31 de marzo de 2010

Suicidio y eutanasia

El suicidio es contrario a la dignidad humana. Nadie, en condiciones normales desea su propia muerte. Al contrario, de forma natural el hombre trata de conservarse vivo por todos los medios posibles. Cuando se producen circunstancias extraordinarias, uno puede llegar a pensar que la muerte es preferible al sufrimiento, y puede llegar a quitarse la vida. Eso no es un derecho, sino una posibilidad, imposible de evitar por la sociedad. Que si pudiera, lo haría. Recuérdese la campaña de la DGT: "No podemos conducir por tí" (que si pudiéramos, lo haríamos, pobre inútil que no sabes conducir solito). No existe, por tanto, un pretendido "derecho al suicidio".  Los que lo defienden no son conscientes del grave ataque a la dignidad humana que su pretendido derecho supone.

Por otro lado, la eutanasia plantea un grave problema antropológico añadido. Y es que la eutanasia, a diferencia del suicidio, requiere la intervención de dos personas (al menos). Por eso se da una relación asimétrica, que consiste en que uno de los dos impone su voluntad al otro:  El médico al enfermo, cuando el primero se considera con el poder para decidir si una vida merece o no el esfuerzo (económico, la mayor parte de las veces) de su protección. Aprovechándose de su superioridad, el médico puede sentirse tentado a decidir que un enfermo ya no tiene necesidad de vivir más. En el caso contrario, es el enfermo, deseperado por una situación que considera inaguantable, quien pretende obligar al médico a que le suministre las sustancias precisas que acaben con su vida. Si aceptáramos que existe el derecho al suicidio deberíamos, por lógica, aceptar la petición de quien tiene derecho a suicidarse pero se encuentra imposibilitado para hacerlo, o no quiere hacerlo de forma traumática (arrojándose desde un puente o descerrajándose un tiro en la sien).

Como vemos, el presunto "derecho a morir" del enfermo no genera un deber correlativo en el médico, que no está obligado por un "deber de matar". No digamos cuando el que se siente con derecho a matar es el médico, por encima de la debida Autonomía del paciente.

Los partidarios de la eutanasia en el fondo están defendiendo que no se respete el derecho de las personas a no verse obligadas a colaborar con la muerte de otro contra su voluntad. Demasiado fuerte...
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