6 de octubre de 2010

Fundamento científico de la humanidad del embrión

Hoy me hace la entrada el profesor Nicolás Jouve, que ha publicado un brillante artículo en la web de CíViCa. Me limito a copiarlo, porque se puede decir más, pero no mejor.
La foto que acompaña es la del acto de firma de la declaración de Madrid, en marzo del 2009, de la que el profesor Jouve ha sido uno de sus más impoprtantes impulsores. En ella más de 3.000 investigadores y profesionales (entre los que me incluyo modestamente) destacaban el hecho de la existencia de una vida humana en gestación desde el momento de la fecundación.

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Vida humana, ser humano y aborto


Por Nicolás Jouve

El 19 de Mayo de 2009 en una entrevista en la cadena SER la Ministra de Igualdad dijo aquello de que un embrión humano de menos de 14 semanas es «un ser vivo, claro, lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica». Probablemente lo que dio pié a la Ministra Aído para decir aquello tenga su base en las declaraciones al diario El Progreso de Lugo, del Prof. Diego Gracia. Unas manifestaciones cuando menos sorprendentes. A una pregunta sobre lo que opinan los científicos sobre el aborto, Diego Gracía afirmaba:
 «Yo creo que a veces los científicos se pasan. Cuando se dice que la ciencia demuestra que desde el primer momento un embrión es un ser humano, yo creo que eso no es verdad y la ciencia no puede decir nada ni a favor ni en contra. La ciencia sabe lo que sabe, utiliza las técnicas que tiene y nada más. Y la cuestión no es una cuestión científica, es ética. Lo que me parece absolutamente incorrecto es que unos señores se atribuyan unas prerrogativas que no tienen y que digan "nosotros como científicos". Eso es incorrecto y no se puede decir y esos señores están utilizando la ciencia de un modo que no es correcto. Están manipulando a la gente».
Nótese el tenor titubeante de la respuesta al contestar, no con una razón fundamentada y asentada con algún tipo de argumento empírico, sino con un «yo creo que eso no es verdad». Esto, desde luego es lo que no es científico. Hubiera sido deseable que nos explicara por qué de su creencia. Lo curioso del caso es que en la misma entrevista en la siguiente contestación acusa a los científicos firmantes de la Declaración de Madrid -recordemos más de 3000-, de estar «al servicio de creencias», a lo que añadía. «a mí las creencias me parecen muy respetables, pero no se puede parapetar detrás de la ciencia para defender esas creencias, y decir a la gente que esas creencias son las que tienen que generalizarse. Eso es una manipulación de la opinión pública absolutamente incorrecta».

La realidad es la que es, y no se puede ocultar, y lo cierto es que el aborto supone la expulsión o extracción de su madre de un feto en pleno desarrollo, con el resultado de su muerte. Los investigadores y científicos que firmamos la Declaración de Madrid, solo denunciábamos esta realidad destacando el hecho de la existencia de una vida humana en gestación desde el momento de la fecundación. Podríamos haber optado por mirar para otro lado, como hacía el Dr. Gracia o el puñado de firmantes de un contramanifiesto de tono similar a la postura del Prof. Gracia, colgado en una Web de claro sesgo anti-sistema, pero optamos por decir lo que sabemos y queríamos que lo supiese la sociedad. ¿Por qué molestaba la difusión de la verdad? ¿No es evidente que para juzgar moralmente el acto de provocar un aborto, hace falta conocer el estatus biológico del sujeto que se destruye? Con el Manifiesto reclamábamos la atención sobre un aspecto apenas contemplado en los debates sobre el aborto. El papel de la ciencia. El aborto no es solo una cuestión de ética como sostiene el Dr. Gracia, y conviene al gobierno que ha convertido la eliminación de la vida humana de los no nacidos nada menos que en un derecho. Ni la ciencia es ajena al aborto, ni lo que declaramos en el Manifiesto era una cuestión de creencias personales, ideológicas o religiosas. De hecho, la definición de embrión que podemos encontrar en los tratados de Biología es inequívoca: «la primera etapa del desarrollo de un ser pluricelular, a partir de la fecundación del ovocito por un espermatozoide, que en el desarrollo humano llega hasta la octava semana, después de lo cual pasa a ser feto».

A mayor abundamiento, el Comité de Bioética de España, compuesto por médicos y científicos (muchos nombrados por mantener una postura políticamente correcta), emitió un dictamen sobre la Ley Aído, el 7 de Octubre de 2009, en el que se admitía abiertamente que «el desarrollo embrionario y fetal puede considerarse un proceso en continuidad desde la fusión de los pronúcleos del espermatozoide y del óvulo hasta el parto y que desde esta perspectiva, su vida biológica puede identificarse en todo momento como una vida humana»… «Una realidad humana independiente de la madre, que debe respetarse y protegerse». Es evidente que esta afirmación desmiente a los gobernantes que han mantenido que la Ciencia no tiene nada que decir sobre el inicio de la vida humana. Léase también el voto particular del Dr. Nombela, miembro de dicho Comité y de nuestra Asociación (Voto Dr. Nombela Comité Bioética España- 2010)

Por si aun quedasen dudas y quien leyese este comentario deseara sinceramente saber la verdad sobre el significado biológico de la vida humana, podríamos añadir algunos elementos más de análisis. En primer lugar, abortar es literalmente «cercenar una vida en proceso de desarrollo» y, desde la perspectiva científica, da igual que a esa vida se la califique simplemente de vida humana o se la trate de elevar a las categorías de ser humano o persona, por muy metafísicas que se consideren. Aunque, si nos atenemos a la etimología del término, «ser» implica «existir», y desde luego desde la concepción existe vida y por lo tanto el embrión humano es un ser humano.

En segundo lugar, vamos a recordar una vez más, que si hablamos de la especie humana, el cigoto humano, resultante de la fusión de un óvulo humano con un espermatozoide humano, que recibe genes humanos, es la primera realidad biológica de una vida humana. El cigoto es un ente vivo, que existe y posee la información genética necesaria para su desarrollo. Cada cigoto humano da inicio a una vida embrionaria humana. Por ello, el embrión y el feto, las primeras etapas de la vida, son biológicamente equiparables al recién nacido y al adulto. Se trata del mismo ser, la misma persona, de la que lo único que los diferencia es un factor temporal, que no debe convertirse en determinante para establecer diferentes categorías en un mismo individuo.
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4 comentarios:

César G. Herrerías dijo...

Hola Agustín, muy interesante la entrada, por ello, me surgen algunas dudas:

«el desarrollo embrionario y fetal puede considerarse un proceso en continuidad desde la fusión de los pronúcleos del espermatozoide y del óvulo hasta el parto y que desde esta perspectiva, su vida biológica puede identificarse en todo momento como una vida humana»

¿Porqué se considera la fusión de los pronúcleos como punto de partida de la vida humana? Me refiero a las evidencias científicas concretas que fundamentan esta idea. Porqué no la penetración del espermatozoide o la reactivación de la meiosis del óvulo y si la fusión de los pronúcleos, por ejemplo.
¿Qué es excatamente lo que hace que la fusión de los pronúcleos sea un proceso cualitativamente diferente que nos permite establecerlo como punto de partida de forma inequívoca y no sujeta a convención?

Por último, en relación a:
«Una realidad humana independiente de la madre, que debe respetarse y protegerse»

¿Qué es una "realidad humana"?

Saludos cordiales

Agustín Losada dijo...

Estimado César:
El óvulo y el espermatozoide son las únicas células humanas que tienen la mitad de cromosomas. Esto es así para que al juntarse puedan tener los 23 pares de cromosomas que tenemos los humanos, al unirse los 23 del óvulo con los 23 del espermatozoide. Cuando se juntan los dos pronúcleos surge una nueva célula: El cigoto. Que tiene un ADN nuevo: El de un nuevo individuo. No es ni el ADN del padre ni el de la madre. Es nuevo, formado a partir de la carga genética contenida en las dos células germinales que se fusionan en una nueva. Por eso se considera científicamente que ese es el comienzo de una nueva vida.

Y respondiendo a su pregunta,
"una realidad humana", en el sentido que le doy en el artículo, es equivalente a decir "un nuevo ser humano"

César G. Herrerías dijo...

Hola Agustín,

Muchas gracias por su respuesta. Antes de nada, decir que si tuviese que dar mi opinión personal también establecería la fecundación como el punto de partida de una nueva vida humana. Sin embargo, hay algunos aspectos sobre la declaración de Madrid que me siguen generando dudas.
Lo que hace de la fusión de los pronúcleos un proceso cualitativamente diferente es el hecho de originar una célula diploide con 23 pares de cromosomas y una dotación genética única fruto de la fusión de los genomas de los gametos. Según esta idea, la formación de una nueva combinación genética única e irrepetible (Identidad Genética Singular) determina el comienzo de la vida de un nuevo individuo, único e irrepetible. Sin embargo ¿No es este argumento igualmente resultado de una convención?¿Qué lo hace diferente de otras convenciones? ¿No se trata de una visión reduccionista del individuo al centrarse sólo en la dimensión genética del mismo? ¿La declaración de Madrid es sólo la opinión de un grupo de científicos de prestigio o es la expresión de la existencia de un alto grado de consenso en la comunidad científica internacional? ¿En base a qué evidencias científicas podemos afirmar que la formación de un nuevo genoma diploide durante la fecundación es condicion necesaria y, sobre todo, suficiente que determina el inicio de la existencia de un nuevo individuo?
Si consideramos la creación de una Identidad Genética Singular como único factor determinante, podría aducirse que los procesos que conducen a esta se inician antes de la fecundación. En la gametogénesis, durante la meiosis se produce el apareamiento de los cromosomas homólogos y las cromátidas intercambian material genético por entrecruzamiento. Este proceso hace que cada gameto aporte una combinación genética única fruto de una recombinación al azar de la de sus padres. ¿Poseen también los gametos una Identidad Genética Singular? Si la condición es la diploidía, dos gemelos monocigóticos comparten un mismo genoma diploide y sin embargo son individuos diferentes ¿Carecen de identidad por carecer de Identidad Genética Singular? ¿Dónde estableceríamos el punto de inicio de sus vidas individuales?¿No deberíamos incluir el desarrollo ontogénico y factores como la impronta genética, la expresión diferencial de genes o la influencia del ambiente en la definición de lo que nos hace seres humanos únicos e irrepetibles?

Obviamente, no pretendo que me conteste a todas estas preguntas, muchas gracias por su amabilidad y enhorabuena por su página.

Saludos cordiales

César

César G. Herrerías dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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