24 de junio de 2010

Los filósofos están perdiendo el norte

Hoy he asistido a una mesa redonda dentro del VI Seminario Internacional e Interuniversitario de Biomedicina y Derechos Humanos, que organizado por el profesor Fernando Bandrés ha organizado la Fundación Tejerina en los teatros del Canal (en Madrid). El título parecía sugerente: "Nuevos retos en Bioética". Pero para mi sorpresa, no se ha planteado ningún nuevo reto bioético, sino un cúmulo de lugares comunes. Lo grave del caso es que el delito lo han perpetrado profesores universitarios a los que se les supone un alto nivel académico, por defecto.

El profesor Koldo Martínez Urionabarrenetxea, presidente de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica, y que ofrece un premio a quien sea capaz de pronunciar correctamente su segundo apellido, ha hablado sobre la relación entre bioética y política. Confieso que me ha dejado absorto con su concepto de POLIÉTIKA (así, con K, que para eso es muy vasco de Navarra, él, como demuestra su apellido materno). Si le he entendido bien, se trata de conjugar política y ética. Esto significa que existen una pluralidad de éticas, lo cual, en sus palabras, no es sinónimo de relativismo moral. O sea, que unos pueden considerar una misma cosa como buena y otros como mala. Ambas valoraciones morales son igualmente válidas. Y eso no implica que el juicio moral sea relativo. Y además, todas esas éticas diversas se unen en la política, porque todo es política, ya que la política es la ética de lo colectivo o público... ¿Me siguen? Citando a López Aranguren, ha dicho que él es contrario a dar preferencia a la ética sobre la política o a la política sobre la ética. Él se muestra más partidario de la relación entre ambas como "análisis trágico", ya que ambas están inter-relacionadas y no se pueden separar, pero tampoco es posible la convivencia entre las dos... Y a la vez, de una "concepción dramática", ya que la moralidad no es algo que esté hecho, sino que se va haciendo... Tengo curiosidad por leer más del profesor Martínez a ver si logro descifrar su pensamiento. De momento, he encontrado esta afirmación suya que me ha echado para atrás:
"Personalmente opino que un embrión no es una persona mientras no se constituya como tal persona. Es un conjunto celular que necesita un medio en el que desarrollarse y tan importante es el medio como el conjunto celular para que forme una persona."
Además, sospecho que, dado su trabajo como médico intensivista en el Hospital de Navarra (no confundir con la Clínica de Navarra, que estoy seguro que al doctor no le gustaría) y sus simpatías con la asociación DMD, no vamos a llegar a compartir puntos de vista.

Pero reconozco que el que me ha terminado de rematar ha sido el profesor Miguel Sánchez González, profesor de Historia de la Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, y heredero de Diego Gracia, quien ha hablado sobre la objeción de conciencia. En su particular visión del tema, hay cinco maneras de entender la conciencia: Por un lado, puede provenir de una entidad sobrenatural (la voz de Dios), a lo que él se opone. También puede ser una facultad natural, el conocimiento "privilegiado" de las leyes naturales, del que se ha mofado. O un condicionamiento educativo o bien normas sociales, ambos igualmente despreciados. Entonces, ¿cuál es la base que fundamenta la conciencia, según el profesor Sánchez? Pues ni más ni menos que la libertad para el manejo prudente de los valores. Y así, propone tratar la objeción de conciencia no como un conflicto de derechos, sino como un conflicto de valores. Y ante tal conflicto, y dado que todos los valores son igual de respetables, es menester manejarlos con prudencia, sin sacrificar nunca un valor por otro, sino buscando los "cursos intermedios". Para el profesor Sánchez, igualmente esta coexistencia de valortes contradictorios, todos con la misma validez, no implica ningún relativismo moral.

Perdonen mis lectores la arrogancia, pero si estos señores son profesores universitarios yo debería ser su catedrático y tener varios doctorados honoris causa. Todavía no me he logrado reponer de la sarta de incongruencias y lugares comunes que han podido decir ambos en sólo una hora. Claro, que para rematarlo ha pronunciado una lección magistral el filósofo Javier Sádaba, quien, como es partidario de una ética atea, se ha permitido el lujo de afirmar que está a favor del aborto y la eutanasia, sin explicar su postura porque "tardaría mucho".
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6 comentarios:

Javier Vicens y Hualde dijo...

Totalmente de acuerdo con ese profesor en que el relativismo no es relativista sino dogmático.
Lo que dice sobre la imposible convivencia de la ética y la política me parece pesimista. En las circunstancias actuales comparto su pesimismo. La pobre ética ha sido expulsada de la vida política desde que los políticos se han hecho ricos.

maria dijo...

Creo que lo que se prentende es revivir la antigua discusión ciencia -religión, derecho natural-derecho positivo, y extrapolarla malogradamente a política-ética, política-religión. Malogradamente pues la politica por esencia va unida a la ética pues busca el bien de la polis.

Eso de que existan variadas éticas , y no relativismo me suena a " Matrix XXY " : mi mundo, mis acciones y lo que me rodea para mi es válido y respetable ... tu mundo, tus acciones y tu vida son válidas para tí y quizás no necesariamente para un tercero : CONCEPTO CREO QUE ABSOLUTAMENTE PERSONALISTA y que busca de esa formar obtener argumentos para que no se cuestionen las diferencias en los "pensamientos éticos" de las personas.
Esa forma de pensar , destruye a la sociedad pues busca "beneficio" propio por sobre la sociedad.

Agustín Losada dijo...

María:
Una pequeña puntualización: El relativismo no es personalista, porque no se basa en la PERSONA sino en el INDIVIDUO. Y el individualismo, que termina por ser dogmático, como muy bien apunta D. Javier, conduce, en efecto, a la destrucción de la persona, y con ella, de la sociedad.

federico.franchi dijo...

Si no fuera que amo la vida y el mundo y que creo en la victoria del bien, perdería la esperanza al oír las palabras de estos "señores Profesores". Tengo miedo para la educación de mis hijos...
Y pensar que el Prof Koldo Martínez ha superado cum laude el Master Europeo en Bioetica...
Y pobre filosofo... "tardaría mucho" porque seguramente no sabría como explicar su posición de manera congruente.
Gracias Prof Agustín por su blog. Soy nuevo, joven (30 años) investigador del CIMA de Pamplona, padre de una preciosa hija y de muchos más, si Dios quiere.

Doctor Microbio dijo...

Agustín, quedas desautorizado para argumentar nada desde el momento que atacas como una hiena al profesor Koldo Martínez por tener de segundo apellido Urionabarrenetxea.
Lo tuyo si que es ficción moral.

Agustín Losada dijo...

Querido Doctor Microbio:
Me ha sorprendido mucho su comentario. En lugar de aportar argumentos, descalifica de forma absoluta. No me parece haber actuado como ninguna hiena: He expuesto los puntos en los que discrepo radicalmente de un planteamiento que, reitero, me parece absurdo y contrario a la lógica. Si usted tiene argumentos para rebatir mi opinión, le agradeceré los exponga.

Y por cierto, una elemental norma de cortesía obliga a no entrar en el blog de otro insultando a su autor. Descortesía que yo le perdono, porque aunque se esconda usted destrás de un seudónimo, el suyo en concreto me ha hecho gracia.

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