7 de marzo de 2010

Vengo de la manifestación contra el aborto

Dicen unos que hemos sido unos 600 mil los asistentes. No lo sé. Siempre me dan reparo estas cifras, que los organizadores hinchan y los medios contrarios deshinchan y, si pueden, silencian.
Lo que sí puedo decir es que si Bibiana se hubiera asomado a su despacho al pasar los manifestantes frente a él, seguro que se le habría caído la cara de vergüenza. Los manifestantes la han saludado con gritos de "Bibiana, no te acerques a nuestros hijos" y otros del estilo. Por más que el presidente se empeñe en alabarla y llamarla "valiente" por lo que ha tenido que aguantar, nadie olvidará nunca su papel fundamental en esta ley injusta, que consagra como un derecho la destrucción del nasciturus.
En esta lucha, se ha puesto de su lado la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín. Ella, tan demócrata, ha manifestado su "profundo respeto" por las manifestaciones y concentraciones celebradas hoy contra la nueva Ley del Aborto, pero también ha advertido que el Gobierno "seguirá trabajando en favor de los derechos de las mujeres". O sea, que le traen al fresco. Como dijo ayer ZP, "sólo la hipocresía o el intento de convertir determinadas convicciones religiosas en normas cívicas universales permitirían negar que era necesaria la aprobación de la Ley del Aborto".
Me produce repugnancia intelectual que se intente engañar a la gente con mentiras descaradas. Miren, si no, lo que dijo ayer ZP, orgulloso de su ley, en un acto con motivo del día de la mujer trabajadora, en el que coincidió con la benjamina del gobierno:
"Podemos congratularnos de que estemos a punto de superar una ley que hace un cuarto de siglo suponía un avance, pero que hoy presentaba problemas en su aplicación y sólo la hipocresía o el intento de convertir determinadas convicciones religiosas en normas cívicas universales permitirían negarlo"
MENTIRA: No se trata de imponer convicciones religiosas sino de defender la dignidad del ser humano, que este gobierno se ha encargado de pisotear.
"La ley afirma esa dignidad y protege esa seguridad. Ninguna mujer podrá ir a la cárcel por interrumpir su embarazo. Esto es lo que hemos venido salvando cívicamente. Cuando elaboramos el anteproyecto o cada vez que hemos superado una votación en el Congreso o en el Senado"
MENTIRA: Ninguna mujer ha ido nunca a la cárcel por abortar.

Y Bibiana lo remató con unas frases antológicas:
"Sé lo que significa esta ley para miles de mujeres de este país, especialmente para aquellas que han vivido con el miedo de que su expediente pudiera terminar en el juzgado"
"Esta ley equipara España a sus vecinos europeos, ofrece más garantías y apuesta por la prevención"
MENTIRA REPETIDA (claro, no va a ser menos que su jefe...). Ningún país tiene una ley tan salvaje, que consagre el aborto como un derecho. No hay más garantías en ella, porque solo se busca facilitar el aborto, y no apuesta por la prevención, pues fomenta el pansexualismo, con lo que aumentarán los embarazos entre adolescentes y jóvenes.
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2 comentarios:

Javier Vicens y Hualde dijo...

Don Agustín:
He oído en la radio de mi Ford Fiesta el elogio de Zapaterix a Bibiana Aído: la llamaba valiente.
He estado a punto de salirme de la carretera. De pronto he imaginado a un verdugo cortándole la cabeza a un niño en la plaza del pueblo y a todo el pueblo gritando: ¡Torero! ¡Valiente! Y Alcalde aplaudiendo.

Agustín Losada dijo...

Don Javier:
En cierto modo hay que reconocerle a esta mujer algo de valentía. Hay que ser valiente para atreverse a decir semejantes tonterías sin que se le caiga la cara de vergüenza. Hay que ser valiente para que su estulticia manifiesta haya dado nombre al "bebé-Aído". Hay que ser valiente para haber tenido la oportunidad de escuchar a todos los expertos que han tratado de explicarla que el feto no es un grupo de células, como si fuera una uña, que uno se puede cortar sin más, sino que es una vida humana... y salir de la reunión diciendo las mismas estupideces que al principio, como si no bubiera escuchado o entendido nada.
Bueno, tal vez cuando pierda su coche oficial, su despacho y sus guardaespaldas, cuando vuelva a ser una ciudadana normal (con pensión de ex-ministro, eso sí), si sigue manteniendo su postura, entonces sí la podremos llamar valiente. O malintencionada, quien sabe.

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