuponer cómo actuaría yo en un caso así de alguien cercano. Estoy cansado de escuchar el mismo tópico de que la Iglesia impone a los demás cargas que ella (o alguno de sus miembros) no lleva. Precisamente se ha producido un caso en mi entorno hace poco (no de un embarazo ectópico, pero sí de un embarazo cuya prosecución ponía en grave riesgo la vida de la madre). Y le puedo decir que la entereza de la madre, que apoyada por su marido, quiso aguantar hasta que no fuera posible esperar más, para dar así una oportunidad de vivir a su hijo, me ha conmovido. El bebé nació con 24 semanas y vivió el tiempo suficiente para poder ser bautizado por el padre, que vió morir su cuerpecito entre sus manos. Esto es respetar al ser humano. En especial, al más indefenso.

Le deseo lo mejor en su embarazo.

Anónimo dijo...

Estimado Agustín:

He comprendido bien todo lo expuesto y quisiera saber ¿qué es lo que actualmente llaman "operación Wallace"? ¿es efectiva, es viable para cualquier embarazo ectópico? ¿sería la mejor solución para embarazos ectópicos? La única referencia al respecto la encontré en:
http://es.catholic.net/sexualidadybioetica/284/1280/articulo.php?id=4322

Gracias por tu atención y por este excelente Blog.

Atte. Terapeuta cristiano

Anónimo dijo...

Estimado Agustín: demuéstrame en que parte del libro "Teología moral para seglares" dice la cita textual que estas haciendo por que ya lo leí y en ningún lado dice lo que tu has puesto, se me hace una falta de respeto alterar documentos y publicar información falsa...espero tu respuesta diciendo exactamente la pagina en la que se encuentra tu cita, gracias

Agustín Losada dijo...

Estimado anónimo

Si mira usted en el número 565.3 Conclusión 2ª Corolario 5 podrá ver literalmente la frase que cito. Le adjunto el enlace al libro en internet para que lo tenga más fácil de encontrar: http://www.mercaba.org/MORAL/ROYO/423-436_deberes_de_justicia.htm

Anónimo dijo...

Ninguna de las intervenciones posibles respecto al embarazo ectópico tienen otra meta que salvar la vida de la madre. No se pretende eliminar al nasciturus debido a que resulte una "molestia", sino por el riesgo implícito que supone. La afirmación de que un mero ingreso con vigilancia constante es una opción segura resulta ser completamente falsa: en el momento en que se produce la ruptura, incluso con la mejor técnica médica posible e intervención inmediata se presenta riesgo grave para la vida. Esto es un hecho, y el negarlo, una falsedad. Puedes defender que el riesgo merecería la pena en tu opinión, pero no el que no exista.

Además, el embarazo ectópico no es comparable con otros embarazos de alto riesgo. Pones como ejemplo en tus comentarios un nacimiento a las 24 semanas; sin embargo, esta situación nunca puede darse en un embarazo ectópico. En toda la historia de la humanidad, nunca ha habido un embarazo ectópico que llegase a ningún nivel de viabilidad. Es por tanto ese comentario una falsa analogía, y, por tanto, una falacia.

Tus afirmaciones al respecto se desvían, a sabiendas, de la verdad. Y la verdad debiera ser base de toda argumentación moral, y un principio, como estoy convencido ya conoces, tan vital como la defensa de la vida. No puede defenderse uno ignorando el otro.

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