26 de diciembre de 2009

Comisión Deontológica del Consejo Andaluz de Médicos (II)


Continuando con lo que les comentaba el otro día, he buscado más documentos interesantes del Comité Deontológico del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, y me he topado con uno que desconocía y me ha parecido brillante. Se trata de un documento que ya publicó el 10 de septiembre del 2008 acerca del aborto titulado LA MANIPULACIÓN DE LA ÉTICA Y LA CIENCIA que es un modelo de claridad. En este documento, que firma Eliseo Collazo Chao, Secretario de la Comisión Deontológica, se afirman verdades como puños. Vean estas, a modo de ejemplo: "Nuestros políticos pretenden tener el poder de obligar a un profesional a realizar abortos para ocupar un puesto en la sanidad pública, bajo pena de poner en riesgo su carrera y pasar a una especie de clandestinidad profesional. Los políticos y quienes les hacen el juego para medrar pretenden hacernos creer que el valor incondicional y fundamentalmente indisponible adscrito a toda vida humana, se debe a autoridades extracientíficas, y que es deudora de unas premisas metafísicas en todo caso dudosas, susceptibles de prejuicios, especialmente religiosos. Pero todo profesional competente ha de dar las “razones de ciencia” que tiene para oponerse a cumplir la norma, sea cual sea su ideología y religión, de lo contrario ni sería profesional ni sería competente".
Sigue más adelante con una frase lapidaria: "Se ha generado la percepción social de que existe el derecho a abortar y, con ello, la idea de que un profesional de la salud tiene el deber de matar al hijo no deseado. La razón esencial que justifica la oposición del personal sanitario al aborto es que participar en la destrucción de la vida de un feto humano no es un acto médico. Hoy hay razones de ciencia que impiden la duda de la existencia de una vida humana individual después de la fecundación; hoy no hay que recurrir al aborto para tratar las dolencias de la mujer embarazada; hoy se sabe que el embarazo no genera un problema de salud psíquica en la gestante, sino que es síndrome post-aborto el problema. Jamás la Medicina ha matado a uno para salvar a otro; siempre ha intentado salvar a los dos y, si en ese intento, uno de ellos muere…"
Y más adelante aún: "Sin la prohibición absoluta de dar muerte a un inocente no puede haber una moral coherente. Una ética que supone a nuestro arbitrio una vida humana inocente elimina la base sobre la que descansa". Les dejo que vean ustedes el documento entero si quieren, porque me parece impecable. Muy recomendable en días como hoy, en los que parece que todos (políticos -hasta los del PNV-, médicos y algunos bioéticos) se han vuelto locos.
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