28 de agosto de 2009

Beneficios adicionales de ser madre

Según la doctora Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra, las mujeres que han dado a luz conservan una ventaja adicional sobre las demás: Cuentan con células madre procedentes del feto, que son capaces de reparar su propio organismo.

Al parecer, durante el embarazo, algunas células madre del feto y su placenta entran en el torrente sanguíneo de la madre, y se almacenan en su médula ósea. Desde allí se reparten por todo su organismo, y según parece, se pueden observar incluso 20 años después de haber dado a luz. Desde la médula, las células fetales viajan hasta los órganos de la madre y llegan incluso a favorecer la reparación de corazones que han sufrido cardiopatías. Estas células procedentes del feto se denominan progenitores celulares asociados al embarazo (PAPC, por sus siglas en inglés) y están presentes en la sangre materna en una proporción de 2 a 6 células por mililitro. Por su origen fetal, las células PAPC tienen una gran capacidad de autorrenovación y colaboran con las células madre adultas en la función regenerativa del cuerpo de la mujer.

Así que, ya saben, otra ventaja más que tienen las madres sobre los padres...
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21 de agosto de 2009

Matar a muchos para curar a uno

Me encuentro en la prensa con esta familia de Torredembarra, Tarragona. El padre es colombiano y la madre peruana. Su hija, Nicole, sufre una leucemia. Ya le han realizado dos trasplantes de sangre de cordón, que el organismo de la pequeña, de cuatro años, ha rechazado. Cada mes sufre una sesión de quimioterapia de seis horas, gracias a las cuales va engañando a su enfermedad, al ir frenando de este modo el aumento incontrolado de leucocitos en su sangre. Pero necesita regenerar sus células sanguíneas y que dejen de producir leucocitos de forma descontrolada para poder sobrevivir. La única alternativa es un trasplante de progenitores hematopoyéticos que regeneren su sangre, permitiéndole de este modo generar los niveles adecuados de células.
Esto se puede hacer de dos maneras: Trasplante de sangre de cordón umbilical o de médula ósea. En este tipo de enfermedades, lo más efectivo es el trasplante de cordón umbilical. Las células madre de la SCU se regeneran en el organismo, devolviendo en unos meses los niveles correctos de producción celular a la sangre. Pero con Nicole ya se ha intentado dos veces, sin éxito. Necesita una unidad con compatibilidad HLA de un 100%. La única alternativa es conseguir un hermano compatible, al que extraer la SCU en el momento del parto, para poder con ella curar a su hermana.
En España ya se han producido algunos casos de éxito similares. Los dos más "famosos" (para desgracia de los que poseen este dudoso honor) son los de Javier Mariscal y de Irine Cabrera. Ambos se aprovecharon de la existencia de una ley casi única en el mundo, por las posibilidades que permite en el campo de la manipulación genética: La ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida. En su artículo 12.1.a dice textualmente esta ley: "Los centros debidamente autorizados podrán practicar técnicas de diagnóstico preimplantacional para la detección de enfermedades hereditarias graves, de aparición precoz y no susceptibles de tratamiento curativo posnatal con arreglo a los conocimientos científicos actuales, con objeto de llevar a cabo la selección embrionaria de los preembriones no afectos para su transferencia". Pues bien, en virtud de esta ley, se han producido varios embriones in vitro con gametos de los padres. Cuando el embrión tiene pocas células se extrae una de ellas para analizar su ADN e identificar de este modo si dicho embrión tienen las características genéticas requeridas. De ser así, se el implanta en el útero de la madre para que continúe su desarrollo. En caso contrario, su destino es la destrucción. Una vez nacido el niño, sus células madre son utilizadas para curar con ellas al hermano enfermo. En el caso de Javier se produjeron 32 embriones, y en el de Irine, 39. Los 31 y 38 embriones restantes respectivamente ("sobrantes", en la muy ilustrativa terminología médica) fueron destruídos, porque no tenían las características genéticas requeridas. Para mí no hay duda de que estamos hablando de prácticas eugenésicas, explícitamente prohibidas en nuestra legislación, al haber incorporado en la misma el Convenio de Oviedo (“Convenio Europeo sobre los derechos humanos y la biomedicina: Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina”),[1] que nuestro país ratificó el 23 de julio de 1999. En su artículo 18.2 dice taxativamente: “Se prohíbe la constitución de embriones humanos con fines de experimentación” Este principio emana directamente de su intención principal, reflejada en el artículo 2, en el que se refiere a la primacía del ser humano: “El interés y el bienestar del ser humano deberán prevalecer sobre el interés exclusivo de la sociedad o de la ciencia.” No hay duda de que en función de este convenio ratificado por nuestro gobierno, no se permite en España la experimentación con embriones. Sin embargo una ley aprobada posteriormente, contradice flagrantemente este principio. Así, la ley 14/2007 de investigación biomédica, en el punto III de su preámbulo, afirma: “La Ley prohíbe explícitamente la constitución de preembriones y embriones humanos exclusivamente con fines de experimentación, de acuerdo con la concepción gradualista sobre la protección de la vida humana sentada por nuestro Tribunal Constitucional, en sentencias como la 53/1985, la 212/1996 y la 116/1999, pero permite la utilización de cualquier técnica de obtención de células troncales embrionarias humanas con fines terapéuticos o de investigación que no comporte la creación de un preembrión o de un embrión exclusivamente con este fin y en los términos definidos en la Ley. Respecto a la utilización de embriones supernumerarios de las técnicas de reproducción humana asistida, el punto de partida lo constituye el régimen legal que dispone la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, que prohíbe expresamente la llamada clonación humana reproductiva[2]. Es decir, que prohíbe constituir embriones, pero permite la utilización de los que ya se han producido (los sobrantes de técnicas de FIV).
Esto es lo que los padres de Nicole quieren hacer para salvar a su hija: Crear varios hermanos, para seleccionar de entre ellos a aquel que sea genéticamente compatible con Nicole, recolectar su SCU al nacer, y de esta manera salvar a Nicole. Lo que ocurra con los hermanos sobrantes, no importa.
La única manera para unos padres desesperados por la enfermedad de su hija de aceptar este planteamiento es cerrando los ojos a la realidad y considerando a los embriones como meras células, no como seres humanos. Pero de esto ya hemos hablado en otras ocasiones. Los científicos son unánimes al afirmar que la vida humana comienza en el momento de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide. Con independencia de que dicha fusión se produzca de forma natural dentro del cuerpo de la mujer, o de forma artificial, en la asepsia de una placa de Petri. En este segundo caso, al ataque a la dignidad que supone su origen, se suma el incierto futuro por su menor tasa de implantación, y por tanto, de esperanza de vida. Como resultado de este proceso biológico se origina un cigoto, con una carga genética diferente de la de sus padres, y producto de la recombinación genética de ambas células germinales. Como afirma el profesor Jouve, “el embrión se constituye cuando existe un ente biológico con capacidad genética propia y suficiente para iniciar su desarrollo autónomo…Ese momento, en los seres con reproducción sexual, coincide con el de la fecundación y por lo tanto, el cigoto es ya un embrión de una célula.”[3]

[1] Convenio Europeo sobre los derechos humanos y la biomedicina, de 4 de abril de 1997
[2] Ley 14/2007 de3 de julio, de investigación biomédica
[3] JOUVE, N. Explorando los genes, Ed. Encuentro, Madrid, 2008, p. 191
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20 de agosto de 2009

El mundo al revés: De cómo algunos entienden la Igualdad.

Me salgo ligeramente del tema otra vez para comentar una noticia acaecida en Galicia. Allí, el Partido Popular está apoyando una iniciativa legislativa popular para la creación de una Red Madre, de apoyo a las mujeres embarazadas. No sé si mis lectores conocen lo que es Red Madre. Se trata de una iniciativa que apoya a las mujeres embarazadas que, expuestas a situaciones de soledad e indefensión, se ven abocadas a un aborto que en el fondo no desean. En su página web (http://www.redmadre.es/) se lee lo siguiente:
"¿Estás embarazada y te sientes sola? ¿Tienes miedo de lo que puedan decir tus padres, tus amigos o tu pareja? No sabes qué hacer ni a dónde acudir? ¿Estás considerando abortar?"
En el apartado "¿Estás embarazada?" se resuelven preguntas básicas que toda mujer en una situación de embarazo no deseado se hace: ¿Puedo abortar? ¿Me dolerá? ¿Qué consecuencias tiene? ¿A qué ayudas tengo derecho? En definitiva, esta asociación parte de un punto de vista con el que estoy totalmente de acuerdo, según el cual, el aborto es un fracaso, y crea un problema mayor que el que pretende resolver. Por tanto, para la sociedad en general, y la mujer en particular, es mucho mejor favorecer que la madre, aún en trágicas circunstancias, siga adelante con su embarazo, a animarla a que aborte.
Red Madre facilita el acceso a las ayudas y trata de este modo de evitar el doble drama (el del aborto y el de las consecuencias posteriores para la mujer) y la explotación de la mujer que se produce en estos casos.
No hay ninguna duda de que la mujer es la gran explotada en estos casos por el marido, novio, amante, violador... y que la sociedad machista busca dejarla sola ante el problema: "Tú te has quedado embarazada. Aborta tú". Como si el hombre no hubiera tenido que hacer nada para llegar al momento del embarazo, y no fuera responsable...
Pues el caso es que el PP de Galicia apoya una iniciativa legislativa popular para implantar este servicio, imprescindible, en Galicia. Y sale una tal Laura Seara a oponerse. No pasaría nada, si esta mujer fuera una cualquiera (en el buen sentido de la palabra). Pero es que resulta que se trata ni más ni menos que de la portavoz del partido socialista gallego en temas de igualdad. Pues esta mujer, responsable de favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y que se supone debería defender las políticas a favor del apoyo a la mujer, sobre todo en situaciones de indefensión, cree que es mejor no dar alternativas a la mujer, dejarla sola ante su embarazo y abocada a un aborto. Piensa que explicar a las mujeres que existen otras opciones ante un embarazo no deseado es querer imponer a los gallegos una doctrina, "con muchas raíces en el Opus Dei". Qué manía esta de hacer equivalente la defensa de la vida con postulados católicos. Y la de presentar al Opus como el paradigma de la Iglesia (lo "ultraconservador" o "ultracatólico". Lo más rancio, vaya, según su punto de vista). Como si la defensa de la vida no fuera algo que atañe al ser humano, con independencia de su credo. Y como buena política, suelta mentiras burdas con tal convencimiento y desfachatez que asusta. Se despacha esta buen mujer con frases como esta, al respecto de la ILP: "Se trata de una iniciativa anacrónica, que nos sitúa en las antípodas de los derechos sociales y civiles que contempla la política de derechos como una política asistencial". Y sigue: "Se trata de una iniciativa cínica y tremendamente mentirosa, ya que sugiere que no existe apoyo a las mueres embarazadas y a las madres solteras que deciden tener sus hijos, cuando lo cierto es que nunca hubo tanto apoyo a las mujeres". Por tanto, lo que hay que hacer, según su particular perspectiva, es no fomentar que nadie pueda dar una alternativa al aborto. Dejar a las mujeres solas ante este drama. Y esto lo dice la responsable de Igualdad de los socialistas. O de igual-dá. Esta gente ha perdido el norte.
Por cierto, la Iniciativa Legislativa Popular es una herramienta contemplada por la Ley para que los ciudadanos (y ciudadanas...) puedan proponer leyes cuando sus representantes no quieren hacerlo. ¿No estamos en democracia? ¿Por qué los socialistas gallegos no quieren escuchar la voz del pueblo que propone unas leyes para que se apoye a la mujer?
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