30 de julio de 2010

Manual básico de manipulación de conciencias

La imagen es muy sugerente, y el mensaje, sencillo. Lo traduzco, para los no avezados en la lengua de Shakespeare: Esto no es un pollo. Esto no es un árbol. Esto no es un vestido. Esto no es una persona. NO ES TAN DIFÍCIL DE COMPRENDER (literalmente, "esto no es un concepto complicado de entender").

El único problema del cartel es que tiene un error de base profundo, no sé si fruto de la ignorancia o de un afán descarado de manipulación (aunque me temo que es más bien lo segundo): El huevo no es, en efecto un pollo, porque es solo una célula germinal sin fecundar. La semilla, en cambio, sí es un árbol en estado embrionario. No le llamamos "árbol"  porque tiene un estado previo de desarrollo. En el caso del capullo de seda, no es un vestido porque aún no está fabricado. Al equiparar un embrión con los ejemplos anteriores se comete un error de bulto. Por dos razones principales:

1.- Para poder ser comparable con el huevo, en vez de un embrión deberían mostrar un óvulo. Entonces sería correcto: Un óvulo no es una persona. Es, tan solo, una célula germinal de una persona. Una parte del cuerpo de la madre. Como lo puede ser un pelo o una escama de la piel. Aunque está vivo (porque es una célula) él solito no es alguien diferente. No tiene una vida propia y diferente a la de la madre. Por no tener, no tiene ni la totalidad de los cromosomas. Tan solo la mitad. Hasta que no es fecundado por un espermatozoide no empieza a ser alguien distinto de la madre y del padre: La primera célula de un nuevo individuo.
2.- La comparación con la semilla no es correcta. A una semilla no la llamamos "árbol" al estar en un estado inicial de desarrollo, pero no significa que no sea un árbol. Cualquier biólogo podrá identificar género, especie y variedad a la que pertenece. Para ser comparable el ejemplo debería decir, respecto al embrión humano, "esto no es un adulto".
3.- La comparación con la seda parte de una concepción errónea del desarrollo humano, según la cual los seres humanos se fabrican: Como en una cadena de montaje de automóviles, según esta forma de pensar, se nos van añadiendo piezas hasta que por fin llegamos a ser el producto final. Pero en las fases iniciales de la cadena de un coche, con el primer tornillo, no podemos afimar que allí hay un coche. Ni siquiera en potencia. Ese tornillo puede llegar a ser cualquier cosa. Así sería con los hombres, por lo que estos tales creen que no se puede decir que en los primeros estadios de fabricación estemos ante un ser igual que el producto final. Los seres humanos, por el contrario, no se fabrican: SE DESARROLLAN. Desde la primera célula, el cigoto, existe ya un nuevo ser humano que se va desarrollando. Y que no parará nunca de desarrollarse hasta que le llegue el momento de su muerte.

Esto sí que no es un concepto difícil de entender. Del póster solo entiendo un intento burdo de manipular, engañando con medias verdades.

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1 comentario:

maria dijo...

Este fue un tema debatido en el foro de jardinería en que participo www.infojardin.com .
Se trato de asmiliar el feto con la semilla y el árbol con el ser humano y se les respondío

"Parece que nadie es profeta en su propia tierra .... hablar del ser humano, es hablar qué entendemos por él más allá de la ciencia y de la mano de la filosofia ( amor a la sabiduría)

Ya que se aludió a la semilla les respondo al forero con la teoría clásica aristotélica

Distinción aristoteliana de potencia y acto. Y algo o alguien puede estar existiendo solo en potencia con una actualidad mínima y sólo a través del tiempo lo potencial se va plasmando totalmente en acto. Es el conocido ejemplo de la semilla, por ejemplo del eucalipto, que es pequeñísima, en el que todo este gran árbol se encuentra en potencia esperando las condiciones favorables para su pleno desarrollo. La semilla es desde su inicio la semilla-del-eucalipto y el eucalipto en su pleno desarrollo es siempre el eucalipto-de- la-semilla. Es substancialmente lo mismo tanto en potencia como en acto.Con el ser humano, muy en especial en su dimensión personal, ocurre otro tanto: la persona desde el inicio de la vida humana y hasta su término se encuentra presente pero en diferentes condiciones de potencia y acto.

María Egaña
Chile
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