3 de julio de 2010

Tener un hijo por fecundación in vitro para provocar

Por provocar. Una mujer francesa lleva solicitando desde septiembre de 2009 ser inseminada con semen congelado del marido antes de morir. Según mi opinión, no lo hace más que por provocar. No hay una intención especial motivada por instintos maternales o deseos insatisfechos. No. Es mucho más sencillo. En Francia las leyes de reproducción asistida prohiben la inseminación o la transferencia de embriones en caso de la muerte de uno de los miembros de la pareja, la presentación de una demanda de divorcio, la separación o el cese de la comunidad de vida. Este ser humano que les traigo en la foto, que tiene 40 años y se llama Fabienne Justel, ha interpuesto una demanda contra el Centro de Estudios y de Conservación de Óvulos y de Esperma (CECOS), donde están conservados los gametos de su esposo, muerto de un cáncer en septiembre de 2008, tres meses después de casarse con él, porque en la clínica, siguiendo la ley, no le permiten recuperar unas muestras de semen congelado de su marido fallecido para poder someterse a una inseminación artificial en España o en Bélgica (puesto que en Francia no es legalmente posible). La legislación francesa no sólo no permite que una persona distinta del donante recupere las muestras congeladas, sino tampoco su traslado al extranjero a otro país donde la reglamentación sí permita una inseminación "post mortem". Tras perder la demanda contra el centro, ahora un tribunal ha dado la reazón en segunda instancia a una sentencia del pasado mes de octubre, que iba en la misma línea.
La mujer pretendía con esta demanda llamar la atención y lograr un cambio de ley. Su abogada utilizaba como argumento que el semen congelado del marido muerto debería ser considerado como cualquier otro elemento de la herencia, y que, por tanto, se los tenían que entregar como cualquier otro objeto de la herencia.

Sé que no es políticamente correcto, pero aquí sólo me someto a mi propia censura y puedo escribir lo que creo: Es el colmo del desprecio a la vida humana. No sólo pretende tener un hijo a capricho, sino hacerlo para usarlo como reclamo de una causa... Bienvenido al mundo, hijo de Fabienne Justel (qué cierto es que uno no escoge quiénes son su progenitores. porque si algunos pudieran...)
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3 comentarios:

maria dijo...

Creo que su demanda a radica fundamentalmente en el tema hereditario ; un hijo post-mortem tiene los mismos derechos hereditarios que los concebidos mientras se encontraba el vivo, y que sobreviven al causante.

Intuyo que dicha legislación protege el patrimonio "de los hijos concebidos previo a la muerte del padre"

Javier Vicens y Hualde dijo...

Inteligente observación la de doña María. Si el donante fallecido hubiera donado su esperma a distintas mujeres -a cincuenta y seis, por ejemplo- todas ellas podrían concebir un hijo del donante después de la muerte del donante. Aunque algunas de ellas decidieran abortar luego, bastaría con que una quisiera tener al niño para fastidiar a la viuda y a todos los jueces de la Gran Francia.

Anónimo dijo...

¿Y me podría decir usted con qué instrumentos científicos ha valorado el deseo de esa mujer de tener un hijo de su esposo?, ¿O es que posee usted dotes de adivino?. ¿Qué poder especial le permite ahondar tan profundamente en el alma de una persona hasta el punto de llegar a conocer hasta sus más íntimos pensamientos y emociones?...Comprendo que usted no esté de acuerdo con el proceder de esta mujer, comprendo que lo encuentre poco correcto (todo y considerando que afecta a su vida y no a la suya), pero de ahí a que se tome tantas libertades especulativas, eso, eso me parece el colmo del desprecio por la vida humana. Disculpe, pero debería darle vergüenza.

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