13 de enero de 2012

Derecho a morir dignamente - Derecho a matar (indignamente)


No es lo mismo morir que matar. Morir es un verbo intransitivo. Nadie muere a otra persona (excepto en sentido figurado), sino que uno "se muere": La persona es objeto de la acción del verbo, no el sujeto que la realiza. Matar, en cambio, sí es transitivo. Su acción cae en un tercero, objeto (que puede ser otra persona o uno mismo).

Todos tenemos derecho a morir. Y a morir con dignidad. ¡Faltaría más! Ojalá que nos dejen morir dignamente cuando nos llegue la hora: Ni antes ni después de cuando nos toque, y con todas las ayudas médicas, afectivas y espirituales que necesitemos para ese trance inevitable (que vamos a morir es una de las pocas certezas que podemos tener en esta vida). 


Matar no está bien. Es un delito. Penado en nuestras leyes (y en las de todos los países). Y un atentado contra la dignidad de la persona. Igual da que se trate de matar a otra persona o de matarse a uno mismo. Por eso es natural que si alguien ve a otra persona que intenta suicidarse trate de impedirlo. Y el que ayuda a un suicida tiene un castigo penal. La eutanasia es matar a alguien. Por eso mismo es indigna y éticamente reprobable: Porque no ayuda a morir, sino a matar.

Por cierto, para evitar discusiones semánticas con los amigos de la manipulación del lenguaje, aclaro que cuando hablo de eutanasia me acojo a la definición de la RAE: ´´Acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él´´.
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