15 de diciembre de 2009

Sosiego en el debate social

No me refiero a la que han montado los agitadores profesionales este fin de semana en Madrid. No. Me refiero al profesor Marcelo Palacios, principal impulsor del Convenio de Oviedo sobre Biomedicina (Convención sobre la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad de la Persona en relación con las aplicaciones de la Biología y la Medicina), que nuestro país ratificó para pasar a incumplir inmediatamente.
Para los que no sepan quien es el doctor Marcelo Palacios, les diré que, además de miembro del Comité de Bioética de España,  es el predidente de la SIBI (Sociedad Internacional de Bioética). Si quieren saber más de él pueden pinchar en este enlace para ver su breve CV en la página del Comité Español de Bioética. Este asturiano, diputado socialista español (1982-1996) y miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (1986-1996), ha abierto la boca para pedir sosiego ante el debate social sobre el aborto. Según él, el proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo supondrá "un avance importante". Cuando he leído sus declaraciones por poco me caigo de espaldas. Para que no se me acuse de exagerar, copio literalmente la noticia: "Para Marcelo Palacios, ante un asunto tan relevante como éste "no se puede perder la serenidad del gesto" y defendió que el aborto es "una cuestión social" que merece "la particular atención del legislador en una sociedad democrática". Del mismo modo, sostiene que "no es razonable" que haya colectivos que pretendan "impedir" que otras personas decidan "libremente". Además, añade que "una cosa son los conflictos morales y otra los derechos individuales". Por ello, acepta con "cautela" la objeción de conciencia --apuesta por que se regule esta opción en toda su amplitud--, pero siempre y cuando "sea personal y el médico objetor lo haga tanto en la sanidad pública como en la privada", a la vez que se garantice que la mujer que quiera interrumpir voluntariamente su embarazo "pueda contar con un profesional cualificado para ello".
Para ser el Dr. Palacios un experto en Bioética, me ha dejado perplejo. Que esto lo hubiera dicho la ministra de Igualdad sería comprensible. A nadie escandalizaríam estas palabras. Pero puestas en boca de Marcelo Palacios suenan a insulto a la inteligencia. Desde mi humilde posición me permito contestar brevemente a estas afirmaciones. Si alguien no está de acuerdo con lo que digo, y considera que el profesor Palacios está en lo cierto, le agradeceré me haga saber en qué me he equivocado.
  1. "No se puede perder la serenidad del gesto ante un asunto tan importante". No sé si se refiere a que los defensores de la vida son unas locas poco serenas (tipo drag queen), o que están siempre con cara de enfado. Me parece que lo que el Dr. Palacios piensa es que no hay que tomarse este tema tan en serio. Tal vez quiera decir que no es para tanto. Moderación, señores... Tan solo hablamos de la vida de millones de personas indefensas. Para el paladín de la Bioética socialista, esto no es para que a uno se le arrugue el entrecejo.
  2. "No es razonable que haya colectivos que pretendan impedir que otras personas decidan libremente". Aquí sí está claro lo que quiere decir. El Dr. Palacios nos quiere colar la falsa idea de que el hecho de que el aborto esté permitido no significa que sea obligatorio. Por tanto, los partidarios de la vida, con no abortar ya tienen bastante. ¿En nombre de qué se puede impedir a alguien que sí desea abortar lo pueda hacer libremente? En mi humilde opinión, las cosas que están mal no se deben permitir, por mucho que alguien quiera hacerlas. Por la misma razón habría que justificar los robos a los bancos o los asesinatos de los juegos de rol. Y me parece evidente que en estos casos no aplica el repeto a la libertad del atrcador o del asesino en serie.
  3. "Una cosa son los conflictos morales y otra los derechos individuales".  Esta sí que duele. Porque su enunciado significa que para el Dr. Placios el aborto es un derecho individual, contra el que no vale oponer conflictos morales. Aún aceptándolo así, en mi humilde opinión cualquier conflicto moral está por encima de un derecho individual. La moral (o la ética) están por encima del individuo. Son la base común sobre la que se sustenta el sistema de valores. Y no pueden ser violentadas por el capricho particula de cada cual. Creo.
  4. "Acepto con cautela la objeción de conciencia siempre que se garantice que la mujer que quiera interrumpir voluntariamente su embarazo pueda contar con un profesional cualificado para ello". O sea, que sí se puede objetar al aborto, siempre que el servicio esté garantizado... ¿Y si todos objetan? Lanzo una propuesta para el Dr. Palacios, paladín de la Bioética: Que promueva la creación de una nueva profesión: La de aborteros. De modo que los médicos no se vean violentados en su conciencia a realizar abortos, y estos se realicen por especialistas debidamente formados. Algo parecido a lo que en su día eran los verdugos. Dada la alta demanda de este "servicio" podría incluso colaborar a la reducción de las listas de paro. Incluso creo que cabría alojar este proyecto dentro del Plan E de fomento del Empleo. Ahí le regalo esta idea, Dr. Palacios. No cobro copy right.
Si quieren conocer lo que piensa el Dr. Palacios sobre otro tema clave de la Bioética (la eutanasia), les invito a verlo en este video desde el minuto 1:23:10. Muy interesante cómo manipula los argumentos al hablar de la muerte del Papa Juan Pablo II (minuto 1:35:14). Según él, el Papa pidió la eutanasia...

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